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Recesión: el remedio que busca Estados Unidos para la inflación

Por su parte, la Casa Blanca intenta ayudar a la caída de precios mediante leyes.


Ante el inminente crecimiento de la inflación que está atravesando Estados Unidos, el panorama no es muy positivo para el Gobierno de Joe Biden, que ve cómo la gasolina y sus precios altos han hecho que este fenómeno económico sea más notorio.

Para explicar lo anterior, debe entenderse que la inflación y el cambio, o más bien incrementos en un bien o un servicio, se da por el desequilibrio entre oferta y demanda del mismo. En ese sentido, esta crisis por combustible viene a raíz de la invasión de Rusia a Ucrania, lo cual ha generado demanda de gasolina, pero no hay oferta de la misma, teniendo en cuenta las sanciones a los soviéticos, las cuales cortan el suministro o distribución mundial de su petróleo.

No obstante, la Reserva Federal (Fed) sustentó que la única salida al azote de la inflación en Estados Unidos es una recesión.

La Fed sigue esperanzada en poder frenar la actividad y la demanda, enfriando el vertiginoso ritmo de la inflación, sin hacer descarrilar a la mayor economía del mundo. Pero crece el escepticismo sobre las posibilidades de éxito.

Equilibrar la oferta y la demanda a raíz de los mismos precios altos es posible; provocando mayor oferta y limitando la demanda, en términos más, términos menos, es provocar la recesión.

El presidente de la Fed, Jerome Powell, dijo que la recesión no es la meta, pero bajar la inflación “expeditamente” es “esencial”, dado que es algo vital para una economía saludable.

Pero Kathy Bostjancic, economista jefe de Oxford Economics en Estados Unidos, advirtió que “se hace muy difícil enhebrar esa aguja”.

La Fed necesitará un escenario en el cual “muchas cosas estén en su lugar en el momento adecuado”, dijo a la AFP.

La buena salud del mercado laboral y la fuerte demanda de los consumidores, ayudada por una sólida reserva de ahorros, juegan a favor de la Fed y podrían apoyar la actividad incluso cuando la economía se enfríe.

Por otra parte, el jefe global de análisis de energía de OPIS, Tom Kloza, dijo a CNN que en Estados Unidos “estamos viendo una destrucción de la demanda en las gasolineras”.

Dentro del análisis del mercado, para que esa recesión se dé y la inflación baje, podrían pasar años hasta que la capacidad productiva de petróleo de los Estados Unidos se equilibre a capacidades como en las que estaba antes de la pandemia.

En este sentido, una vez aumente la producción de las compañías petroleras norteamericanas, generaría la elasticidad que haría bajar los precios.

Kloza agregó que con estos precios altos, las ventas de las gasolineras de todo el país bajó en un 7%, con lo que la reducción de la demanda ya se empieza a hacer evidente. Cabe destacar que sin los precios altos que está generando la inflación, el consumo de este combustible sería mayor que los últimos años.

Lo anterior se sustenta en que para misma fecha, en comparación del año pasado, hay 6.5 millones más de personas empleadas, lo que indicaría que habría mayor compra de gasolina. No obstante, al aumentar los precios y no incrementar el salario, ni el valor de la moneda, la compra del bien genera menor demanda.

Mientras que para la Reserva Federal (Fed), inducir al país a la recesión puede ser una salida; para McNally, la recesión sería hundir la economía de Estados Unidos.

Obligar a una economía a generar menor demanda para aumentar oferta no siempre es bueno, ya que esta última podría crecer, pero el valor adquisitivo en los bolsillos de los estadounidenses no, por lo que el encarecimiento que produce la inflación hundiría la economía en la recesión.

*Con información de AFP.