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Jill Biden, primera dama de EE. UU., visitará Ecuador, Panamá y Costa Rica

El viaje se da en la antesala de la Cumbre de las Américas que se realizará en Los Ángeles del 6 al 10 de junio.


La primera dama de Estados Unidos, Jill Biden, visitará desde el miércoles al domingo Ecuador, Panamá y Costa Rica informó este martes la Casa Blanca, en plena preparación de una cumbre a la que están invitados casi todos los países de América Latina.

El viaje de Jill Biden, cuyo protagonismo público ha aumentado recientemente, la llevará en particular a reunirse con el presidente de Ecuador, Guillermo Lasso; la primera dama de Panamá, Yazmin Colón de Cortizo, y el presidente de Costa Rica, Rodrigo Chaves.

Jill Biden visitará durante su viaje, entre otros lugares, una escuela, un hogar para personas con VIH y un hospital infantil.

Hará “énfasis en la asociación entre Estados Unidos y estos tres países, así como su compromiso con la democracia”, dijo la Casa Blanca.

El viaje se da en la antesala de la Cumbre de las Américas que se realizará en Los Ángeles del 6 al 10 de junio, a la que deberían ser invitados los jefes de Estado y de Gobierno del continente.

Los preparativos para esa cumbre se han convertido recientemente en un dolor de cabeza para la administración del presidente Joe Biden.

El presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, ha amenazado con boicotear la reunión si no se invita a Cuba, Venezuela y Nicaragua.

De acuerdo a la diplomacia estadounidense, Cuba, Nicaragua y Venezuela “no respetan” la Carta Democrática Interamericana; el documento regional de defensa de la institucionalidad vigente desde septiembre de 2001.

Jill Biden ha multiplicado recientemente sus compromisos públicos, en particular con una visita a Ucrania, donde su esposo no ha estado desde el comienzo de la invasión de Rusia, el 24 de febrero.

Biden denuncia “veneno” supremacista blanco en homenaje a víctimas de matanza racista

Joe Biden denunció con dureza el martes el “veneno” del supremacismo blanco y a quienes contribuyen a propagarlo, tras homenajear a las víctimas de la matanza racista que dejó el sábado diez víctimas mortales en Buffalo.

En esta ciudad del estado de Nueva York, el joven Payton Gendron, un seguidor de 18 años de las teorías conspirativas, perpetró una matanza con un fusil de asalto. “Terrorismo”, lo definió Biden.

“Insto a todos los estadounidenses a que rechacen esta mentira y condeno a todos los que la propagan para ganar poder, votos y dinero”, dijo Biden en referencia a dichas teorías como la denominada “gran reemplazo” que pretende que los inmigrantes, alentados por las élites políticas, van a reemplazar poco a poco a la población blanca.

Un poco más tarde, en una recepción a la Casa Blanca, el demócrata de 79 años agregó: “Hay gente en la televisión que habla de la teoría del ‘gran reemplazo’, que mete el miedo en la gente”.

Aunque no mencionó nombres, desde el sábado está en la mente de mucha gente el de Tucker Carlson, la estrella de la cadena Fox News y figura de la extrema derecha.

La vicepresidenta Kamala Harris declaró en el mismo acto que “el racismo es una realidad en Estados Unidos. Desde siempre”.

“Hemos tenido personas en nuestro país en posiciones de poder que se han ensañado con chivos expiatorios (...), que han propagado este tipo de odio”, dijo la vicepresidenta de origen asiático y afroestadounidense.

Estados Unidos ha vivido en los últimos años diversas matanzas contra afroestadounidenses, latinoamericanos y judíos.

En Buffalo, Biden trató de reconfortar a las familias de las víctimas de la matanza del sábado: “Llegará el momento” en que el recuerdo de aquellos que ya no están “dibujará una sonrisa en los labios antes de que aparezcan las lágrimas”, dijo el presidente, cuya vida está salpicada de dramas familiares.

Tras mencionar a cada una de las víctimas del tiroteo, recordó sus pequeñas historias: una murió cuando “compraba fresas para hacer su repostería preferida”, otra estaba buscando comida para una “velada de cine en familia”, un papá murió cuando estaba comprando una “torta de cumpleaños” para su hijito.

Vidas marcadas por la solidaridad familiar y la voluntad de rendir servicio a la comunidad, como la de una anciana que cada día iba a atender a su marido en una residencia de ancianos, o el guardia de seguridad que perdió su vida tratando de detener al asesino.

Poco antes, el presidente y su esposa Jill Biden se detuvieron un momento ante el memorial improvisado en el lugar de la matanza.

La pareja presidencial depositó un ramo de flores blancas. El presidente instó de nuevo a regular las armas de fuego: “Hay cosas que podemos hacer. Podemos prohibir las armas de asalto en nuestras calles”, dijo. Pero Biden siempre se ha topado con la oposición republicana contraria a cualquier regulación.

Con información de AFP