Las plantas medicinales son utilizadas para alivianar dolencias y combatir síntomas de enfermedades que se presenten en el organismo. Una de las más conocidas es la valeriana, ya que cuenta con efectos sedantes y relajantes.
La hierba es originaria de Europa y Asia, y puede generar un efecto relajante, debido a que contiene valipotriatos en sus raíces secas. Asimismo, se caracteriza por permitir la conciliación del sueño de forma rápida.
De acuerdo con el portal Tua Saúde, la valeriana es fuente de “ácido valeriánico e isovalérico con propiedades calmantes, sedantes y relajantes”. Estas propiedades pueden ser utilizadas para tratar problemas de ansiedad, estrés e insomnio. Sin embargo, puede ser más efectiva para ciertas personas que otras.
Según el portal El Universo, se recomienda tomar valeriana porque también cuenta con otros efectos beneficiosos para el organismo. Sin embargo, antes de ingerir la valeriana, se recomienda consultar con un profesional de la salud.
- Digestivo: contribuye a procesar de la mejor forma posible los alimentos.
- Antiinflamatorio: ayuda a reducir los dolores corporales y síntomas de cefalea.
- Sedante: la valeriana ayuda a conciliar el sueño de calidad.
- Calmante: permite controlar la ansiedad y equilibrar el sistema nervioso.
¿Cómo consumirla?
La valeriana se puede consumir en infusión tanto fría como caliente, aunque los expertos recomiendan que sea a una temperatura alta para un mayor provecho de sus propiedades.
También es posible hallarla en tabletas. Esto facilita en gran manera su consumo debido a que no requiere preparación previa. Basta con tomarla con un vaso de agua.
Por último, también puede consumirse en gotas. Sin embargo, este último es un producto farmacéutico, así que es necesario seguir las recomendaciones médicas para no abusar de él. El consejo general es tomar solo seis mililitros máximo en cada dosis y un máximo de tres dosis al día.
Precisamente, con respecto a las dosis, el instituto Mayo Clinic indica que debido a que estas han variado en algunos estudios, no es claro cuánta valeriana puede tomar una persona en un período determinado, pero la recomendación concluyente es no exceder su consumo.
Remedio casero con valeriana para bajar la presión arterial
La presión arterial es la fuerza que la sangre ejerce contra las paredes de las arterias cuando el corazón la bombea, y cuando se eleva es porque la fuerza es mayor, de acuerdo con el Instituto Nacional sobre el Envejecimiento de Estados Unidos.
Además, explicó que algunas personas tienen una mayor probabilidad de tener la presión arterial alta debido a ciertas cosas que no pueden cambiar, como:
- La edad. La probabilidad de tener presión arterial alta aumenta con la edad, especialmente la hipertensión sistólica aislada.
- El sexo. Antes de los 55 años, los hombres tienen una mayor probabilidad de tener presión arterial alta y las mujeres son más propensas a tener presión arterial alta después de la menopausia.
- El historial familiar. La presión arterial alta puede ser hereditaria en el caso de algunas familias.
- La raza. Las personas afroamericanas, o de raza negra, tienen un mayor riesgo de presión arterial alta.
En consecuencia, para obtener los beneficios hay que hervir una taza de agua y agregar cinco gramos de raíz de valeriana. Después, hay que dejar reposar la bebida entre cinco y diez minutos, para finalmente colar y beber de dos a tres veces al día.
No obstante, es importante recalcar que la valeriana es una planta segura para la mayoría de los adultos, cuando se consume en las dosis recomendadas y durante un corto período, pero cuando se consume en cantidades excesivas puede causar algunos efectos secundarios, que incluyen dolor de cabeza, dolor de estómago, irritabilidad, agitación o insomnio.
De igual forma, el portal indicó que la valeriana no se debe utilizar en niños menores de 3 años, mujeres embarazadas o en periodo de lactancia.
Asimismo, la valeriana tampoco debe ser usada en personas que utilizan medicamentos para la ansiedad o la depresión o que toman analgésicos como codeína, morfina o tramadol; relajantes musculares, como ciclobenzaprina, o anticonvulsivos, como fenobarbital o pentobarbital, por ejemplo.