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Este martes se realizará el funeral del exprimer ministro japonés, Shinzo Abe
Abe, el jefe de Gobierno que más tiempo ha ostentado el cargo en la historia de Japón, fue ultimado a tiros por un hombre cuando daba un discurso en un acto realizado localidad de Nara el pasado 8 de julio. - Foto: AFP

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Funeral de Estado de Shinzo Abe: la razón por la que se realiza dos meses después de su muerte

Abe, el jefe de Gobierno que más tiempo ha ostentado el cargo en la historia de Japón, fue ultimado a tiros por un hombre cuando daba un discurso en un acto realizado en la localidad de Nara el pasado 8 de julio.

Este martes 27 de septiembre Japón realizará un funeral de Estado en homenaje a el ex primer ministro Shinzo Abe, quien falleció en julio pasado tras ser asesinado en medio de un acto de campaña electoral.

Abe, el jefe de Gobierno que más tiempo ha ostentado el cargo en la historia del país asiático, casi nueve años en dos periodos, fue ultimado a tiros por un hombre cuando daba un discurso en un acto realizado localidad de Nara el pasado 8 de julio.

Tras el deceso, que conmocionó a su país y al mundo, las autoridades japonesas decidieron honrar a Abe con una gran ceremonia a la que han sido invitadas delegaciones de diversos países, entre ellas la de Colombia que estará encabezada por la primera dama, Verónica Alcocer, y el canciller Álvaro Leyva.

De acuerdo con la agencia japonesa Nippon, un funeral de Estado se realiza en ese país como “muestra de dolor por la muerte de un personaje que ha prestado destacados servicios al país”. “No son pocos los que consideran este acto como el mayor honor del que puede ser objeto una persona”, agrega la publicación.

Esta es la primera vez que se lleva a cabo un funeral de estas características para un ex primer ministro desde 1967. La fecha de la ceremonia, más de dos meses después del fallecimiento, fue escogida, siguiendo los deseos de la familia de Abe y teniendo en cuenta la agenda gubernamental.

Homenaje controvertido

El gobierno tiene previsto destinar 1.700 millones de yenes (12 millones de dólares) para la ceremonia, a la que también han confirmado su asistencia líderes como la vicepresidenta estadounidense, Kamala Harris, y el primer ministro australiano, Anthony Albanese.

Encuestas recientes indican que cerca de la mitad de los votantes japoneses se oponen al evento con financiamiento público. La seguridad deberá costar unos 800 millones de yenes, sumados a 600 millones para alojamiento y 250 millones por la ceremonia, detalló el portavoz gubernamental, Hirozaku Matsuno.

“Delegados de más de 190 (países y regiones) podrían participar”, dijo Matsuno a periodistas en su conferencia de prensa regular realizada en días pasados.

El funeral se realizará en el Nippon Budokan de Tokio, que suele ser utilizado para conciertos y eventos deportivos y que también albergó el último funeral de estado japonés, en 1967.

El primer ministro Fumio Kishida dijo que los logros locales e internacionales de Abe, el primer ministro más longevo del país, hacen apropiado un funeral de estado.

Una encuesta realizada el fin de semana y publicada el lunes por el diario Yomiuri Shimbun reveló que 56 % de los consultados se oponen al evento y 38 % lo apoyan.

Otras encuestas recientes indican niveles similares de oposición, y Kishida se mostró dispuesto a responder consultas del Parlamento sobre el tema. La aprobación de su gobierno ha caído en las últimas semanas, en parte por la decisión sobre el funeral.

Algunos críticos se oponen a gastar dinero público para honrar a un político, mientras otros consideran que un funeral de estado minimiza las opiniones nacionalistas de Abe.

Tetsuya Yamagami, acusado de matar a Abe y actualmente en custodia, habría atacado al exgobernante por creer que tenía vínculos con la Iglesia de la Unificación. La madre de Yamagami habría realizado grandes donaciones a la iglesia, lo que según su hijo causó dificultades financieras a la familia.

La iglesia está acusada de presionar a sus seguidores a realizar elevadas donaciones, una acusación que esta rechaza.

Aunque Abe no era miembro de esta iglesia, se había relacionado con grupos afiliados. Su muerte provocó un escrutinio de los vínculos entre este grupo y la política japonesa. Una investigación del gobernante Partido Liberal Democrático, la formación de Abe y el primer ministro Kishida, mostró que la mitad de sus diputados tenían vínculos con la secta. El primer ministro prometió cortar toda relación con el grupo.

Tras la muerte de Abe se realizó un pequeño funeral privado en julio pasado en Tokio, y miles de personas llegaron a dejar ofrendas florales y ofrecer sus respetos.

Con información de AFP.