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| 9/1/1986 12:00:00 AM

LOS MACROSUEÑOS

Puertos, autopistas y grandes hidroeléctricas son algunas de las propuestas para la Colombia del futuro

LOS MACROSUEÑOS LOS MACROSUEÑOS
Un superpuerto en el Chocó; una autopista en línea recta que una a Bogotá con Cali y con Medellín; una presa en el Orinoco. ¿Locuras? ¿Sueños de algún visionario? ¿Charlas de coctel? Sí. Todo eso, más un poco de imaginación. Ese es el mundo de los macroproyectos, la idea que, de realizarse, puede cambiar una nación de raíz y representar la diferencia entre el subdesarrollo y el poderío económico.
Palabras más, palabras menos, eso es lo que piensa una serie de expertos económicos internacionales que estuvieron en Colombia el mes pasado invitados por el Departamento Nacional de Planeación. A lo largo de tres días de conferencias, los especialistas hablaron del tema y lograron identificar cerca de diez planes especificos en Colombia que, de llevarse a cabo, entrarían dentro de la categoría de macroproyectos.
Pero, ¿qué es un macroproyecto? Aunque no hay una definición exacta del término, los conocedores sostienen que se trata de un proyecto de tal magnitud que involucra el uso de múltiples recursos. Como ejemplos se citan el Canal de Panamá y el de Suez, la construcción de Brasilia y, más recientemente, el túnel bajo el Canal de la Mancha. En todos los casos se puede decir que una vez finalizada la obra --y así se espera en el caso del túnel-- el país o países beneficiarios no vuelven a ser los mismos.
Esa experiencia es la que han vivido los brasileños. Abanderados en este tipo de ideas, los cariocas han emprendido obras que son enormes aun para los estándares de los países más desarrollados. La construcción de Brasilia en los sesenta y la de Itaipú en los setenta, son dos claros ejemplos del gusto brasileño por los macroproyectos. Precisamente son ellos los que le han introducido un nuevo concepto a la idea. Su nueva gran iniciativa es el macroproyecto de Carajas, en el nordeste del país. Básicamente, Carajas es un conjunto de grandes proyectos industriales en donde se integra una serie de pasos. En la región, ubicada en los estados Pará y Marañón, existen varios de los yacimientos más ricos del mundo en metales tales como mineral de hierro, aluminio, manganeso, titanio, cobre, plata, molibdeno y oro. Pero para explotarlos se necesitaba una buena red de infraestructura, así que el gobierno brasileño construyó un ferrocarril de 890 kilómetros de largo y un puerto --Madeira-- capaz de alojar barcos hasta de 300 mil toneladas. En total, se calcula que Carajas va a demandar inversiones por más de 50 mil millones de dólares, de los cuales ya se han gastado más de la mitad. En comparación, el Cerrejón Zona Norte, el proyecto más grande de Colombia, tiene un costo cercano a los 3.500 millones de dólares.
Con base en la idea de Carajas, los especialistas que vinieron a Colombia plantearon los macroproyectos que pueden tener futuro en el país. Una vez más, la prioridad es la de integrar energía, transporte y recursos naturales.
Para sorpresa de muchos, los expertos identificaron al Chocó como la zona de mas futuro. A pesar de no tener facilidades de infraestructura y ser una de las regiones más olvidadas de Colombia, se insiste en que el departamento tiene todas las características para alojar más de un macroproyecto.
En primer lugar, tiene puertos. Tanto en Bahía Solano como en Bahía Cupica hay facilidades naturales que permitirían la construcción de terminales muy superiores a los que existen en el país. El caso de la primera es especial. Los conocedores sostienen que Bahía Solano es la mejor bahía natural del Pacífico americano y una de las mejores del mundo. Su profundidad a escasos metros de la playa es tal, que permite la entrada de buques de gran calado y, lo que es mejor, no requiere dragado ya que el nivel de sedimentación es casi nulo.
Pero la ventaja del Chocó no sólo está en los puertos, también está en los ríos. La región tiene la característica de ser la segunda más lluviosa del mundo, con una precipitación pluviométrica prácticamente constante durante todo el año. Es por esa razón que el Atrato tiene un caudal que equivale a la mitad del que arrastra el Mississippi a pesar de tener 20 veces menos kilometraje. De la misma manera, hay afluentes como el Salaquí o el Baudó, con un caudal constante, debido a que en la región donde están sólo hay una temporada: la lluvia. Las implicaciones que esto tiene son enormes. Robert Panero, un experto que vino a la conferencia, estimaba que en el Chocó se podían construir hasta cien centrales hidroeléctricas con tamaños para todos los gustos: desde 100 mil hasta más de dos millones de kilovatios. Adicionalmente, como el caudal de los ríos es casi el mismo durante todo el año, no se necesitarían presas para regularlo y guardar el agua para el verano, lo cual hace infinitamente más bajo el costo de producir energía en la región. Aunque hablar del tema produce escalofríos en el país, teniendo en cuenta los dolores de cabeza que le ha producido el sector eléctrico a los colombianos, los expertos insisten en que para un gran proyecto industrial es necesario tener una buena capacidad instalada de energía barata y esa está en el Chocó.
Finalmente, el departamento tiene minerales. Además del oro y el platino, existen indicaciones de que hay yacimientos de elementos que van desde titanio hasta uranio.
Con todas esas condiciones, no es raro que el Chocó sea el epicentro de los macroproyectos colombianos. Entre otros, se propuso la construcción de un ferrocarril o un viaducto en línea recta desde Medellín hasta Bahía Solano. A su lado se podrían instalar las plantas encargadas de procesar los minerales, las cuales serían alimentadas con energía de la zona. Pero si la energía sobra, también está la posibilidad de exportarla a Centro América a través del tapón del Darién.
