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¿Qué es el llamado triaje ético con el que médicos deciden a quién dar cupo de una cama UCI?

Esta situación se presenta cuando el personal de la salud enfrenta un nuevo pico de la pandemia del coronavirus y tiene que tomar esta decisión, tal y como ocurre en Antioquia.


Sin duda alguna uno de los momentos más difíciles para los médicos del mundo es atender un nuevo pico de la pandemia del coronavirus, lo que ha derivado en tener que tomar la triste decisión de escoger a quién priorizar para atender en una Unidad de Cuidados Intensivos y a quién dejar de atender.

Este panorama se presenta debido a la alta ocupación de camas UCI para pacientes con covid-19 que impide que todos sean atendidos al mismo tiempo. Por esto, como se sabe, una vez en el país se ve un incremento de casos, lo primero que hacen los médicos es pedir un confinamiento de inmediato para precisamente evitar pasar por esta dolorosa situación.

Escoger quién estará en una cama y con atención priorizada y quién no se denomina en el sector de la salud como ‘triaje ético’, “una estrategia que permite establecer, bajo racionalidades propias a cada escenario, objetivos y criterios que faciliten la toma de decisiones complejas para el logro del mejor resultado”, según afirma Patricio Burdiles, médico cirujano de Chile, en su artículo de investigación.

Sin embargo, cada cuerpo médico está capacitado para tomar tales decisiones en medio de una emergencia, en este caso sanitaria por el coronavirus. Por esto, los profesionales de los equipos sanitarios estudian de manera detallada la forma más adecuada de tomar estas decisiones bajo criterios técnicos, pero mucho más allá de la medicina, bajo la propia ética, pues se trata de dejar por fuera la vida de un ser humano que lamentablemente no tendrá ese cupo para una UCI. En el marco del triaje ético, los médicos deben tomar decisiones justas, aunque no igualitarias, sino más bien equitativas.

Este es el caso por ejemplo de Antioquia, en donde el gobernador encargado, Luis Fernando Suárez, señaló que el tan mencionado “triaje ético”, que ha sido motivo de debate y polémica en el departamento, ya es una “triste realidad”.

Este tipo de procedimiento, que ya se estaba aplicando en algunas clínicas y hospitales de Medellín, se aplica debido a la ocupación de las camas UCI, que está por encima del 95 % en todo el departamento.

En su texto, Suárez describe que el triage ético se asume como una medida para optimizar los recursos limitados e insuficientes. “Y conviene subrayar que los dilemas éticos no corresponden a la elección entre el bien y el mal, o lo correcto y lo incorrecto, sino que se trata de un conflicto aparente entre dos imperativos éticos, dos caminos del bien, que en un momento dado se enfrentan, se contraponen y nos imponen elegir, a sabiendas de que tomar un camino es abandonar el otro”.

Además de que no se trata de elegir entre el bien y el mal, estas decisiones tampoco se toman a la ligera pues un hospital de alta complejidad que disponga de unidades de manejo de pacientes críticamente enfermos tienen Comités de Triaje, estos incluyen expertos en medicina intensiva, medicina de urgencia y miembros del comité de ética asistencial.

El personal de protección civil espera junto a maniquíes en camas de hospital dentro de un tren adaptado para curar pacientes, inaugurado en la estación central de Roma Termini, el lunes 8 de marzo de 2021. El tren de la salud permite trasladar y tratar a los pacientes en ocho vagones equipados con equipos específicos, entre ellos lugares de cuidados intensivos. (Foto AP / Alessandra Tarantino).
Los profesionales de los equipos sanitarios estudian de manera detallada la forma más adecuada de tomar estas decisiones pero bajo criterios técnicos, pero mucho más allá de la medicina, bajo la propia ética. - Foto: AP

Protocolos del triaje ético

La Academia Nacional de Medicina fijó los protocolos que deben tener en cuenta los médicos para tomar esta decisión. Según un comunicado de la Academia, el proceder ético del médico frente al soporte vital avanzado por fuera del escenario de crisis está basado en buscar el beneficio para el paciente, sin tener en cuenta las consecuencias distributivas de tales decisiones.

Las recomendaciones hechas por la institución tienen cuatro objetivos puntuales:

1) Ayudar a preservar la confianza de la sociedad en el proceder ético de los médicos.

Los médicos advierten que pese a las alentadoras cifras, hay que seguir en alerta.
La toma de decisiones debe ser imparcial. “El médico no tomará decisiones de triaje o clasificación para favorecer familiares o personas relevantes a sus intereses personales". - Foto: PA Media-BBC Mundo

2) Mejorar la aceptación social de la limitación de recursos tecnológicos y humanos durante los picos de demanda del soporte vital avanzado para un paciente afectado por la pandemia.

3) Reducir la carga moral y emocional de los médicos que se ven obligados a clasificar a los pacientes que necesiten tener atención en una UCI y cuáles por presentar menos riesgo no entrarían a cuidados intensivos.

4) “Contribuir al desarrollo de la ‘lex artis’ en la situación excepcional que obliga a tomar decisiones de clasificación para brindar soporte vital avanzado a ciertos pacientes”.

Una de las recomendaciones enunciadas en el comunicado hace referencia a la justicia procedimental, la cual se refiere a que la asignación de recursos limitados para dar soporte vital avanzado cuente con aceptación tanto de los médicos como de terceros.

La toma de decisiones debe ser imparcial. “El médico no tomará decisiones de triaje o clasificación para favorecer familiares o personas relevantes a sus intereses personales. En estos casos la decisión debe ser tomada por otro médico, excepto si no hay otro médico disponible. Tampoco tomará decisiones basadas en recomendaciones administrativas o de terceros’', indicaron los expertos en el comunicado.

También hacen referencia a “rechazar el criterio de asignación por orden de llegada”, ya que según los realizadores del documento es un criterio injusto. Por otro lado, la Academia Nacional de Medicina resaltó que en caso de la elección de pacientes que deben recibir soporte vital avanzado se debe tener en cuenta el “pronóstico de supervivencia a corto plazo, dados los factores predictores de supervivencia específicos para covid-19″.