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¿Por qué ha caído la popularidad del presidente Gabriel Boric en Chile?

Un experto en relaciones exteriores habló en exclusiva con SEMANA, para explicar a fondo cuáles son los puntos que hoy tienen al presidente de Chile, con una favorabilidad de solo el 34 % de la población.


El pasado 21 de junio, Gabriel Boric, presidente de Chile, cumplió 100 días de mandato en ese país, dejando a su haber una imagen no tan favorable entre sus gobernados. De acuerdo con una encuesta publicada el pasado domingo, el primer mandatario de los chilenos cuenta con apenas el 34 % del apoyo del país, siendo esta cifra la más baja desde que ascendió al poder, el pasado 11 de marzo.

“Han sido tres meses (casi cuatro) de mucha intensidad, de grandes aprendizajes, haciéndonos cargo de nuestras propias autocríticas y de cómo mejorar nuestro trabajo en equipo”, explicó Camila Vallejo, ministra de la Secretaría General de Gobierno, quien también oficia como portavoz del gobierno Boric, sobre la situación de crisis que vive actualmente el primer mandatario en su propio país.

Para hablar de este tema, SEMANA conversó con Manuel Rayran Cortés, docente e investigador de la Facultad de Finanzas, Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad Externado de Colombia, quien dijo que para entender el fenómeno que sucede con Boric, es importante empezar desde “lo general a lo particular”, esto es, desde la ideología de izquierda que defiende el presidente chileno hasta los detalles internos y muy propios de su país.

Para empezar, Rayran indica que Boric hace parte de “una nueva izquierda latinoamericana”, cuya agenda ha cambiado en relación con la izquierda de principios del siglo XX, e incluso, de finales del mismo.

“Esta izquierda tiene un compromiso de derechos sociales bastante relevante (…) es heterogénea”, señala el experto, acotando que es sobre esta base que se puede partir la razón por la cual el pueblo chileno tiene un descontento hoy en día; y es que la propia pluralidad defendida por Boric en su campaña, es la misma que hoy lo juzga por no representar, aún, el cambio que el país eligió.

Para Rayran existen tres grandes problemas que ha tenido que afrontar Boric, con responsabilidad, tanto directa como indirecta, y que hoy lo tienen con una bajísima favorabilidad entre los chilenos.

En primer lugar, existe un problema estructural, “en términos de la política chilena, que no ha sido capaz de canalizar el conflicto interno”, señala.

En ese orden de ideas, el experto explica que “la estrategia de Boric en la campaña fue de ser el candidato anti (es decir, el candidato contrario a la política tradicional)” y que fue precisamente con la ayuda de los principales partidos de izquierda de Chile, como Frente Amplio, que pudo mostrar esa contrariedad con el estamento que representaba Piñera en el poder.

Sin embargo, en medio de la búsqueda de concertación entre todos los actores sociales en Chile, Boric se dio cuenta de que necesitaba del apoyo de grupos políticos ajenos a su propia ideología, para lograr las mayorías en el parlamento chileno, una jugada que no caló muy bien entre los grupos originales que los ascendieron al poder.

Sumado a esto, también se encuentra el descontento del pueblo hacia los partidos políticos y hacia los pilares institucionales del mismo Estado, que quedaron fracturados luego de las manifestaciones sociales de 2019 y que derivaron en la redacción de una Constitución.

Esto, explica Rayran, ha hecho que el status quo entre en un limbo en el que no hay una figura de autoridad clara entre los chilenos, que no solo tenga poder, sino que genere confianza entre el pueblo: “si bien la nueva sociedad que reclama nuevos cambios no se siente identificado con los partidos tradicionales, el problema es que tampoco ha surgido una élite dirigente con la capacidad de sintetizar y articular ese descontento para construir nuevas soluciones”.

En cuanto a los cambios del modelo de desarrollo, el experto asegura que aún no se puede juzgar a Boric con puño de hierro, teniendo en cuenta que ni siquiera lleva cuatro meses en el poder y “lograr cambios profundos es muy complejo en tan poco tiempo”.

Por esto, es bueno rescatar que la crisis económica que vive Chile no es propia solo de ese país, pues los cambios que Boric, como representante de la izquierda chilena, promete se han visto limitados por la crisis ecológica mundial, “una restricción fiscal que hace que tener dinero sea mucho más difícil hoy” y una globalización que ha hecho que el Estado, no solo chileno, sino mundial, pierda poder a nivel local por cuenta de las decisiones de orden internacional establecidas por el mercado.

Como tercer y último punto, el experto responsabiliza a los problemas de orden estructurales como algunos de los causantes de la desfavorabilidad de Boric, entre los que destacan las inconformidades del pueblo mapuche; la migración peruana y boliviana a territorio chileno y “la expansión del narcotráfico que no se materializa tanto en la producción sino en la comercialización y el aumento del microtráfico” al interior del territorio chileno.