Está sentado entre los asientos del teatro Metropolitano de Medellín. Mira con cautela cada movimiento de sus bailarines, observa el escenario como algo suyo, un elemento que lleva con él, que conoce y en el cual su vida ha danzado. Camina, habla con los artistas, repite las melodías, cuenta los tiempos, mira, siente las tablas con sus manos, observa las luces. Aunque tiene voz suave, con un toque caribeño por ser barranquillero, el coreógrafo Peter Palacio inunda con su fuerza y su pasión la soledad del teatro. Antes de estrenar En los días del cólera, obra que rinde homenaje a Gabriel García Márquez, y que celebra los 25 años de Danza Concierto. Peter Palacio habló con Semana.com entre sonidos, gestos y movimientos. Semana.com: ¿Qué sueño hay en 1990 para que nazca Danza Concierto? Peter Palacio: Al llegar a Medellín después de hacer mi carrera en Estados Unidos y con una grave lesión que me sacó de los escenarios por un tiempo, me encontraba un poco perdido. Una tarde, hablando con el músico Luis Fernando Franco, que ha investigado los ritmos colombianos durante su carrera, estalló en mi mente una idea sobre las culturas indígenas y sus ritos. En ese momento decidí hacer una investigación sobre las tribus aborígenes panamericanas, empecé a estudiar a los Arhuacos, los Kogui, los Emberá y así nació algo que he trabajado durante estos 25 años, la identidad de Colombia a través de sus tribus. Tenemos música y danzas folclóricas pero, ¿dónde quedan nuestras raíces y todo lo que hay detrás de cada comunidad? Entonces, dije, voy a llevar esto a las tablas y la danza contemporánea será mi voz, Colombia y el mundo tienen que saber estas historias. Allí comenzó esta aventura llamada Danza Concierto, que ha creado 24 obras en 25 años, que ha visitado diferentes teatros alrededor del mundo y con ellos han viajado propuestas como Los Hijos del sol, 500 Lunas después o Recicle. Semana.com: La mitología aborigen está plasmada en sus obras. ¿Por qué el deseo de mostrarla a través de la danza? P. P.: Después de hacer varias investigaciones sobre lo aborigen y ver su fuerza y su olvido, comenzaron a nacer ideas que me llevaron a mostrar esas historias que poco conocemos y sentimos. Cuando estrenamos Los Hijos del sol el público se sorprendió ya que era algo diferente, donde las expresiones, la sensualidad, el movimiento y lo ancestral se mostraban. Me gustó experimentar con estos temas y allí encontré un punto de partida que me fue llevando por diferentes relatos que tienen que ver con nuestra historia. Además, eran temas que no se habían tocado desde la danza. Semana.com: ¿También ha tratado de mostrar la realidad violenta de Colombia? P. P.: En mis trabajos intento mostrar algunas situaciones del conflicto que nos ha golpeado, pero ese no es mi ideal. Con la danza he buscado que Colombia sea reconocida en el mundo y no lo voy a hacer mostrado las tristes historias que ocurren todos los días en los pueblos o en las ciudades. Con la danza quiero enseñar lo que la gente no ve, nuestros colores, nuestras músicas, nuestros movimientos. La gente está cansada de ver lo mismo y por eso quiero hacer algo que cambie las miradas. No digo que no sea importante mostrar la violencia, pero no quiero eso, quiero mostrar otras escenas de la vida colombiana. Así nace una danza visceral y sensual, porque la historia de este país es sobre hombres que tienen fuerza en sus entrañas. Mi interés es lograr a través de la danza enseñar la belleza de la tierra, la gente, los vestuarios, las historias, los personajes. Lo que somos en verdad. No digo que la violencia no exista, pero tenemos muchas historias bellas. Semana.com: ¿Qué referentes de la danza mundial sigue y estudia? P. P.: Hay dos mujeres que han sido grandes referentes para mí y el mundo. Martha Graham creó una técnica de entrenamiento para los bailarines