La presión arterial es la fuerza que ejerce la sangre sobre las paredes de las arterias mientras el corazón la bombea por todo el cuerpo.
Cuando se mide, el resultado se registra con dos números. El primero llamado presión arterial sistólica, que es la que se causa cuando el corazón se contrae y empuja la sangre hacia afuera y el segundo mide aquella que ocurre cuando este órgano se relaja. Una presión arterial normal para adultos se define como una presión sistólica de menos de 120 y una diastólica menor de 80, explica el National Institute on Aging, de Estados Unidos.
Cuando estos números se bajan demasiado es posible que la persona padezca de hipotensión. Sin embargo, las molestias que esto ocasiona pueden ser diferentes en una persona y en otra. “La presión arterial baja puede no causar ningún síntoma evidente o generar mareos y desmayos. Algunas veces, la presión arterial baja puede poner en riesgo la vida”, precisa el instituto de investigaciones Mayo Clinic.
Las causas de la presión arterial baja varían desde la deshidratación hasta afecciones médicas graves, por lo que siempre es importante consultar al médico y mantener bajo control los indicadores de la presión, pues cuando se baja demasiado el flujo sanguíneo para algunos de los órganos vitales, como el cerebro y los pulmones, se puede restringir y es precisamente en ese momento cuando se evidencian los síntomas anteriormente mencionados.
De igual forma, la persona se puede exponer a visión borrosa o cada vez menor, aturdimiento, fatiga, dificultad para concentrarse y náuseas. Los expertos aseguran que para algunas personas, la presión arterial baja puede ser un signo de una enfermedad subyacente, en especial cuando baja de repente o está acompañada de síntomas.
Una caída repentina de la presión arterial puede ser peligrosa y hay ocasiones en las que se puede presentar sangrado incontrolado, infecciones graves o reacciones alérgicas. En estos casos, según Mayo Clinic, se puede poner en riesgo la vida.
Cuando la presión es extremadamente baja provoca una afección conocida como choque, el cual genera confusión, especialmente en las personas mayores, piel fría y húmeda, disminución de la coloración de la piel, respiración superficial y rápida y pulso débil y acelerado.
De acuerdo con los especialistas, la presión arterial baja es más habitual en mujeres jóvenes y, especialmente, en aquellas que se encuentran en estado de embarazo. No se trata de una enfermedad, sino de una condición física que presentan muchas personas y cuyo origen normalmente es desconocido. La presión arterial baja solamente se considera un problema si se presentan síntomas en casos extremos.
¿Qué la causa?
Algunas enfermedades están relacionadas con la presión arterial baja. Por ejemplo, las afecciones del corazón y de las válvulas cardíacas tales como ataque cardíaco, la insuficiencia cardíaca, la enfermedad de las válvulas cardíacas y la frecuencia cardíaca extremadamente baja.
También las enfermedades relacionadas con las hormonas y la deshidratación. Cuando el cuerpo no tiene suficiente agua, disminuye la cantidad de sangre en el cuerpo, lo que puede causar un descenso de la presión arterial.
La pérdida de sangre es otra causa de esta molestia, así como una infección grave que entre en el torrente sanguíneo, puede provocar una caída de la presión arterial que pone en riesgo la vida, una reacción alérgica grave y la falta de nutrientes en la alimentación. Los niveles bajos de vitamina B-12, folato y hierro pueden impedir que el cuerpo produzca suficientes glóbulos rojos (anemia), lo que provoca que baje la presión arterial.
¿Cómo prevenir la hipotensión?
Para evitar que los niveles de la presión arterial se bajen demasiado es importante que las personas se mantengan hidratadas y que eviten largos periodos de ayuno. Lo ideal es consumir cinco comidas al día, precisa la Clínica Universidad de Navarra, de España.
De igual forma, es conveniente que los pacientes se levanten con cuidado, sobre todo cuando han permanecido mucho tiempo sentados o acostados, y que se protejan de situaciones ambientales con mucho calor o humedad.
Otra de las recomendaciones es realizar ejercicio físico debido a que que ayuda a mejorar el tono vascular y la actividad del sistema nervioso simpático. Cuando estos consejos no causan mucho efecto se debe buscar atención médica con el fin de obtener un tratamiento indicado.