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Patentes, un activo que crece en Colombia

En la última década aumentó el número de solicitudes y concesiones de patentes. Sin embargo, es un mercado aún incipiente, pero con un gran potencial para impulsar el desarrollo social y económico del país. Las alianzas entre la academia y el sector productivo son claves.


Antes del año 2000 Estados Unidos, Japón y Europa Occidental generaban el 90 por ciento de las actividades de patentamiento en el mundo y más del 70 por ciento de las publicaciones científicas. Pero entre 2015 y 2017, según el más reciente informe de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (Ompi), estos porcentajes se redujeron al 70 y 50 por ciento respectivamente, al tiempo que países como China, India, Singapur y Corea del Sur empezaron a aumentar su participación.

Aunque son cada vez más las naciones que patentan, la Ompi ha advertido que varios países de ingresos medios –y todos los de ingresos bajos– continúan registrando niveles inferiores. Colombia, por ejemplo, apenas comienza a hacerlo. Durante años fue prácticamente inexistente la utilización de este mecanismo de protección para poder explotar un desarrollo o creación por 20 años.

Alejandro Olaya, gerente nacional de innovación y emprendimiento de la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (Andi), explica que “en el mercado de Estados Unidos, por ejemplo, las patentes tienen una tradición de más de 300 años, convirtiéndose en un activo más. Son como tener un carro o una casa: entonces las compran, venden, ceden y licencian. Ese mercado apenas se está desarrollando en nuestro país”.

En la última década, sin embargo, creció el número de radicaciones de solicitudes de patentes. Mientras en 2010 se radicaron 2.098 solicitudes, en 2019 la cifra alcanzó las 2.563. José Ismael Peña, director nacional de extensión, innovación y propiedad intelectual de la Universidad Nacional, cree que este aumento obedece a diversas causas. “Tal vez la más importante es la implementación del Tratado de Cooperación de Patentes, que abrió las puertas para que los no residentes presenten solicitudes con mayor facilidad”. A esta explicación se suma el interés cada vez mayor de las empresas y las universidades por proteger sus invenciones y transmitir conocimiento a la sociedad.

A pesar de los avances, Peña considera que las cifras de Colombia aún son poco representativas. Para que el número de patentes sea cada vez mayor se requiere un esfuerzo colectivo por parte de “todos los agentes que conforman el ecosistema de innovación regional y nacional, incluida la promulgación de la Ley 1838 de 2017, pues incentiva la creación de empresas que lleven a la sociedad el conocimiento que se produce en las universidades públicas”.

Pedro Amariles Muñoz, director de extensión de la Universidad de Antioquia, advierte que las patentes, entre otros recursos de protección, “deben verse como una forma de contribuir a valorizar el conocimiento con alto potencial de ser transferible y aplicable en el contexto del desarrollo social y económico del país. Es clave el relacionamiento temprano y las alianzas (de la academia) con el sector productivo” para generar productos y servicios de alto valor que puedan ser transferidos y utilizados por la sociedad.

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