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CUENTOS DE ESPIAS

Tan sólo al cumplir cien días desde que el 5 de marzo Bob Hawke llevará al Partido Laborista Australiano a una aplastante victoria electoral sobre los conservadores, el primer ministro ya empieza a enfrentar el descontento popular. Una serie de errores del gobierno explicados como resultado de la inexperiencia han conducido a que, en su primera prueba en los comicios de Melbourne, la administración haya sido derrotada estrepitosamente. La piedra de escándalo que inició todo ha sido la alegada vinculación de un espía soviético expulsado el pasado 22 de abril, Valery Ivanov, con el ex-secretario del partido laborista David Combe, hombre de reconocida influencia política. Como complemento, Hawke en quien se tenían grandes esperanzas, ha despertado furia debido a sus propuestas presupuestales, aumento en los impuestos y choques constantes con los medios de comunicación.