Desde comienzos de la decada de los 90 los exportadores colombianos no cesaban de quejarse por la pérdida de mercados externos como consecuencia de la sobrevaloración del peso (ver gráfica). Esta pérdida de competitividad frenó la demanda de productos nacionales en el resto del mundo, lo que produjo una disminución de la producción doméstica y obligó a muchos exportadores a tomar una serie de medidas que iban desde el cierre de líneas de producción hasta la reducción de puestos de trabajo. Hoy, la revaluación de la moneda se ha corregido, gracias al ajuste del 20 por ciento que se dio en la tasa de cambio real (ver recuadro) después de las devaluaciones de septiembre del año pasado y julio de este año y la reducción de la inflación a un dígito durante lo corrido de 1999. El ajuste en el frente cambiario y la disminución general de los precios han propiciado un ambiente más favorable para las industrias de exportación en términos de competitividad cambiaria. De acuerdo con la ministra de Comercio Exterior, Marta Lucía Ramírez, los ajustes en la tasa de cambio sientan las bases para un aumento de las exportaciones del país y a su vez corrigen el problema de las importaciones de algunos bienes que no estaban generando ningún tipo de valor agregado a la economía nacional.Pero no solamente el gobierno reconoce una mejor perspectiva para las exportaciones. Los empresarios también están de acuerdo en que, por fin, el país ha llegado a un nivel de tasa de cambio que le permite ser más competitivo frente al resto del mundo. Un buen ejemplo de ello es Colombina que, según palabras de su presidente, Ariosto Manrique, espera tener un crecimiento del 15 por ciento en sus ventas al exterior al finalizar 1999, en particular por un incremento en los volúmenes y no simplemente por un efecto de precios. Las barrerasa la recuperaciónNo todos los exportadores se han beneficiado por igual de este súbito aumento en la cotización de la divisa, pues muchos de ellos tienen que competir con empresas de países que presentan niveles de competitividad superiores a los colombianos. Y no son pocos los que, como resultado de la pérdida de mercado de muchos productos nacionales en el exterior, han tenido que salir a recuperar los clientes que se esfumaron durante los años de la apreciación del peso.En el primer caso son muchas las compañías que no han sentido aún el efecto en sus ventas de la devaluación de la tasa de cambio real, pues están exportando a países que se encuentran en plena recesión y con una demanda interna deprimida o que reciben productos más competitivos de otras partes del planeta. Si bien los productos colombianos son hoy más baratos que los de Chile, México, Venezuela y Perú, el ajuste de la tasa de cambio no ha sido suficiente para hacerle frente a países que hicieron devaluaciones excesivas, como Brasil y Ecuador, ante los cuales persiste un rezago del 20 por ciento. "No podemos trabajar indefinidamente en ganar competitividad cambiaria en función de ajustes de este tipo", fueron las palabras de la Ministra de Comercio Exterior, al referirse al aumento de precios de nuestros productos de exportación en relación con los productos de estos países.En el segundo están aquellas compañías que _aunque exportan a países en donde son competitivas_ no encuentran clientes a quiénes vender sus productos por el deterioro que sufrieron sus mercados en los últimos años. En palabras de un exportador de calzado de Medellín: "Los clientes que teníamos en otras épocas ya se perdieron. Si bien la devaluación ayuda, sus efectos no son inmediatos pues la consecución de nuevos clientes es un proceso que toma tiempo".Lo que vieneA pesar de la reciente recuperación de las exportaciones este aumento de la competitividad, a través de ajustes cambiarios, no dura eternamente. Para lograr una verdadera recuperación del sector exportador, tanto gobierno como empresarios deben tomar medidas que garanticen la posibilidad de competir en mercados externos en el largo plazo, pues no se pueden descartar nuevas revaluaciones reales, vía la cotización del dólar o vía un aumento en la inflación.En cuanto a la divisa, existe consenso sobre la necesidad de tomar medidas que eviten modificaciones abruptas en el régimen cambiario como consecuencia de la volatilidad de los flujos de capital. Para lograr la estabilidad es necesario corregir los problemas estructurales que sufre hoy la economía colombiana, en particular el déficit fiscal y el déficit de cuenta corriente. Esta corrección depende en gran medida de las reformas que se tramitan actualmente en el Congreso.Pero no solamente el gobierno tiene la responsabilidad de asegurar que el buen posicionamiento de los productos colombianos sea permanente. Dado que la tasa de cambio real no puede permanecer por encima de su nivel de equilibrio en el largo plazo es necesario asegurar la competitividad