La historia del país y este fermento han estado ligados desde tiempos prehispánicos. Los muiscas lo preparaban a partir del guarapo mezclado con mazamorra, panela y algo de maíz. Con el tiempo –dado su carácter cultural– su consumo fue propagándose en todo el país, debido también al legado de su elaboración artesanal. A principios del siglo XX su fabricación disminuyó como resultado del florecimiento de la industria cervecera, sin embargo, en algunas ferias y fiestas del centro de Colombia sigue siendo la bebida predilecta.