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El arte de estar “Dispersa”

Por: Cristina Esguerra Miranda

La exposición, actualmente en Beatriz Esguerra Arte, es una reflexión sobre lo femenino y un testimonio del impacto que tuvo la pandemia en el trabajo artístico de Carolina Convers.


Varias de las obras de la exposición Dispersa de Carolina Convers tienen un aire a El caminante sobre el mar de nubes de Caspar David Friedrich. Desde la cima de una montaña, el hombre del alemán está absorto contemplando el universo a sus pies; las mujeres de la colombiana también están entregadas a la contemplación, pero el objeto de sus pensamientos es su mundo interior.

'El caminante sobre el mar de nubes' (1818) de Caspar David Friedrich.
'El caminante sobre el mar de nubes' (1818) de Caspar David Friedrich. - Foto:

Como en la famosa obra de Friedrich, en muchos de los cuadros de Convers la protagonista le da la espalda al espectador, pero lo hace sentada en el suelo con sus tacones rojos a un lado.

La imagen de una mujer sin zapatos se le vino a la cabeza a la artista espontáneamente. La pandemia -dice- la hizo sentir “que todos nos bajamos de nuestros zapatos. Fue literalmente un momento de pausa; súbitamente nuestras actividades familiares, laborales y sociales quedaron en suspenso.”

La idea de que estén sentadas en el suelo le vino de la meditación, actividad que comenzó a practicar y a investigar durante la pandemia. En medio del caos, aprender a meditar le sirvió de polo a tierra, y la imagen de la mujer sentada habla de esa conexión.

Carolina Convers, Reposo lila, 2020, acrilico y resina sobre madera. Cortesía de Beatriz Esguerra Arte
Carolina Convers, Reposo lila, 2020, acrilico y resina sobre madera. Cortesía de Beatriz Esguerra Arte - Foto: Carolina Convers, Reposo lila, 2020, acrilico y resina sobre madera. Cortesía de Beatriz Esguerra Arte

La pandemia y la meditación la llevaron a “pintar por el oficio de pintar, y a experimentar.” Dibujó las imágenes que se le venían a la cabeza -los zapatos, los vestidos, las náufragas- así en principio no pareciesen tener una conexión entre sí.

Y es que no tenían que tenerla.

La exposición refleja dos cosas: 1) muestra el interés de la artista en la figura femenina, que lleva trabajando y explorando desde sus días de estudiante de arte en la Universidad Jorge Tadeo Lozano. Revisando el archivo fotográfico de su familia, Convers comenzó a reflexionar sobre los gestos y las poses de las mujeres de su familia y sobre lo que sus vestidos y sus zapatos dicen de la feminidad, y cómo esa idea se compara con las que existen hoy. 2) Habla de cómo la artista vivió las extraordinarias circunstancias a las que se enfrentó el mundo en 2020: “me sentí dispersa. Por eso empecé a meditar y a darme cuenta de lo difícil que era; muchos pensamientos e ideas que no podía controlar, y eso, creo, se refleja en la pintura, en las imágenes,” escribe en el texto que presenta la exhibición. “Reflexioné mucho. Ahora veo el taller como un refugio; aprovecho esa condición y son muchas las emociones que surgen.”

Carolina Convers, Naufraga y sombra, 2020, acrilico y resina sobre madera. Cortesía de Beatriz Esguerra Arte
Carolina Convers, Naufraga y sombra, 2020, acrilico y resina sobre madera. Cortesía de Beatriz Esguerra Arte - Foto: Carolina Convers, Naufraga y sombra, 2020, acrilico y resina sobre madera. Cortesía de Beatriz Esguerra Arte
Imagen de obras de la exposición Dispersa de Carolina Convers en Beatriz Esguerra Arte. Cortesía de la galería
Imagen de obras de la exposición Dispersa de Carolina Convers en Beatriz Esguerra Arte. Cortesía de la galería - Foto: Imagen de obras de la exposición Dispersa de Carolina Convers en Beatriz Esguerra Arte. Cortesía de la galería

*La galería está abierta. Para los interesados, más información sobre la exposición y las horas de atención en la página de Beatriz Esguerra Arte.

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