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El mal momento de Gabriel Boric tras 100 días como presidente de Chile

En apenas tres meses, ya hay desencanto entre los ciudadanos de ese país.


Solo han pasado 100 días del presidente de Chile, Gabriel Boric, el más joven en haber sido elegido, y su Gobierno tambalea ante grandes problemáticas que se han desencadenado en este tiempo. Temas económicos, educativos y de seguridad, lo ponen contra las cuerdas lo cual deja denotar una falta de gobernabilidad en el país.

Inflación por las nubes

Generaciones de chilenos conviven por primera vez con la alta inflación: mientras las clases trabajadoras hacen malabares para hacer rendir el dinero, los niveles de compras en los estratos más altos se resisten a bajar. Los altos precios están en boca de todos, pero son los más pobres quienes sufren más de sus consecuencias.

Con la venta de ensaladas en el mercado popular de La Vega, Ana pagó la educación de sus cuatro hijos. Pero ahora sus clientes compran las verduras y las preparan ellos para capear los altos precios. “En la semana no vendo. Antes vendía por kilos”, pero hoy solo con las ventas de sábado y domingo “podemos salvar para la semana”, relató Ana, de 56 años, cuarenta y dos de ellos en La Vega.

Entre los delitos con mayor connotación social están los llamados “portonazos”, asaltos en los ingresos a casas o condominios, y las “encerronas”, como llaman a los robos del vehículo en plena vía pública mediante intercepciones de delincuentes armados. El último estudio de la encuestadora Ipsos indicó que para 52 % de los chilenos la principal preocupación es la delincuencia, además de la presencia de mafias organizadas y el narcotráfico. Según la Policía, las incautaciones de droga aumentaron 150 % en 2021.

Niveles de violencia se incrementan

Sicariato, bandas de crimen organizado, “portonazos” o “encerronas” y un fuerte incremento de los homicidios, hacen que Chile enfrente la peor crisis de seguridad en tres décadas, un escenario desconocido en el país, donde crece el temor en la población. La violencia viene en aumento en Chile desde hace una década, y aunque sus índices siguen por detrás de otros países latinoamericanos, en los últimos dos años la inseguridad pasó a ser la principal preocupación de los chilenos, que han empezado a cambiar sus rutinas para evitar ser víctimas del creciente número de delitos violentos.

“Podemos pensar que Chile está siendo un país donde el delito está generando un mayor daño de lo que hacía anteriormente. Las familias hoy día perciben que tienen un alto riesgo de ser víctimas de un delito”, dijo Daniel Johnson, director ejecutivo de la fundación Paz Ciudadana. En los últimos seis años las tasas de homicidio en Chile aumentaron un 70 %, mientras que la percepción de daño provocado por el robo con violencia subió un 37 % en una década.

Entre los delitos con mayor connotación social están los llamados “portonazos”, asaltos en los ingresos a casas o condominios, y las “encerronas”, como llaman a los robos del vehículo en plena vía pública mediante intercepciones de delincuentes armados. El último estudio de la encuestadora Ipsos indicó que para 52 % de los chilenos la principal preocupación es la delincuencia, además de la presencia de mafias organizadas y el narcotráfico. Según la Policía, las incautaciones de droga aumentaron 150 % en 2021.

En este escenario, el subsecretario de Prevención del Delito, Eduardo Vergara, lanzó una frase que levantó alarma: “Chile está viviendo el peor momento en seguridad desde el retorno a la democracia”, en 1990.

Jóvenes piden mejoras en la educación por medio de protestas

En días pasados un millar de estudiantes secundarios participaron en una marcha en la capital de Chile para reclamar mejoras en el sistema educativo, en el marco de la cual encapuchados incendiaron un autobús del transporte público.

Los estudiantes se reunieron en la avenida Alameda, la principal arteria de Santiago, vestidos con sus uniformes escolares y mochilas, portando grandes lienzos con leyendas con quejas contra el sistema educativo público, foco de críticas en las última década en Chile. “Ante la mala alimentación y la educación de mercado, se levantan los secundarios”, rezaba una de las pancartas. Los alumnos se quejan de la mala alimentación y la baja calidad de la infraestructura de los colegios públicos.

El gobierno del presidente Boric, exdirigente estudiantil, cuyo gobierno se comprometió a realizar mejoras en los centros de educación pública, habló en su momento con los estudiantes para escuchar sus demandas. La marcha, que se desarrolló en gran parte de forma pacífica, tuvo un episodio de gran violencia, cuando un grupo de encapuchados se apartó para detener un autobús del transporte público, sacaron por la fuerza al conductor y a los pasajeros, quebraron ventanas y luego lo incendiaron lanzando bombas “molotov”.

Con información de AFP