Para nadie es un secreto que fumar en exceso puede provocar cáncer de pulmón. Sin embargo, hasta la semana pasada no se sabía por qué el 80 por ciento de los fumadores no desarrollaba esta enfermedad, mientras un desafortunado 20 por ciento sí lo hacía. La respuesta está en los genes. Tres estudios diferentes hechos en Islandia, Estados Unidos y Europa sugieren que existen dos variantes genéticas sobre una región del cromosoma 15 que provocan que haya personas más propensas a este tipo de cáncer. En ellas, la nicotina y los demás agentes activos que se encuentran en un cigarrillo desencadenan un crecimiento anormal de las células pulmonares. Las investigaciones también encontraron que quienes poseen alguna de estas variaciones, o las dos, fuman en promedio más cigarrillos al día que los fumadores que no las tienen. En otras palabras, la proclividad a volverse adicto a la nicotina estaría en los genes. Pero la predisposición genética no es una condena. En los estudios se observó que quienes tienen estas modificaciones pero nunca han fumado no tienen un riesgo mayor de presentar esta enfermedad que un no fumador corriente. Por ello, los médicos advierten que la nicotina es el principal causante de los procesos tumorales en el pulmón y que la mejor manera de evitarse dolores de cabeza es no fumar por primera vez. Para la ciencia, los estudios son un gran avance y el inicio de los tratamientos individualizados para dejar de fumar, en los que el código genético será la hoja de ruta.