Hijo de Rodrigo Lara Bonilla, exministro de Justicia, asesinado el 30 de abril de 1984 en el norte de Bogotá por sicarios de Pablo Escobar. Su padre lideraba la persecución a los narcotraficantes del cartel de Medellín. Tras su muerte, y a sus 8 años, tuvo que dejar el país y trasladarse a Europa con su familia.
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