La tortuga carranchina es una especie en peligro debido a la deforestación del bosque seco en la región Caribe. Foto: Mauricio "El Pato" Salcedo (WCS). - Foto: Mauricio El Pato Salcedo

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Nace primera reserva para proteger a la carranchina, tortuga en vía de extinción

Estará ubicada el municipio de San Benito Abad (Sucre), en un terreno de 120 hectáreas con varias ciénagas y humedales. El proyecto, liderado por Wildlife Conservation Society (WCS), impulsará la conservación y reproducción de este reptil que solo habita en el Caribe colombiano.

Colombia ya perdió cerca del 90 por ciento de su bosque seco tropical, un ecosistema fundamental en la regulación hídrica que está en alto riesgo de colapso y degradación. De contar con más de 9 millones de hectáreas repletas de ceibas, guayacanes, cañaguates, arrayanes, palmas y caracolíes, árboles que en sequía pierden sus hojas y retienen agua dentro de sus raíces y tallos, hoy en día no sobrevive más de un millón de hectáreas.

Según el Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt, los siete departamentos de la región Caribe concentran más de 417.000 hectáreas de bosque seco. Sin embargo, esta mancha de verde sigue acorralada por la deforestación, una actividad que en la zona es impulsada por motores como la introducción de cultivos, la ganadería extensiva y la construcción de obras de infraestructura. 

La acelerada destrucción del bosque seco en la costa Atlántica ha afectado a valiosas especies de flora y fauna que allí habitan. La tortuga carranchina (Mesoclemmys dahli), un reptil endémico del Caribe colombiano (es el único lugar del mundo donde vive), ha sido una de las principales víctimas de la motosierra. 

La carranchina está al borde de la extinción por la pérdida del bosque seco. En algunos sitios del Caribe también en consumida como alimento. Foto: Mauricio "El Pato" Salcedo (WCS).

La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) tiene a la carranchina dentro del listado de especies en peligro crítico de extinción, principalmente por la degradación y pérdida del bosque seco caribeño. Sumado a esto, el Humboldt afirma que esta tortuga en edad adulta es consumida ocasionalmente por los habitantes de los departamentos de Bolívar, Cesar y Sucre.

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La carranchina es una especie en peligro puesto que tiene una extensión de presencia reducida, de no más de 413.000 hectáreas. Los ecosistemas donde habita se han trasformado, reducido y degradado de manera notable en un 80 por ciento. Esto ha causado una reducción poblacional e inclusive la desaparición de la especie en algunas localidades”, cita el Humboldt en el Libro Rojo de Reptiles en Colombia.

Entre tanto, algunos estudios recientes sobre genética del paisaje concluyeron que la fragmentación sufrida por el bosque seco ha causado la división de sus poblaciones en al menos seis grandes grupos, los cuales están aislados y cuyos individuos han tenido que reproducirse entre parientes. Esto ha incrementado la probabilidad de que adquieran genes defectuosos que podrían derivar enfermedades, cambios físicos o incluso en la muerte.

El bosque seco, hogar de la carranchina, se ha trasformado, reducido y degradado de manera notable en un 80 por ciento. Foto: Mauricio "El Pato" Salcedo. 

Hay esperanza

Con el propósito de que la tortuga carranchina no desaparezca del país, WCS Colombia (Wildlife Conservation Society), en colaboración con Turtle Survival Alliance (TSA) y Rainforest Trust, acaba de adquirir un predio rural de 120 hectáreas en el municipio de San Benito Abad (Sucre), terreno que se transformará en una zona de reserva para este reptil. 

Esta es la primera y única área en el país destinada a la conservación de la carranchina, donde impulsaremos la conservación y la reproducción sana del reptil, cuyas poblaciones silvestres están aisladas por los daños que ha sufrido el bosque seco”, informó Germán Forero, director científico de WCS Colombia. 

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A esta futura reserva se llevarán varios ejemplares de diferentes grupos poblacionales de la especie, nunca emparentados, para que entre ellos pueda existir un intercambio sano y apropiado. Además, los expertos harán un trabajo de restauración en las ciénagas y humedales del terreno, con miras a mejorar las condiciones naturales del lugar y la calidad del hábitat

La carranchina contará con una reserva de 120 hectáreas en Sucre para su conservación. Foto: Mauricio "El Pato" Salcedo. 

“Aprovechando que las tortugas, por su tamaño y peso, pueden moverse intencionalmente de un lugar a otro con más facilidad, al llevar algunos grupos a la reserva lograremos introducir genes nuevos y aumentar la diversidad. Ante la desaparición de su entorno tradicional, muchas de estas tortugas se han tenido que amoldar a condiciones ambientales diferentes, optando por vivir en potreros. La idea con esta zona de protección es recuperar y proteger su hábitat y darles nuevas oportunidades de reproducción”, anotó Forero.

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Los científicos también realizarán un monitoreo continuo para saber si la población comienza a aumentar con las medidas de protección. Según el director científico de WCS Colombia, esto se transformaría en una prueba que podrá despejar dudas y perfeccionar la toma de decisiones de manejo para la carranchina en otros sectores del norte del país.

Por último, WCS Colombia ya trabaja con los ganaderos del Caribe para proteger el poco bosque seco que ha resistido las intervenciones humanas y recuperar la vegetación ribereña por medio de acuerdos que permitan destinar porciones de terrenos a la conservación del reptil.

Esta tortuga es de tamaño pequeño, acuática y hábitos nocturnos. Foto: Mauricio "El Pato" Salcedo. 

Cabezona y nocturna

La carranchina es una tortuga pequeña que puede alcanzar los 29 centímetros. Su cabeza es de color gris y proporcionalmente grande, aplanada y ensanchada en la región temporal. Es acuática y de hábitos nocturnos.

Habita solo en Colombia, en los departamentos de Atlántico, Bolívar, Cesar, Córdoba, Magdalena y Sucre, en pequeños pozos, quebradas y arroyos rodeados por bosque seco de las cuencas de los ríos Sinú, Magdalena, Cesar y San Jorge.

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En Córdoba la especie es abundante localmente, con densidades de 20 a 60 tortugas capturadas por hectárea. En algunos jagüeyes o humedales artificiales estos valores fueron de hasta 500 individuos capturados. En Cesar estas densidades no superaron las 10 tortugas por hectáreas. Debido a la reproducción de individuos emparentados, la especie está en un mayor riesgo de extinción del que anteriormente se pensaba”, afirma el Humboldt.

El Libro Rojo de los reptiles informa que la especie fue descubierta originalmente en Sucre, en pantanos situados en lo que hoy es la ciudad de Sincelejo y que actualmente están completamente urbanizados, aunque subsiste en el campo.

“Los campesinos de este departamento que acostumbran cultivar peces en jagüeyes, eliminan las carranchinas para garantizar el éxito de tales cultivos. La quema de maleza para preparar el suelo también es causa de la muerte de numerosos quelonios, especialmente en época de anidación”.


WCS busca que la tortuga carranchina sobreviva y se reproduzca adecuadamente en una reserva de 120 hectáreas en Sucre. Foto: Mauricio "El Pato" Salcedo.