Durante la última dEcada los mercados accionarios de los países desarrollados (con excepción de Japón) han mostrado rentabilidades atractivas y alcanzado valuaciones históricamente altas, ayudadas por un ambiente de expansión económica, amplia liquidez y una inflación baja. En los mercados emergentes, en cambio, la historia ha sido completamente distinta, en particular por la dificultad en encontrar acceso a los mercados internacionales de capital.Se espera que el año entrante, sin embargo, llegue con otros cuentos que contar. En efecto, en los países emergentes las valuaciones de las acciones todavía se encuentran en niveles por debajo de su promedio histórico; por esto se espera que durante 2000 las bolsas de los países industrializados abran paso a la gran recuperación de los mercados en vías de desarrollo. Pero ésta no será automática y dependerá de tres factores fundamentales: las tasas de interés y el crecimiento económico de Estados Unidos y la tasa de cambio del dólar contra el euro y el yen. El escenario más probable es el de una desaceleración en Estados Unidos y una reactivación de Europa y Japón. Sin embargo el menor crecimiento norteamericano y la debilidad de su moneda no pondrán en peligro la estabilidad de los mercados financieros mundiales. En consecuencia, se espera que las naciones emergentes puedan nuevamente acceder a los mercados de capitales internacionales con el fin de financiar su crecimiento, bajar las tasas de interés y lograr estabilidad en sus tipos de cambio. Todas estas condiciones favorecen retornos en las acciones más altos que los de este año.El coloso del norteEn Estados Unidos el crecimiento económico será de entre 3 y 3,5 por ciento arrancando el siglo. Al mismo tiempo se espera que el dólar se debilite frente al euro y el yen, pues el desempeño de las economías de Europa y Japón atraerá inversión hacia esos países y fuera de Estados Unidos. Por estas razones la rentabilidad de los mercados norteamericanos _que ha sido de 22 por ciento en promedio para el índice líder, el S&P 500_ no promete ser tan buena como en el pasado. La incertidumbre sobre las tasas de interés, la inflación y los flujos de dinero hacia la bolsa también llevarán hacia una mayor volatilidad en la bolsa.Pese a estos factores es difícil ser apocalíptico sobre el comportamiento de las acciones en Nueva York. Los patrones demográficos de Estados Unidos todavía sugieren que el grueso de la población seguirá aportando a fondos de retiro, en su mayoría a papeles de renta variable, los cuales prometen un rendimiento más alto que la renta fija en el largo plazo. Aunque los índices en general no prometen ser tan buenos como en el pasado existen sectores en los que se vislumbran aumentos muy altos, como los de semiconductores, tecnología y telecomunicaciones. En particular, las compañías que exportan bienes de alta tecnología quizá tengan un año muy bueno al verse favorecidas por un dólar más débil.Repunta el viejo continenteLos centros financieros europeos seguirán ganando importancia durante 2000. Se espera que la moneda única, la aceleración de la reactivación económica y el debilitamiento del dólar lleven a que se mejoren sustancialmente las ganancias de las acciones en el viejo continente. Vale la pena mencionar que este escenario es en gran medida el revés de lo que ocurre este año, pues la inestabilidad y debilidad del euro y la fuerza del dólar han atraído flujos hacia Norteamérica.Vuelven los tigresEn Asia el factor más importante para los mercados durante el próximo año será la lenta pero sostenida recuperación de la economía japonesa; se espera que crezca 2 por ciento durante el próximo año. Esta recuperación, junto con la posible revaluación del yen, promete una repetición de las altas utilidades accionarias que se han visto en Japón durante este año: el índice Nikkei ha acumulado un incremento de 37 por ciento en dólares en 1999. Otro efecto positivo en la recuperación de la economía nipona será la disponibilidad de capital para inversión en otros países de la región. Adicionalmente, el progreso en las reformas estructurales en estas naciones podrá alentar aún más los mercados accionarios del sureste asiático. Los vecinosEn lo que va de 1999 la trayectoria de las bolsas latinoamericanas ha sido dispar y volátil pues el desempeño de las acciones después de los efectos de las crisis en los mercados emergentes no ha sido consistente en todas los países. La Bolsa de Bogotá, por ejemplo, ha tenido el peor rendimiento de la región _con un retroceso de 35 por ciento en dólares_, seguida por Venezuela con 8 por ciento. Mientras tanto la bolsa mexicana ha tenido retornos espectaculares, de más de 34 por ciento, gracias a una economía robusta, tasas de interés en descenso y un peso relativamente estable. Durante el año entrante se proyecta un mayor crecimiento para todas las economías latinoamericanas con excepción de México. Las perspectivas más optimistas son para los países en los cuales se espera la reactivación más significativa, como Argentina y Brasil. En Argentina se podría observar un aumento del PIB de 3 por ciento en 2000 después de una fuerte recesión este año. La incertidumbre política que pudiese afectar este pronóstico se ve disminuida gracias a que las elecciones presidenciales son en octubre de este año.Brasil también recuperará su senda de crecimiento pero el rendimiento accionario podrá verse afectado por cualquier cambio en las perspectivas sobre su frágil situación fiscal. El mercado mexicano se percibe como riesgoso, en parte por política _dadas las reñidas elecciones de julio próximo_ y en parte por los altos retornos de 1999 y la desaceleración económica esperada. El año 2000 trae consigo un cambio de expectativas y, sobre todo, unas esperanzas renovadas. Habrá que esperar a ver si parte de las espectaculares ganancias del pasado en los mercados desarrollados se transfieren a las bolsas de países emergentes a lo largo y ancho del globo terráqueo.