En las últimas décadas, son muchas las historias de jóvenes que caen en manos de líderes con problemas mentales, pero que al ofrecer soluciones a problemas emocionales y espirituales, y manejar sofisticadas técnicas de manipulación, logran formar séquitos de cientos de seguidores. Las que han sido catalogadas como las sectas más peligrosas en el mundo se esconden bajo ideales virtuosos para fomentar el abuso sexual, el fanatismo, la xenofobia, el terrorismo, la intolerancia o la aniquilación de quienes piensan diferente.