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Así ganan dinero los youtubers por subir sus videos

Con millones de vistas y usuarios por día, la realización de contenidos se ha convertido en una mina de oro. Así funciona el exitoso modelo.


Los youtubers en Colombia y el mundo han dado de qué hablar en los últimos días, no por sus más recientes videos, sino por sus abultados ingresos.

El tema salió a la luz pública cuando Top Dollar Financial Insights Hub reveló la lista de generadores de contenido que más vistas e ingresos generan en cada país. Las cifras dejaron a más de uno impresionado y no es para menos.

Encabezó el ranking una pequeña rusa de 6 años que recibe más de US$7 millones mensuales. Pero no es la única. En Colombia, por ejemplo, el que más factura es Ami Rodríguez, con US$243.000 al mes. Algunos representantes de este gremio señalaron que los datos presentados por Top Dollar están inflados. Pero, en cualquier caso, la publicación del portal especializado da cuenta de una realidad que trajo el mundo digital: detrás de los clics hay un millonario negocio que crece con cada usuario sumado.

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"Usamos las estadísticas de los sitios Social Blade y Vidooly para determinar cuál youtuber tiene más suscriptores. Para calcular los ingresos de cada canal, usamos la herramienta Banner Tag, que da las vistas diarias promedio y Noxinfluencer para saber cuánto ganaron", explicó el portal especializado.

Esta dinámica, efectivamente, permite acercarse a las cuentas reales. No obstante, el mundo de la publicidad en las redes sociales va más allá. Expertos dicen que, en este punto, también hay que incluir los pagos que hace Google por cada aviso y referencia. Con esto en mente, la fórmula es sencilla: a mayores visualizaciones, mayor facturación.

Así ha cambiado

Sin embargo, la estrategia de monetización de YouTube ha cambiado con los años. "Antes existía un cálculo aproximado de US$1 por 100 vistas, y en los inicios de esta red ese incentivo fue clave para la expansión de los videobloggeros. La idea era que virtualmente cualquiera podía ser viral y monetizarse", explica Linda Patiño, analista digital y autora del libro ¿Qué diablos hacen los influencers?

El problema llegó con la masificación de esta red social y el alto potencial que tenían los creadores de videos para hacerse virales. Actualmente, los requisitos para comenzar a facturar son más elevados.

Según Google, hay cinco posibles formas para monetizar los contenidos: ingresos por anuncios, membresías del canal, biblioteca de artículos promocionales, superchat y supercalcomanías y YouTube Premium. En todos los casos, es necesario demostrar un alcance elevado y tener más de 18 años.

Andrés Barreto Superintendente de Industria y Comercio

"Cada función cuenta con sus propios requisitos de elegibilidad (además de los suscriptores y el recuento de vistas). Es posible que no se pueda activar una función específica si nuestros revisores consideran que un canal o video no son aptos", señala la compañía.

Sin dudas, el algoritmo de monetización de YouTube se ha vuelto más exigente. Aumentó el número mínimo de suscriptores a 10.000 y también amplió los pisos en cantidad de visualizaciones y tiempo de permanencia.

Según la analista y escritora, YouTube lo hizo porque tiene una audiencia masiva y un nutrido grupo de creadores de contenido. Pero también porque las críticas sobre contenido nocivo han aumentado los controles sobre qué contenido puede monetizarse.

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Las líneas rojas en este caso incluyen discursos de odio o discriminación (que, de paso, pueden ser eliminados) y los contenidos para menores de 13 años, colgados en la plataforma infantil YouTube Kids.

Como se ve, el control que realizan las gigantes tecnológicas ha mejorado, al tiempo que crecen sus audiencias. La cuestión queda, pues, en los acuerdos publicitarios o comerciales que realizan los youtubers con terceros.

No es gratuito que, en sus videos semanales, estos referentes digitales aparezcan con ropa, accesorios, alimentos y otros productos o servicios de marcas de todo tipo que han encontrado en esta red social una vitrina con alcance global. Incluso, muchas veces pautan en videos que tienen poco o nada que ver con sus bienes. Con tal de llegar a millones en unos cuantos segundos, optan por saltar estas líneas institucionales, pues saben que los ojos del presente y el futuro están literalmente en las manos de los usuarios.

"El influenciador, como los deportistas o las celebridades, tiene una audiencia potencial que mantiene con contenidos. Eso ha hecho que sean muy atractivos para prácticas como el product placement", agrega Patiño.

Las compañías pujan a diario por las audiencias digitales con innumerables tácticas que van desde dar cupones de descuento o rifas de productos hasta generar experiencias de valor entre los usuarios. Sobre todo, porque en tiempos de la Cuarta Revolución Industrial cualquier contenido puede ser monetizado. Todo depende de a qué tantas personas llegue. Lo anterior no se limita a YouTube: los famosos de la pantalla cobran millonadas por cosas tan sencillas como una historia en Instagram o un trino.

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El negocio es exitoso por donde se le mire. El problema llega cuando, al momento de mencionar un producto o servicio, no le aclaran al usuario que lo hacen por un acuerdo comercial o como un consejo desinteresado.

Para resolver esta situación, la Superintendencia de Industria y Comercio creó una Guía de Buenas Prácticas para anunciar con influenciadores. En el documento les advierte que debe quedar claro si en un aviso hay dinero de por medio, de tal modo que quienes estén del otro lado de la pantalla no caigan en errores o manipulaciones (ver recuadro).

La autorregulación en este mundo es clave, si se busca que la cancha no se incline del lado de los influenciadores y empresarios.

Reglas claras

Al tiempo que los influenciadores aumentan en Colombia y el mundo, las autoridades toman cartas en el asunto para que la publicidad que emiten por estos canales no sobrepase las reglas de juego. La Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) lanzó una Guía de Buenas Prácticas para este tipo de publicidad, que garantizará la transparencia de los miles de videos reproducidos por minuto. Los generadores de contenidos deberán dejar claro cuándo hay una relación comercial remunerada con un anunciante, en dinero o especie.

La SIC recomienda exigirles a los anunciantes los lineamientos para hacer la pauta y, en ningún caso, aceptar hacerlo si el anunciante pide no ser identificado. En todos los casos, los avisos no deberán confundirse con otras etiquetas o enlaces, y deberán aparecer desde el mismo instante en que comience el video. Al tiempo que lanza este documento, la Superindustria ha fortalecido sus canales de vigilancia para evitar que los influenciadores vulneren los derechos de los consumidores. De hecho, la entidad implementó el monitoreo y patrullaje virtual, que le permite conocer en tiempo real posibles casos de abusos en redes sociales.