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Columna de opinión Daniel Rico
Columna de opinión Daniel Rico - Foto: Archivo Particular

Las cuentas alegres de la coca

Ojala que en siete meses, quien llegue a reemplazar a Carlos H. como ministro de defensa, acabe con el mal uso de la tropa, proponga una estrategia coherente contra la coca y le hable con transparencia a los ciudadanos. No es tan difícil.

Por: Daniel Mauricio Rico

Todos los ministros de defensa de este siglo han mentido, omitido o distorsionado las cifras sobre las hectáreas sembradas con coca, y han exagerado, duplicado o triplicado los resultados operacionales de la erradicación forzosa. Las cuentas no cuadran hace rato en la guerra contra las drogas, tampoco los presupuestos ni el saldo trágico de muertos y heridos.

Con los primeros censos cocaleros las cosas iban bien y las mentiras reforzadas con estadísticas eran pequeñas e imperceptibles. Eso cambió en el último lustro, cuando los conteos comenzaron a salir cada vez peores y el tamaño de las mentiras tuvo que crecer año tras año, para poder tapar el hueco numérico del fracaso. El sábado pasado se le derrumbó una parte de la estantería estadística al Ministro Carlos H. Trujillo, sus “cifras históricas” de erradicación manual, quedaron develadas como fraudulentas según los testimonios recopilados por la revista Semana.

Ayer lunes, el Ministro de Defensa reaccionó con una rueda de prensa para aclarar (o más bien oscurecer) las dudas sobre las cifras de la erradicación manual forzosa. El primer error es que el comunicado de prensa lo debió también escribir y leer en inglés, por pura cortesía, dado que este tema de fracasos antinarcóticos escondidos entre estadisticas truchas, les interesa más en Washington que en Bogotá. Tal vez se no se acordó el ministro, que la libreta de calificaciones de la descertificación está abierta, que se publica en dos meses y que ya vienen advertidos.

El segundo error si es grave, es haberse enredado él y tratar de enredarnos a todos con datos chimbos, como si nadie en el país supiera sumar y restar hectáreas, o ningún otro fuera de su despacho, pudiera cruzar coordenadas y ver el fraude. Al adornar la declaración con espejitos y tecnicismos, caramelos y convenios, le apostó a tapar el sol con el dedo meñique. El ministro de defensa y futuro candidato presidencial, perdió la oportunidad de anunciar correctivos y garantizarle al país una total transparencia en las cifras y unas mejoras sustanciales en la estrategia antinarcóticos. Sacrificó su credibilidad y esto se lo van a recordar desde el primero hasta el último debate al que asista en la campaña del 2022.

Nadie puede dudar que el sacrificio de soldados y policías ha sido enorme para cumplir las “metas” de erradicación que se le ocurren a los ministros de turno. Alguien con sentido patrio, debería explicarle al doctor Carlos H, que los militares y los policías le inflan el registro de hectáreas porque les están pidiendo lo imposible en el terreno, cumplir las “metas” a cualquier costo sería una irresponsabilidad mayúscula en el uso de la fuerza y un cataclismo en la seguridad rural.

El asunto de fondo es simple de entender pero no de solucionar, a los militares y policías les aumentan por inercia las metas de erradicación cada año y casi al tiempo les reducen los recursos por unidad de erradicación. Los uniformados tienen que operar solos sin programas de desarrollo ni proyectos productivos de respaldo, y están lidiando con una población cocalera cada vez más organizada y mejor financiada por los narcos. Es el oficial que está en el terreno (y que exagera las cifras), al único que le toca lidiar con los bloqueos y los hostigamientos cuando sus hombres erradican más de la cuenta. Las cifras alegres de la coca son en ultimas, el menor de sus problemas.

Lo que le queda a la estantería estadística del ministro Carlos H. se va a seguir derrumbando. Solo en este mes le quedan un par de rounds estadísticos de los que no va a salir bien librado. Los resumo, pero quedo pendiente de profundizar, según vayan ocurriendo.

  1. i) En pocos días y por primera vez, el SIMCI presentara una medición de resiembra basada en imágenes de satélite, a este sistema es más difícil engañarlo. Los resultados preliminares confirman las revelaciones de fraude estadístico de Semana. Según ha dado a conocer Simci, el 83% de las zonas reportadas por los grupos de erradicación forzosa no quedo libre de coca, y tenían en una distancia menor a un kilómetro al menos una hectárea de coca detectada por el satélite. Es decir, que la denuncia de una erradicación parcial de la coca se válida para cuatro de cada cinco reportes de erradicación manual.
  2. ii) El último reporte de erradicación forzosa del ejército, indica que la semana pasada llevaban poco más de 15 mil hectáreas, muy lejos de la meta de 32 mil que deben erradicar al costo que sea, antes del 31 de julio. Aunque al final la fábrica de estadisticas diga lo contrario, no van a poder cumplir con la inaudita meta de erradicación. Y resalto lo inaudita, porque para cumplir la meta, son varios los batallones que tuvieron que colgar sus elementos de combate y agarrar machetes, palines y hachas para tumbar los arbustos de coca.

Ojala que en siete meses, quien llegue a reemplazar a Carlos H. como ministro de defensa, acabe con el mal uso de la tropa, proponga una estrategia coherente contra la coca y le hable con transparencia a los ciudadanos. No es tan difícil.

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