OPINIÓN

Poly Martínez

WhatsApp, en cadena

Es cierto que hay un grupo de colombianos procurando que se ponga en práctica un minuto oración. Pero hay una cadena de mentiras que se va entrelazando sutilmente a lo largo del texto: en la Inglaterra de entonces eran 60 segundos de silencio para meditar, reflexionar, enfocarse u orar, lo que cada quien quisiera.
9 de febrero de 2018, 11:44 a. m.

En general, vivo bastante libre de las cadenas de WhatsApp. Poca cosa me llega por ese camino y cuando aparece algo, casi siempre se trata de un mensaje de urgencia para afrontar algún desastre natural.

Últimamente, sin embargo, me ha tocado ser un poco más incluyente y en la categoría de “desastre natural” incluir los programas de gobierno de algunos candidatos presidenciales que amigos muy activos e interesados en la movida política comparten a diestra y siniestra sin preguntar ni avisar, como sucede con los cataclismos, a pesar de las alertas tempranas.

A veces –pocas, afortunadamente- quedo atrapada como eslabón de una cadena de WhatsApp. Y me pierdo frente a un chorrero de texto que me cuesta comprender qué quiere decir realmente, lo que se cuela por entre propósitos que se leen nobles pero al final van cargados de tigre.

La semana pasada, tal vez alineada con la cartelera de cine, en esa mezcla entre ficción y realidad que acompaña a las redes, me llegó una cadena que recuerda el minuto de silencio en tiempos de la Inglaterra bombardeada por Hitler, las palabras de Churchill, la determinación del pueblo británico para soportar “sangre, esfuerzo, sudor y lágrimas”.

Con entusiasmo y fervor -“les comparto una idea Sensacional y Extraordinaria”- el desconocido autor pide un minuto de oración, a las 9 de la noche, argumentando que es una idea tomada de tiempos de la Segunda Guerra Mundial que vale copiar hoy. El propósito, crear unidad en torno a un anhelo compartido por un mejor futuro y la paz para Colombia. Suena bien, ¿no?

Nada de esto es fake news. Es cierto que hay un grupo de colombianos procurando que se ponga en práctica un minuto oración. Pero hay una cadena de mentiras que se va entrelazando sutilmente a lo largo del texto: en la Inglaterra de entonces eran 60 segundos de silencio para meditar, reflexionar, enfocarse u orar, lo que cada quien quisiera.

Por eso se llamó un “minuto de silencio” y no uno minuto de oración, para unir a todo el país, creyentes o ateos, no para ser excluyentes. Y sucedía justo antes del noticiero nacional, es decir, antes del reporte diario de la guerra, del recuento de la muerte y destrucción, de la bestialidad del régimen nazi.

De manera muy simplista, más abajo el texto de “güasap” afirma que “tuvo un efecto tan asombroso porque en poco tiempo el bombardeo terminó!!!”(sic). Así no más y se acabó la cosa. En realidad, el asedio duró un año (junio de 1940 a junio de 1941). De este tiempo, ocho meses, una semana y dos días muy intensos; y durante tres de estos ocho meses el bombardeo sobre Londres fue diario, día y noche.

Me pregunto por qué aquí no han sido tan efectivas esas plegarias que llevan décadas, ¿será por la hora del día? Imposible, porque aquí la muerte no distingue las horas del reloj y las familias que rezan lo hacen sin pausa. Pero, bueno, lo del éxito de la iniciativa inglesa puede ser un lapsus histórico de buena fe que, en el entusiasmo por lanzar la cadena, a este grupo de colombianos se les pasó.

Lo que resulta sorprendente es que el autor y los eslabones que repiten sin leer bien terminen identificándose con algunas de las “causas” nazis, replicando hoy el marco mental de Hitler, contra el cual precisamente lucharon los ingleses: el III Reich tenía por misión borrar de la faz de la Tierra a judíos, gitanos, negros, comunistas, discapacitados, opositores, masones y homosexuales.

“AMADOS HERMANOS.

Nunca habíamos tenido UNA COLOMBIA tan peligrosa Y AZOTADA POR LA OPRESIÓN DE LOS GOBERNANTES, con tanto mal gobierno, corrupción, narcos, guerrilla, homosexualismo, inmoralidad, violencia, abuso y miedo por el futuro de nuestros jóvenes y niños”.

Ese es el encabezado de la cadena de WhatsApp. Además, el texto que anda de chat en chat acude a la manida frase de que todo sea por “la paz en nuestra amada Colombia”. En este país ya conocemos lo que muchos son capaces de hacer en un minuto. Lamentablemente nos sabemos de memoria esa historia.

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