tan perfecta como el baile clásico. Además, logró crear desde la mujer un mundo entre los escenarios. Y Pina Bausch utilizó los movimientos corporales, los sonidos, las emociones y la escenografía para lograr la Danza Teatro, de la cual ella fue pionera. Entre otros muchos que no alcanzo a mencionar. Lo difícil de esto, de las miradas internacionales que uno tiene, de los estudios y las investigaciones es hacer una danza contemporánea que sepa a Colombia. Ese es el gran reto, no se trata de mal copiar las culturas, sino de lograr un lenguaje universal que tenga una identidad, una voz propia. Algo que salga del interior de nosotros. Semana.com: ¿Volvería a hacer el Festival de Danza Contemporánea? P. P.: Sí, lo haría, pero no podría conseguir el dinero. La infraestructura de un Festival como ese no puede ser el sueño de una sola persona. En Medellín este Festival nunca se institucionalizó porque no les interesó –al Gobierno y a la empresa privada- y cuando esto pasa se termina. Es triste, porque Danza Concierto ha representado a Colombia en el exterior y ha traído artistas como Nejla Yatkin, Janusz Skubczkowski y Vanessa Worsnop. Es increíble que en una ciudad como Medellín no les importara un Festival de Danza Contemporánea, sabiendo que este se hizo en un momento crítico donde las bombas que utilizaban los carteles estaban en cualquier lugar. El público apoyaba lo que estábamos haciendo. Por ejemplo, Los hijos del sol la hicimos en el teatro Pablo Tobón Uribe, apenas fueron 100 personas por el miedo que rondaba la ciudad y quedaron felices por lo que vieron, porque no hablamos de violencia sino de la cultura que no conocemos y que está llena de magia. Semana.com: En sus propuestas utiliza el negro, el naranja, el azul y la piel. ¿De qué color siente que es su danza? P. P.: Para el vestuario de En los días del cólera llamé a Liliana Torres, antioqueña, diseñadora de vestuario, que vive en París. A ella le propuse el tema, el clima, los lugares y comenzó todo un proceso de investigación, donde decidió crear algo llamado la desnudez vestida. La ropa de la costa es liviana, transparente y colorida, por eso ella llegó a estos diseños. Las obras me dan los colores que necesito para que la gente realice una lectura casi perfecta de los lugares donde suceden las historias. Tengo un gran respeto por los diseñadores porque ellos plasman esa magia que acompaña el cuerpo de mis bailarines. Semana.com: ¿Qué destaca del nuevo montaje inspirado en El amor en los tiempos del cólera, de García Márquez? ¿Cuál fue el gran reto para ponerlo en los movimientos de la danza contemporánea? P. P.: El amor desde las vísceras, el amor a fondo. Esta historia es de un personaje que amó hasta el final. Uno lee y relee, mira la película, separa las escenas, porque todo no se puede mostrar. Y aparecen cientos de preguntas, esto va, esto no va, esto sirve, qué hago con este capítulo. Para esta obra realizamos un guion con doce escenas. Cada obra tiene su dificultad y su debida investigación. ¡No sabes lo que es mostrar a través de la danza la angustia y el verdadero amor! Semana.com: ¿Qué son la danza, el cuerpo, la expresión, el gesto, el movimiento, la sensualidad, el baile? P. P.: Danza: La vida. Cuerpo: El instrumento. Expresión: La Belleza. Gesto: La poesía. Movimiento: La dicha. Sensualidad: El mejor regalo de la vida. Baile: La expresión humana más pura. Solo los humanos bailan. En los días del cólera está ambientada con música original de Luis Fernando Franco y con un grupo de bailarines de Costa Rica, México, Polonia, Alemania y Colombia. Se podrá ver los días 8 y 9 de mayo, a las 7:00 de la noche, en el teatro Metropolitano de Medellín. Es el amor y el dolor a través de unos cuerpos que absorben las líneas del libro de Gabriel García Márquez. Un enorme reto para Peter y los 25 años de Danza Concierto.