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Antonio Cervantes fue un vendedor de pescado frito que solo aprendió a escribir su nombre. - Foto: ARCHIVO REVISTA CROMOS

bodas de oro

Una parábola llamada Pambelé

Diez años antes del Nobel de García Márquez (1982), un vendedor de pescado frito que solo aprendió a escribir su nombre fue el primer colombiano en conjugar el verbo ganar. 50 años de una gesta.

Tras ganar el Premio Nobel, Gabriel García Márquez fue homenajeado por un grupo de compatriotas en Madrid. “¡Acaba de llegar el hombre más importante de Colombia!”, gritó alguien. El escritor volteó la cara de un lado a otro entre los rostros de sus paisanos y preguntó: “¿Y dónde está Kid Pambelé?”.

La anécdota la contó uno de los asistentes, el que entonces ocupaba el cargo más importante de Colombia, el presidente Belisario Betancur. Se acogió como otra ocurrencia de su mamagallismo, aunque el nobel de Aracataca nunca entendió la risa que provocó su presunto chiste.

Nacido el 23 de diciembre de 1945 en el corregimiento San Basilio del Palenque, Antonio Cervantes Reyes fue el primer colombiano en conjugar el verbo ganar. - Foto: ARCHIVO REVISTA CROMOS

Nacido el 23 de diciembre de 1945 en el corregimiento San Basilio del Palenque (Mahates, Bolívar), a una hora de Cartagena, Antonio Cervantes Reyes fue el primer colombiano en conjugar el verbo ganar. Sucedió en el Gimnasio Nuevo de Ciudad de Panamá, la noche del sábado 28 de octubre de 1972, cuando arrebató el cinturón wélter junior de la Asociación Mundial de Boxeo al canalero Alfonso ‘Peppermint’ Frazer, al dejarlo en la lona en el décimo asalto.

“Éramos un país de perdedores”, dijo el periodista Juan Gossaín, el mismo que bautizó a García Márquez con el epitafio que más conmovió al escritor en vida: “El Pambelé de la literatura” (SEMANA, noviembre de 1982).

“Nos consolábamos conjugando el verbo casitriunfar, vivíamos todavía celebrando el empate (4-4) con la Unión Soviética en el Mundial de fútbol del 62. Él nos convenció de que sí se podía y nos enseñó para siempre lo que es pasar de las victorias morales a las victorias reales”, explicó Gossaín a Alfredo Salcedo Ramos en la biografía El oro y la oscuridad (Aguilar, 2012)

El “hombre más importante de Colombia” –según García Márquez– también fue célebre por sus frases, más propias del mamagallismo del padre del realismo mágico. “Pambelé es el García Márquez del boxeo”, sentenció tiempo después el propio Gossaín.

De retador a campeón

Llamado Kid Pambelé por su parecido con un viejo y modesto boxeador nicaragüense, Antonio Cervantes recibió 6.000 dólares por retar al campeón, Peppermint Frazer, quien se marchó con el botín de 50.000 dólares, pero sin corona.

Un total de 67 peleas ganadas (37 por KO), 12 derrotas y un empate son el registro de Pambelé.

Dos Reinados

67 peleas ganadas (37 por KO), 12 derrotas y un empate son el registro de Pambelé. 18 veces defendió el cinturón en sus dos reinados (1972-1976 y 1977-1980). El estadounidense Aaron Pryor lo despojó del título mundial en Cincinnati. La batalla “sangrienta” 18 fueron las peleas en las que Pambelé defendió su título. El combate contra el dominicano Miguel Montilla, en Cartagena de Indias, es considerado uno de los mejores de la historia. Don King, el más famoso promotor de todos los tiempos, fue testigo de excepción.

18 fueron las peleas en las que Pambelé defendió su título.

Cien años de soledad*

–¿Qué opina de Cien años de soledad?

–le preguntaron a su regreso a Colombia.

–¿Qué es eso?

–respondió Pambelé.

–La gran novela de García Márquez que ha estremecido al mundo

–le explicó el reportero.

Vea, amigo. Yo a duras penas aprendí a leer mi nombre. No voy a engañarlo a usted diciéndole pendejadas sobre lo que no conozco, respondió el campeón, célebre años después por la frase “es mejor ser rico que pobre”.

*De la crónica de Juan Gossaín, enviado de Cromos a Panamá el 28 de octubre de 1972.

Cien años de soledad*