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La prueba de coronavirus que usted podría autopracticarse en 30 minutos

La Universidad de Stanford, en Estados Unidos, anunció una prueba de saliva que será de bajo costo y podrá practicarse desde la comodidad de la casa.


Un equipo dirigido por el profesor de bioingeniería Manu Prakash inventó un dispositivo de bajo costo que se puede utilizar en casa para detectar el coronavirus en la saliva, anunció en un comunicado el Programa de Medicina de la Universidad de Stanford.

La prueba está diseñada para costar cinco dólares o menos, no usa electricidad y brinda resultados rápidos y precisos. Para comprobar su efectividad, la Universidad de Stanford está buscando voluntarios que se practiquen la prueba desde sus casas.

Según anunció la Universidad en su página web, la prueba no toma más de diez minutos para autoadministrarse y está diseñada para detectar la presencia o ausencia de SARS-CoV-2 en la saliva en 30 minutos, con una tasa de precisión similar a la de las pruebas clínicas realizadas en los hospitales.

La toma de la prueba es tan sencilla que solo consiste en hervir un poco de agua, leer algunas instrucciones y escupir en un embudo. “Una pantalla a color aparecerá amarilla si hay una infección por coronavirus o rosa si no la hay”, explicó el investigador, quien resalta que el kit de las pruebas podrá fabricarse a gran escala y con bajos costos.

Si el estudio tiene éxito, nuestro objetivo será fabricar decenas de millones de ellos por día. Ya estamos construyendo asociaciones industriales para generar esa capacidad“, dijo Prakash, para quien tener unas pruebas masivas y baratas permitirá que más actividades como los colegios y universidades retornen a la presencialidad.

El estudio piloto está financiado por Catalyst, un programa conjunto de la Facultad de Medicina, Stanford Health Care y Stanford Children’s Health. El objetivo es acelerar el desarrollo de innovaciones médicas de los profesores, el personal y los estudiantes de Stanford, con énfasis en aquellos que prometen lograr resultados en un entorno de atención médica.

“Nuestra esperanza es demostrar que esto funciona en el mundo real y luego escalar a cientos de millones de pruebas para ayudar a abrir escuelas, universidades y empresas mientras esperamos que las vacunas que están en desarrollo estén en el mercado”, aseguró Euan Ashley, otro de los miembros del equipo investigador.