Otra alternativa es la del canal interoceánico. Pero no la vieja idea del Atrato-Truandó. Los expertos plantean la posibilidad de un "canal seco" donde los barcos llegarían río arriba por el San Juan, en el caso del Pacífico y río arriba por el Atrato en el del Atlántico, pero en vez de cruzar un canal, descargarían sus contenedores, los cuales serían llevados de un sitio a otro por un tren extra rápido o por carretera.
Como si lo anterior no fuera suficiente y en caso de que en el Chocó no se puedan explotar minerales de manera eficiente, existe también la posibilidad de traer minerales de otras partes del continente, y transformarlos con plantas intensivas en energía eléctrica. Ese es el caso del aluminio y de varios metales más. Si eso tampoco resulta, hay que recordar que Colombia tiene acceso a una de las zonas marítimas más ricas en nódulos de manganeso, los grandes yacimientos marinos que contienen decenas de minerales valiosos. Los más recientes avances de la tecnología han permitido que la explotación de los nódulos sea ya casi una realidad y en el caso colombiano estos están relativamente cerca del Chocó.
Sin embargo, si no se quiere hablar del departamento, también hay ideas para otras partes de Colombia. Está por ejemplo, la superautopista que formaría un triángulo entre Bogotá, Medellín y Cali. Utilizando túneles y puentes, se estima que el tiempo de viaje a la capital de la Montaña se podría reducir a tres horas y el país habría roto uno de los principales obstáculos para su desarrollo: la topografía.
Otra posibilidad es la de hacer una presa en los raudales de Maipure en el Orinoco, enfrente del Vichada. El proyecto, de carácter binacional, podría ser utilizado para regular las aguas y crear un polo de desarrollo en los Territorios Nacionales.
Esas y otras "locuras" fueron discutidas por los expertos. Por ahora, se reconoce que más que un macroproyecto todo está en la categoría de "macroideas". Sin embargo, habrá que esperar si el país está dispuesto a seguir adelante. Uno de los asistentes a la reunión comentó que "lo más curioso fue la diferencia entre los brasileños y los colombianos. Mientras que los primeros se metieron en sus macroproyectos con un estudio, pero con mucho de instinto e improvisación, ustedes, los colombianos, quieren estar seguros de todos los detalles. Pero como para un proyecto de estos nunca se tendrán todos los estudios, uno se pregunta si ustedes alguna vez se pondrán de acuerdo para realizar una de estas obras". -
Las octavas maravillas del mundo
La idea de grandes proyectos que han alterado de una u otra forma el curso del mundo, no es nueva en absoluto. Realizaciones como los canales de Suez y Panamá se cuentan entre las obras que han variado la historia de la humanidad. Sin embargo, fue sólo hasta hace poco que varios pensado res empezaron a darle vueltas a la idea de comprometer al planeta en una serie de obras que actúen como cabeza de puente del desarrollo mundial. En 1984, un japonés llamado Masaki Nakajima, presidente del Mitsubishi Research Institute planteó la iniciativa de un Fondo Global de Infraestructura que actuaría como una especie de ministerio de obras de todo el mundo, y se dedicaría al desarrollo de zonas especificas. Según Nakajima, la meta del Fondo es "generar una demanda efectiva en este siglo que ascienda a más de 500 mil millones de dólares", los cuales serían gastados en la construcción de varios macroproyectos para beneficio de toda la humanidad. Esa inversión en obras públicas podría ayudar a sacar al mundo de la recesión y constituirse en un esfuerzo valioso hacia la paz mundial. Entre los macroproyectos presentados por Nakajima se pueden destacar:
--Reverdecimiento de los desiertos: utilizando técnicas ensayadas por los israelíes se podrían reverdecer los desiertos del Sahara, el Sinaí y la península árabe. Los países envueltos son los norafricanos, Israel y los estados árabes.
--Generación de energía utilizando el océano: existen 12 áreas prometedoras tanto en el ecuador como en otras zonas donde, utilizando ya sea energía termal o la fuerza de las mareas, se podrían generar hasta 200 millones de kilovatios.
--Túnel o puente en el Estrecho de Gibraltar: construir un puente que una España y Marruecos, con lo cual se asegura la conexión terrestre entre Europa y Africa y se alimentaría el comercio entre los dos continentes.
--Red de superpuertos: construcción de un superpuerto en el sureste del Atlántico (Brasil sería el sitio escogido) y de otro en el Japón. Esos dos, sumados a Seattle en Estados Unidos y Rotterdam en Holanda, conformarían la red mundial. Adicionalmente habría que considerar la posibilidad de construir uno más pequeño en la isla de Batum en Indonesia.
--Control de las corrientes marítimas en el Estrecho de Bering: construir una presa en el punto más angosto del Estrecho de Bering (85 kilómetros de ancho) para controlar las corrientes que nacen en el Océano ArtIco. La presa alteraría las condiciones atmosféricas en el Pacífico norte y subiría la temperatura.
--Canal en el istmo de Kra: construcción de un canal de 170 kilómetros de longitud entre la bahía de Phang-nga y el golfo de Siam. El canal acortaría en 2.400 kilómetros la distancia navegable al Océano Indico.
--Planta de energía hidráulica en Sur América: construcción de nueve presas y siete lagos artificiales a través del Orinoco, el Amazonas y Paraguay. Los países influenciados directamente serían Brasil, Venezuela, Colombia, Perú, Bolivia, Paraguay y Argentina.

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