En la mira


Las grandes petroleras del mundo tienen hoy el mismo deseo: el petróleo iraquí. Las estadounidenses ExxonMobil y ChevronTexaco hacen lobby ante Ahmed Chalabi, líder del Congreso Nacional Iraquí (CNI), uno de los posibles sucesores del régimen actual. La británica Shell reactivó sus filiales en Bagdag y BP (ex British Petroleum), está desempolvando sus viejas cartas geológicas. El premio mayor de ese lobby sería un acuerdo de producción compartida (o PSA). En la jerga petrolera esta sigla es el pasaporte para una buena cotización en bolsa pues la empresa inscribe en su balance las nuevas reservas que controla. Países como Irán y Kuwait se niegan a compartir su petróleo y no firman PSA, por ejemplo. Pero los acuerdos de exploración y explotación que Saddam Hussein suscribió recientemente con ciertas compañías (como Total-Fina-ELF) son de este tipo.