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Colombia llegó a los 201 municipios libres de sospecha de minas antipersonal

En el Día Internacional de la Sensibilización contra las Minas Antipersonal, el Gobierno declaró once territorios libres de estos artefactos explosivos.


En la conmemoración del día Internacional de Sensibilización contra las Minas Antipersonal que declaró la ONU en 2005, el alto comisionado para la Paz, Juan Camilo Restrepo, declaró los municipios de Sonsón y Montebello, en Antioquia; Güicán en Boyacá; Tamará en Casanare; Girón, Hato, Chima y Simacota, en Santander; Rovira y Cajamarca, en Tolima; y Mitú, en Vaupés, como territorios libres de sospecha de minas antipersonal. A estos se le suman 83 sectores en Putumayo y una zona en Planadas, Tolima.

Con este anuncio del Gobierno, el país ya tiene el 78 % del territorio libre de sospecha de minas antipersonal. Además, se llegó a los 201 municipios descontaminados y, de estos, 186 se liberaron con desminado humanitario (labores en terreno) y 15 más por cualificación de información, durante el gobierno del presidente Iván Duque.

Según lo dicho por el ejecutivo, la meta que se había planteado al inicio, en el Plan de Desarrollo Nacional, contemplaba liberar de sospecha 180 municipios. Superada la cifra, la meta será llegar a los 200 municipios liberados con las labores de desminado humanitario.

“En la conmemoración del Día para la Sensibilización contra las #MinasAntipersonal, ratificamos nuestro compromiso en la lucha contra este flagelo, declarando libres de estos artefactos a 11 municipios del país y consolidando más del 78 % del territorio colombiano como área segura”, dijo el presidente Iván Duque.

Desde 2010, en Colombia, se han realizado más de 31 mil actividades de prevención, llegando a más de 656.000 beneficiarios. En el actual gobierno, se han realizado más de 21.000 actividades, incluyendo nueve lenguas nativas, impactando positivamente a más de 350.000 personas ubicadas en zonas de alta afectación de minas y artefactos explosivos. En 2021 se realizaron 9.683 actividades con 93.000 beneficiarios, de estos, más de 30.000 niñas y niños.

En el caso de atención a las víctimas de estos artefactos, de acuerdo a lo estipulado en la Ley 1448 de 2011, la Oficina del Alto Comisionado para la Paz, articula las instituciones del Estado en pro de los afectados por las minas antipersonal y diseña la Ruta de Asistencia Integral, la cual es apropiada por los territorios teniendo en cuenta sus particularidades.

De las 181 rutas implementadas, en el actual gobierno han entrado en operación 171 Rutas de Asistencia Integral a Víctimas (163 municipales y 16 departamentales), de las cuales once se han concertado con comunidades étnicas. Desde 1990 hasta el 31 de octubre de 2021, las minas antipersonal y municiones usadas sin explosionar han ocasionado un total de 12.170 víctimas, de las cuales 4.884 son civiles y 7.286 son miembros de la fuerza pública.

En 2021, hubo 152 víctimas. En 2022, se han registrado 24 víctimas, 22 civiles y dos integrantes de la fuerza pública. Seis de las víctimas son menores de edad.

¿Cómo va el proceso de desminado?

Las minas antipersonal no son monstruos del pasado, es una realidad permanente a la que se enfrentan en los territorios. En Colombia, más de 12.170 personas han sido víctimas de estos artefactos, de las cuales 1.272 son menores de edad, 4.884 civiles y la mayoría de los afectados son integrantes de la fuerza pública.

Los departamentos con más víctimas son Antioquia, Meta, Nariño, Norte de Santander y Caquetá. Cuando las guerrillas empezaron a reemplazar la agricultura por la siembra de las minas antipersonal no lo hacían únicamente para generar terror, sino que estaban convencidos de que dichas bombas, más que un arma, se convertían en un soldado perfecto. Así lo dejó claro alias el Mono Jojoy en el manual que impartió a las extintas Farc. “Las minas son el soldado perfecto porque causan bajas, heridas y retrasan el avance del enemigo sin comprometer en mínima parte la vida, la integridad o la seguridad de quienes las usan”.

Con las minas antipersonal se han asesinado, desde 2003 a la fecha, 1.698 miembros del Ejército y otros 6.286 han resultado heridos. Los relatos de aquellos que han sobrevivido son escalofriantes, luego de ver volar a sus compañeros o partes de sus cuerpos por entre los bosques y de regresar a sus casas mutilados. Sacan fuerza para seguir luchando, demostrándole a la sociedad que no son menos por estar “incompletos”, sino que, por el contrario, tienen la gallardía de dar su vida por muchos que a los que ni siquiera conocen.

Otros relatos: Jesús María Izquierdo cayó en un campo minado en La Uribe, Meta, en una operación contra las Farc hace 12 años, cuando era soldado profesional. Tenía 28 años. Luego de algunos meses de duelo por perder la pierna izquierda, decidió ponerse de pie y ayudar a otros como él.

Lo contrataron en el taller de prótesis y amputados del Hospital Militar, donde le enseñaron cómo fabricarlas. Desde ese día, por más cansado que esté, no ha dejado de estar cerca del horno y del molde en el que diseñan las piezas que les dan calidad de vida a las víctimas de las minas. “Verlos caminar y sonreír porque su autoestima mejora al verse erguidos es lo más gratificante de mi trabajo”, dice Jesús, mientras corre para tener listo el molde del siguiente paciente, un compañero al que conoció mientras estaban activos y patrullaban protegiendo a los colombianos.

Finalmente y aunque las minas fueron implementadas por las guerrillas para atacar a los miembros de la fuerza pública, los más afectados en el último año son civiles. Según información entregada por el alto comisionado para la Paz, Juan Camilo Restrepo, en 2021 se registraron 152 víctimas de minas antipersonal. De ellas, 25 han sido menores de edad, 93 civiles y 53 integrantes de la fuerza pública. En 2022 ya se cuentan 36 víctimas, de las cuales diez son militares.