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Ecosystem Building: el impulso de productores rurales y recicladores en Colombia


En Latinoamérica, uno de los mayores problemas que se puede encontrar dentro de los actores que conforman las cadenas de valor de un producto o servicio es la desarticulación y la redistribución inequitativa del valor generado a lo largo de las cadenas. Algo que termina afectando tanto a los pequeños productores, proveedores, pymes y comercializadoras en su crecimiento y sostenibilidad a lo largo del tiempo.

Temas como la falta de tecnología, el difícil acceso a materias primas, la escasa tecnificación, el limitado acceso a capital, sumado a condiciones externas como la infraestructura vial (que impacta los costos logísticos), la imposibilidad de contactar compradores internacionales y otras dinámicas del mercado, se cuentan entre algunos de los tantos factores que dificultan el desarrollo de modelos de negocio sostenibles y escalables.

En Colombia, ejemplo de ello es la empresa El Lab Innovación, organización ubicada en la ciudad de Cali que utiliza este modelo de construcción –Ecosystem Building– desde hace unos años en todo el país para dinamizar cadenas agroalimentarias y de economía circular, justas e inclusivas, apoyando a organizaciones enmarcadas en la economía solidaria, pequeñas y medianas empresas en áreas como estrategia, comercialización y mercadeo, financiero, producción y suministros, sostenibilidad y temáticas organizacionales.

“Cuando desarrollamos buenos negocios locales como factores clave en las cadenas de valor, desmantelamos los sistemas que mantienen a las personas atrapadas en la pobreza”, asegura Santiago Gómez, CEO de El Lab Innovación.

Gracias a su modelo, esta organización en los últimos años ha impactado a más de 75 organizaciones de pequeños productores rurales y recicladores, más de 50 pequeñas y medianas empresas, más de 9.500 pequeños productores y tan solo para el año pasado estructuró inversiones por más de cuatro millones de dólares.

Ejemplo de ello es la forma en que se conectó a una asociación de mujeres cacaoteras que antes vendía su producto como commodity, con una pyme que El Lab Innovación está acelerando. Esto le permitió comprar este cacao para producir chocolate de exportación a mercados europeos, lugar en donde resaltó por ser un producto de calidad y, también, por el impacto social al apoyar a mujeres cacaoteras, lo que implicó un precio diferencial y, por lo tanto, un mayor beneficio económico para las cultivadoras y para esta organización.