Aunque tener una dieta que mantenga regulados los niveles de azúcar en la sangre es un asunto fundamental para los pacientes que han sido diagnosticados con diabetes, también puede resultar útil para las personas que quieren llevar una vida saludable.

Uno de los alimentos que puede ser de gran ayuda para controlar la glucosa es la berenjena. Al menos así lo señala el medio estadounidense de información en salud, Healthline.

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Según explica ese portal, esto se debe en parte al alto contenido de fibra que tienen las berenjenas, lo cual implica que puede pasar “intacta” por el sistema digestivo. Y advierte que una vez la fibra entra en el organismo, ayuda bastante a disminuir la cantidad de azúcar que se absorbe y bajar la tasa de digestión.

Cuando ese proceso de absorción se ralentiza, los niveles de azúcar se mantienen más estables y, a su vez, es menos probable que las personas presenten cambios bruscos en sus niveles de glucosa (no reportan picos, ni caídas demasiado pronunciados).

Healthline cita una investigación científica que en 2010 mostró los efectos de los polifenoles, unos compuestos vegetales que se encuentran en las berenjenas, en la reducción de la absorción de azúcar y en el incremento de la producción de insulina. Esta última es una hormona clave para regular los niveles de glucosa en la sangre.

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“En modelos animales y en un número limitado de estudios en humanos realizados hasta el momento, los polifenoles y los alimentos o bebidas ricos en polifenoles han atenuado las respuestas glucémicas posprandiales y la hiperglucemia en ayunas, y mejorado la secreción aguda de insulina y la sensibilidad a la insulina”, señalaron los autores de la investigación, que fue publicada en la revista académica International Journal of Molecular Sciences.

La berenjena ayuda también a prevenir ciertas enfermedades del corazón. Foto: Getty Images

También menciona otro estudio de probeta que se dedicó a analizar unos extractos hechos a partir de berenjena que, además, estaban enriquecidos con polifenoles. Una vez concluyeron la investigación, los científicos encontraron que podrían ayudar a inhibir la actividad de unas enzimas que favorecen la absorción del azúcar durante la digestión, lo que a la larga ayuda a regularlo.

La berenjena es un gran aliado para las personas diabéticas. Foto: Getty Images

Healthline recordó que las berenjenas pueden ser útiles como parte de las recomendaciones dietéticas de las personas diabéticas, que además deben incluir granos integrales y una amplica gama de verduras en su plan de alimentación.

También son útiles para prevenir enfermedades del corazón

El medio estadounidense también citó varias investigaciones científicas que han mostrado indicios de que las berenjenas podrían tener cantidades de antioxidants suficientes como para mejorar la salud del corazón.

Por ejemplo, hace referencia a un estudio que se desarrolló en conejos que tenían el colesterol alto y recibieron alrededor de 10 mililitros de jugo de berenjena a diario durante 15 días. Luego, encontraron que bajaron sus niveles de colesterol malo (o colesterol LDL) y de triglicéridos, los cuales pueden afectar el bienestar del sistema circulatorio y desencadenar distintas enfermedades cardiovasculares.

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Además, cita una investigación en la cual los científicos hallaron que el consumo de berenjenas no solo mejora la función cardíaca, sino que también mitiga la probabilidad de sufrir un ataque cardíaco. Sin embargo, Healthline indica que estos estudios solo se han hecho en animales y aún se requieren más investigaciones para llegar a conclusiones más sólidas.

Las berenjenas tienen un alto contenido de fibra. Foto: Getty Images

Por su parte, la Fundación Española de la Nutrición (FEN) desglosó algunos de los componentes de la berenjena. Entre otras cosas, advierte que el valor energético y nutritivo de las berenjenas no es tan alto si se les compara con otras verduras, aunque sí cuenta con un gran contenido de agua.

“La piel de la berenjena contiene una antocianina, la nasunina, con acción antioxidante. Además, la berenjena contiene cierta cantidad de un alcaloide tóxico llamado solanina, que aparece mucho más en las partes verdes de la planta y en los frutos poco maduros. La solanina desaparece con el calor, de modo que una berenjena madura bien preparada y cocinada no supone el más mínimo riesgo”, concluye la FEN.