A diario es importante encomendarse a Dios para agradecer por todas sus bendiciones y asimismo para conectar con la fe para orar y clamar a Dios por alguna petición o necesidad en especial.
Día a día los creyentes se comunican con Dios a través de la oración. Foto: Getty Images
Es por ello, que dentro de la religión católica existe un salmo perfecto para acudir a Dios cuando se le pide ayuda por algún evento en especial, así como también para que la abundancia y la prosperidad no falten en el hogar.
Rezar Foto: Getty Images/iStockphoto
Vale la pena destacar que el libro de los salmos es una colección de 150 poemas que buscan alabar a Dios en la fe de la religión.
Salmo 144
Bendito sea Jehová, mi roca,
Quien adiestra mis manos para la batalla,
Orar es el acto de hablar con Dios u otros seres en los que las personas suelen creer. Foto: Getty Images
Y mis dedos para la guerra;
Misericordia mía y mi castillo,
Fortaleza mía y mi libertador,
Escudo mío, en quien he confiado;
El que sujeta a mi pueblo debajo de mí.
Oh Jehová, ¿qué es el hombre, para que en él pienses?,
O el hijo de hombre, para que lo estimes?
El hombre es semejante a la vanidad;
Sus días son como la sombra que pasa.
Oh Jehová, inclina tus cielos y desciende;
Toca los montes, y humeen.
La oración sirve para pedir por los momentos urgentes y difíciles. Foto: Getty Images
Despide relámpagos y disípalos,
Envía tus saetas y túrbalos.
Envía tu mano desde lo alto;
Redímeme, y sácame de las muchas aguas,
De la mano de los hombres extraños,
Cuya boca habla vanidad,
Y cuya diestra es diestra de mentira.
Oh Dios, a ti cantaré cántico nuevo;
Con salterio, con decacordio cantaré a ti.
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Tú, el que da victoria a los reyes,
El que rescata de maligna espada a David su siervo.
Rescátame, y líbrame de la mano de los hombres extraños,
Los niños pueden memorizar oraciones cortas. Foto: Getty Images
Cuya boca habla vanidad,
Y cuya diestra es diestra de mentira.
Sean nuestros hijos como plantas crecidas en su juventud,
Nuestras hijas como esquinas labradas como las de un palacio;
Nuestros graneros llenos, provistos de toda suerte de grano;
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Nuestros ganados, que se multipliquen a millares y decenas de millares en nuestros campos;
Nuestros bueyes estén fuertes para el trabajo;
No tengamos asalto, ni que hacer salida,
A lo largo de los años, la fe a San Cayetano ha perdurado de múltiples maneras. Foto: Getty Images
Ni grito de alarma en nuestras plazas.
Bienaventurado el pueblo que tiene esto;
Bienaventurado el pueblo cuyo Dios es Jehová.