El doctor Francisco Javier Lavilla Royo, especialista del Servicio de Nefrología de la Clínica Universidad de Navarra, explica que hay personas “que tienen una especial labilidad –constante cambio– de la tensión arterial, presentando con frecuencia unas cifras más bajas de lo habitual, incluso de forma sintomática”, a esta patología se le conoce como hipotensión arterial.

Agrega que en estos casos el organismo no tiene un control adecuado de la tensión arterial, presentando fallas en la necesidad de “mantener unas cifras suficientemente altas como para establecer una adecuada perfusión en todos los territorios”.

Sobre el fallo en mención, en palabras del galeno, se presenta sobre todo en situaciones como cambios posturales, es decir, cuando la sangre tiende a almacenarse en los territorios más distales del organismo; circunstancias ambientales, sobre todo con una temperatura elevada –debido a unas pérdidas de líquido más abundantes–; personales, en estados de debilidad más intensa debido a procesos carenciales; enfermedades, o cuando la dieta no aporta la cantidad suficiente de líquidos o minerales.

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En lo que refiere a la sintomatología, Mayo Clinic señala que en algunos casos la presión arterial baja es una señal de un problema preexistente, en especial cuando baja de repente o está acompañada de los signos y síntomas:

Añade que la hipotensión extrema “puede provocar esta enfermedad que pone en riesgo la vida”. En este caso, los signos y síntomas son: confusión, especialmente en las personas mayores; piel fría, húmeda, pálida; respiración superficial y rápida, y pulso débil y rápido.

MedlinePlus, un servicio de información en línea provisto por la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos, explica que la presión arterial varía de una persona a otra: “Una caída de solo 20 mmHg puede ocasionar problemas para algunas personas”. En ese sentido, indica que hay distintos tipos y causas de la presión arterial baja, descritos a continuación:

  • Hipotensión grave: puede ser causada por una pérdida súbita de sangre (shock), una infección grave, un ataque al corazón o una reacción alérgica intensa (anafilaxia).
  • Hipotensión ortostática: es producida por un cambio súbito en la posición del cuerpo. En la mayoría de los casos, esto sucede al pasar de estar acostado a estar de pie. Este tipo de presión arterial baja usualmente dura solo unos pocos segundos o minutos. Si este tipo de hipotensión ocurre después de comer, se denomina hipotensión ortostática posprandial. Este tipo afecta comúnmente a los adultos mayores, a aquellos con presión arterial alta y personas con mal de Parkinson.
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  • Hipotensión mediada neuralmente (HMN): afecta con más frecuencia a adultos jóvenes y niños. Puede ocurrir cuando una persona ha estado de pie por mucho tiempo. Los niños generalmente superan este tipo de hipotensión con el tiempo.
  • Lesión nerviosa a causa de la diabetes, cambios en el ritmo cardíaco (arritmias), deshidratación e insuficiencia cardíaca son otras causas de la hipotensión descritas por el servicio de la biblioteca estadounidense.

Como en la mayoría de los casos relacionados con la salud, la alimentación puede tener un papel determinante en el manejo de la hipotensión. En principio, los expertos de Mayo Clinic señalan que se debe beber más agua: “Los líquidos aumentan el volumen sanguíneo y ayudan a prevenir la deshidratación, lo que es importante para tratar la hipotensión”, dice.

Al respecto, en diálogo con Cuídate Plus, un portal sobre prevención y educación en salud, Anna Bach-Faig, vocal de Alimentación del COF de Barcelona, aconseja que el agua debe ser ingerida entre las comidas. De acuerdo con un estudio “realizado en pacientes con hipotensión ortostática severa debido a falla autonómica, la presión arterial después de una comida disminuyó menos en los pacientes que bebieron agua durante la comida que en los pacientes que no lo hicieron”, afirma Bach-Faig.

Del mismo modo, Mayo Clinic anota que el consumo de sal, a pesar de ser desaconsejado por los expertos porque puede elevar la presión arterial, en el caso de la hipotensión puede ser bueno. Advierte que ya que el exceso de consumo de sal puede “conducir a una insuficiencia cardíaca, especialmente en adultos mayores, es importante consultar con el médico antes de aumentar la sal en la dieta”.

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Sobre el consumo de grasas, los expertos aconsejan la ingesta de aquellas que sean saludables, como lo son aquellas que provienen de los animales como el pescado azul o los vegetales como el aguacate, el coco, los frutos secos, la linaza o el aceite de oliva para subir la presión sanguínea.

El café y el té también son recomendados, gracias a su contenido de cafeína y teína, que ayudan a aumentar la presión arterial.