de las empresas colombianas a través de aumentos en su productividad. Para ello se requiere un replanteamiento de las formas tradicionales de producción y distribución, buscando implementar tecnologías eficientes que permitan reducir costos y a la vez aumentar los ingresos.En este orden de ideas, muchos analistas coinciden en afirmar que las ganancias en competitividad de un país vía devaluaciones pueden atentar contra la eficiencia de las compañías en el largo plazo, razón por la cual recomiendan mantener una tasa de cambio real ligeramente apreciada. De esta forma existe una presión permanente sobre empresarios y gobierno para mejorar constantemente su eficiencia.Aunque la corrección de la tasa de cambio real creó buenos vientos para las exportaciones el país no puede poner todas sus esperanzas de recuperación de las ventas al exterior en los recientes ajustes cambiarios. Por el contrario, tanto gobierno como empresas deben aprovechar la situación actual para pensar en soluciones que permitan mantener la competitividad en el largo plazo a través de la aplicación de reformas estructurales que conduzcan a un incremento en la productividad de la economía. Al país le espera un largo camino para lograr la recuperación total de sus exportaciones, que involucra no solamente reformas en el Congreso sino transformaciones en tecnología y educación que permitan a las compañias colombianas ponerse a tono con las exigencias del próximo milenio. No todas las compañías han sentido el efecto de la devaluación.Opinan los expertosMarta Lucía RamirezMinistra de Comercio Exterior"Las perspectivas en el corto plazo en el frente cambiario son de una tasa de cambio en la mitad de la parte superior de la banda. Creemos que esta situación obedece a la baja de la calificación por parte de Moody_s, lo cual ha generado una pequeña presión al alza. Es importante entonces una evolución rápida de las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional para eliminar incertidumbres que generen presión adicional sobre la divisa". Juan José Echavarría Director de Fedesarrollo "La devaluación, en la medida en que pase de ser nominal a ser real, se debe reflejar uno a uno en el aumento de las exportaciones colombianas. El ajuste cambiario que se ha dado en el país no se reflejará inmediatamente en el incremento de las exportaciones como consecuencia de la recesión por la que atraviesan algunos socios comerciales, pero sí implicará un aumento en las ventas al exterior de aproximadamente 26 por ciento durante los próximos 12 meses".Ariosto ManriquePresidente de Colombina"Lo importante es que el ajuste de la tasa de cambio vaya acompañado de una armonización con el resto de medidas que está implementando el gobierno. El problema hasta ahora ha sido que el precio del dólar ha dado brincos de 100 pesos dentro de una misma semana, produciendo un factor de desestabilización inmenso".Qué es la tasa de cambio realLa tasa de cambio real es un indicador que mide el grado de competitividad de un país frente al resto del mundo. Este indicador se basa en la relación entre el nivel de precios en el exterior, convertido a la moneda local, y el nivel de precios domésticos. En consecuencia, una devaluación de la divisa no garantiza por sí sola un aumento en la competitividad de los productos de un país.Un ejemplo claro ocurrió en Venezuela en 1995. Ese año el bolívar perdió más del ciento por ciento de su valor frente al dólar, razón por la cual un observador desprevenido habría asegurado que en esas condiciones Venezuela podía competir en cualquier mercado gracias a que sus productos se abarataron dramáticamente frente al resto del mundo. Sin embargo esta es solamente la mitad de la historia. Meses después la devaluación produjo un efecto inflacionario de las mismas proporciones que terminó por eliminar completamente las ganancias en competitividad que tuvo el país al abandonar una tasa de cambio fija. Por estas razones, cuando se analiza el precio de una divisa frente a otras, lo importante es el estudio de la tasa de cambio real. Este último no mide solamente el efecto de un cambio en la cotización de la divisa, sino que _comparando también las inflaciones respectivas_ tiene en cuenta qué tan barato o qué tan caro es un producto de un país frente a productos similares de otras naciones.En Colombia el encargado de publicar el Indice de Tipo de Cambio Real es el Banco de la República, que compara el valor del peso con el de las monedas y niveles de precios de los 18 países con los que se realizan la mayor parte de las operaciones de comercio exterior del país.
VIENTOS DE CAMBIO
La devaluación real del peso ha mejorado las perspectivasde los exportadores <BR>colombianos, pero el gobierno y los empresarios tienen todavía mucho camino por recorrer.
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19 de septiembre de 1999, 7:00 p. m.