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Por decreto, las llantas usadas no se pueden botar a la calle. No obstante, las ciudades se están volviendo a llenar de estos productos.

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En Colombia, cada año 950.000 llantas usadas van a parar a la basura

En medio de la actual pandemia, las calles de las grandes ciudades se volvieron a llenar de llantas usadas. Un porcentaje muy bajo es reciclado por algunas compañías.

Una sola llanta de camión necesita medio barril de petróleo crudo para su proceso de fabricación y en su desaparición genera emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera.

El Decreto 442 de 2015 prohíbe abandonarlas en espacio público, enterrarlas como método de eliminación y disposición final, almacenarlas a cielo abierto o utilizarlas en procesos de combustión.

También se plantean en la ciudad soluciones ambientales para alargar su ciclo productivo, una de ellas el reencauche de llantas.

De hecho, de acuerdo con la Unión Internacional para la conservación de la Naturaleza (IUCN por sus siglas en inglés), más o menos el 28 % de los residuos plásticos que contaminan los océanos cada año proviene de pequeños escombros producidos por las llantas y los textiles.

Según cifras de la DIAN, en Colombia en el año 2020 se importaron 1.350.000 llantas, de las cuales se reencauchó solo un 29 %. El total de llantas usadas que terminaron en calles y rellenos sanitarios es de 958.500 unidades.

¿Qué pasa entonces si se reencauchan al año más llantas? Sin duda alguna el planeta lo agradecerá. A continuación, algunas cifras que explican el tema:

La reducción de costos operacionales o mitigación de gastos es una realidad cuando se decide reencauchar, pues esto representa entre un 40 % a 60 % menos del valor de una llanta nueva, lo que se traduce en menor compra de llantas y una mayor ganancia para el usuario.

Multinacionales como Michelin vienen incluyendo en su portafolio llantas capaces de enfrentar las altas exigencias de las operaciones en Colombia, como son la alta sinuosidad (alrededor del 20 % de la red vial nacional no está pavimentada) y los trabajos se llevan a cabo 7/24 en centros urbanos.

Estas llantas para camión están diseñadas para ser regrabadas o ‘reesculturadas’, un proceso que se lleva a cabo en centros de servicio certificados en donde los técnicos ejecutan la tarea con base en el manual de la marca.

Con este proceso se obtiene un recorrido hasta de un 20 % adicional, lo que aumenta la rentabilidad de la llanta, cifra que se obtiene de acuerdo con los resultados logrados en diferentes pruebas, en operaciones de transporte en Colombia.

Las llantas usadas no son catalogadas como residuos peligrosos, pero debido a su volumen, la dificultad que representa su degradación en el tiempo y la potencialidad que tienen los elementos que las constituyen para ser aprovechados nuevamente, se catalogan como residuos especiales y requieren un manejo diferenciado al de los demás residuos.

En Bogotá hay entidades que buscan mejorar la recolección de llantas usadas como, por ejemplo, la Secretaría de Ambiente, Aguas de Bogotá, la Uaesp, alcaldías locales, la ANDI y el Ejército Nacional, que atienden varios puntos afectados.

Firmas como Renoboy llevan 34 años recuperando y reencauchando llantas usadas. Cuenta con 5 plantas ubicadas en Bogotá, Duitama (Boyacá), Yumbo (Valle del Cauca), Sabaneta (Antioquia) y Tubará (Atlántico).

Para Luis Váquiro, gerente general de Renoboy, una llanta nueva puede ser reencauchada con Renoboy más de 3 veces, esto dependiendo de la calidad, la marca de la carcasa, el tipo de operación de la flota y los cuidados de mantenimiento.