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“Duque no tiene ni idea de diplomacia”: Vladdo

En los próximos días saldrá al mercado el libro Vladdo Mundial, de Intermedio Editores, que con prólogo de Juan Manuel Santos, recopila las caricaturas que Vladimir Flórez ha publicado en los últimos diez años sobre temas internacionales. En entrevista con SEMANA, critica la diplomacia de este Gobierno y el parroquialismo colombiano.


SEMANA: ¿Por qué hacer una compilación de caricaturas internacionales?

Vladdo: Acá poco se habla de temas internacionales. Y eso se refleja en las caricaturas. Tal vez el día a día tan agitado y las tragedias que sufre nuestro país no nos dejan hablar de otros asuntos. En Colombia, el único libro de caricaturas sobre temas internacionales apareció en 1977. El autor era Peter Aldor, un caricaturista húngaro que vivía aquí. Pero a mí lo internacional siempre me ha parecido interesante. De hecho, en la primera columna que publiqué –hace más de 30 años, en El Siglo– abordé un tema internacional.

SEMANA: ¿Colombia es un país que solo se mira su ombligo?

V.: Sin duda. No sabemos casi nada de lo que pasa en el mundo, somos muy parroquiales. Fíjese usted en las opiniones que la gente tiene sobre temas internacionales o en las de los enviados especiales que viajan desde acá a cubrir acontecimientos en otros países. Van allá a decir burradas, y lo peor: ¡se jactan de decirlas! ¡Es increíble! Este libro, en cierto modo, es un aporte contra el parroquialismo.

SEMANA: Se dice que el periodismo internacional en Colombia perdió su esencia cuando los periódicos dejaron de tener enviados especiales y empezaron a hacer notas desde el escritorio y con los cables internacionales. ¿Qué opina?

V.: Hoy en día, y más aún con la pandemia, nos hemos dado cuenta de que podemos hacer cosas desde nuestras casas y sin necesidad de viajar. La tecnología nos ayuda a hacer mejor nuestro trabajo, y con menos recursos económicos. Por eso, ya los enviados especiales no hacen tanta falta. Y mucho menos cuando van a otras partes del mundo sin conocer los temas, sin prepararse y a decir estolideces. Para esa gracia, podrían quedarse aquí haciendo el ridículo y les saldría más barato.

SEMANA: ¿Qué implica esa ignorancia?

V.: Cuando uno conoce lo que pasa en el mundo, entiende mejor lo que ocurre en su país; más aún ahora, cuando vivimos en plena globalización. Si no entendemos el contexto mundial, no sabremos cómo se mueven los hilos del poder que nos afectan a nosotros. Por ejemplo, Iván Duque dijo que el régimen de Maduro se iba a caer en horas y, dándoselas de libertador, creyó que lo iba a derrocar. Y esa ligereza se debe a que no entendió que ahí se requieren acciones multilaterales. En cambio, cuando Maduro cortó relaciones con Alemania –porque Merkel reconoció a Guaidó–, el Gobierno alemán actuó en forma racional y mantuvo los canales diplomáticos con Caracas. En eso consiste la diplomacia: en no tirarle la puerta al otro, ni siquiera al peor enemigo, como lo ha hecho Colombia con Venezuela.

SEMANA: ¿Duque y su Gobierno no saben de relaciones internacionales?

V.: Claro que no. Y para la muestra basta ver cómo se han alineado incondicionalmente con Trump, sin tener en cuenta que si Biden llega a la presidencia, esa sumisión de Duque nos puede salir carísima. Tanto en el caso gringo como en el venezolano, queda demostrado que no tienen ni idea de diplomacia. Lo más patético es que con los países más débiles Duque actúa con una arrogancia inaceptable, como si fuera el líder de una potencia mundial.

SEMANA: ¿Ha tenido algún problema debido a las caricaturas que ha publicado sobre temas internacionales?

V.: En 2015 publiqué en SEMANA una caricatura de un escudo de Venezuela todo desvencijado –asimilándolo a la situación del país–, y en menos de una semana Maduro dedicó dos discursos a descalificarme a mí y a la revista, acusándonos de hacer de parte de un complot internacional contra la revolución bolivariana. ¡Una ridiculez! Lógicamente, tras esos señalamientos, llegaron muchos mensajes desagradables, insultos y amenazas.