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Estas son las comidas más exóticas en Colombia

Además de la hormiga culona, el cuy asado, el mojojoy y la gelatina de pata, existen una serie de extraños platos que buena parte del país desconoce.


La lista de las comidas más extrañas en Colombia se puede categorizar por regiones. Todas, de norte a sur, tienen diferentes platos que a los ojos de los extranjeros pueden parecer algo “bizarras”, pero para los locales simplemente son alimentos tradicionales.

En la Costa Caribe, por ejemplo, se preparan huevos de iguana. Aunque existe una normatividad ambiental que prohíbe y sanciona la venta de este producto, hay zonas de los departamentos del Atlántico, Magdalena, Córdoba y Bolívar en los que se cocinan en guisados o en tortilla.

La forma en la que se extraen los huevos de iguana es rudimentaria y cruel. Cada iguana puede producir hasta 30 huevos y, para sacarlos, los cazadores hacen un corte en el esófago del animal. Tras este procedimiento muy pocas iguanas logran sobrevivir.

Según datos de la Policía Nacional y la Corporación Autónoma Regional del Magdalena (Corpamag), en el 2021 fueron sacrificadas unas 170 hembras a las que se le extrajeron cerca de 5.760 huevos.

Otro de los platos autóctonos de la Costa Atlántica durante Semana Santa es el guiso de hicotea (tortuga de orejas naranjas). Durante esta época se prepara en una sancochada con tomate, cebolla y leche de coco.

Alrededor de este plato también se ha generado un debate medioambiental. De acuerdo a estudios del Instituto Humboldt, desde hace más de dos décadas la hicotea está en peligro de extinción por cuenta de su consumo ilegal.

A pesar de esto, advirtió un artículo de la Universidad de los Andes, este tipo de tortuga es la más decomisada en Colombia con un promedio de 6.000 animales incautados al año.

“En lo que va del 2022 se han incautado más de 1.000 tortugas hicoteas en el departamento de Córdoba y 68 personas han sido capturadas por traficar ilegalmente con esta especie”, le dijo a los Andes el comandante de la Policía de Córdoba, Gabriel Bonilla.

Por su parte, la profesora asociada del Departamento de Antropología de la U de los Andes, Elizabeth Ramos Roca, agregó que “hay toda una legislación que prohíbe el consumo, unas vallas inmensas que le informan a la gente que comprarlas y prepararlas es ilegal, las autoridades ambientales intentan hacer un gran trabajo, pero igual la hicotea se vende sin problema en las plazas de mercado, en restaurantes de todo tipo y la Policía es consciente de ello”.

Al sur de Colombia, específicamente en el departamento del Cauca, se encuentra un plato que sorprende por su nombre: la sopa de ternero neonato. Se trata de un estofado de feto de ternero que se cocina con ajo, cebolla, achiote y maní tostado. Se acompaña con arepa y ají de piña. Algunos de los mejores lugares para probar este manjar criollo son los comedores de las plazas de mercado de los barrios Bolívar y Alfonso López de la ciudad de Popayán.

Finalmente, y no menos exótico, está el ‘gurre’ o armadillo. Esta delicatessen lleva el nombre de ‘la carne de siete sabores’, pues un trozo de este animal se asocia con el sabor del cerdo, el pollo y el pavo. Son muchas las formas de prepararlo. Algunas personas lo prefieren asado dentro de su mismo caparazón.

Sin embargo, un estudio publicado en la revista PLOS Neglected Tropical Diseases, señaló que quienes se atreven a comer armadillo están expuestos a contraer lepra. “Desde los años 70, científicos han sospechado que los armadillos podían ser portadores y transmisores de la bacteria responsable de la lepra, conocida como Mycrobacterium leprae”, concluyó un texto de National Geographic.

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