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Con palos y bates, los vecinos del barrio San Francisco de Madrid, Cundinamarca, protegen a quienes salen a trabajar en las madrugadas.
Con palos y bates, los vecinos del barrio San Francisco de Madrid, Cundinamarca, protegen a quienes salen a trabajar en las madrugadas. - Foto: Revista Semana

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Con palos y bates: vecinos de Madrid (Cundinamarca) protegen a quienes salen a trabajar en las madrugadas

La situación de inseguridad ocurre en el barrio San Francisco, en Madrid (Cundinamarca).

Unas 25 personas, entre los 40 y 70 años, se encuentran cada madrugada en el centro del barrio San Francisco, el más antiguo de Madrid, Cundinamarca.

No se trata de un grupo de esparcimiento o religioso, sino más bien una improvisada fuerza de seguridad conformada por aquellos vecinos cansados de la delincuencia.

“El grupo originalmente se creó hace ocho años (2012) con el objetivo de salir a dialogar con los jóvenes que se la pasaban consumiendo drogas en las calles del barrio y cobrando ‘peajes’ para dejar pasar a los vecinos. Al principio salíamos alrededor de 100 personas cada noche para pedirles a los jóvenes que nos respetaran”, cuenta Daniel Melgarejo, presidente de la Junta de Acción Comunal.

La estrategia comunal evolucionó y, gracias a eventos barriales como bingos y almuerzos, lograron comprar e instalar 26 cámaras de seguridad, las cuales son monitoreadas desde una aplicación móvil que poseen los vecinos. Progresivamente, los delincuentes –al sentirse vigilados– decidieron irse del barrio, y por algunos años la percepción de seguridad mejoró.

Alrededor de 25 habitantes del barrio San Francisco (Madrid) salen en la madrugada armados con palos y bates para repeler a posibles delincuentes que intentan robar en su sector.
Alrededor de 25 habitantes del barrio San Francisco (Madrid) salen en la madrugada armados con palos y bates para repeler a posibles delincuentes que intentan robar en su sector. - Foto: Revista Semana

Lamentablemente, los habitantes de San Francisco han vuelto a temer por sus pertenencias y sus vidas, pues desde junio de 2021 han aparecido múltiples sujetos en motocicleta, los cuales (según testigos) hablan con acento extranjero. En más de 8 ocasiones, estos personajes han intimado a los vecinos que salen entre las 4 y las 6 de la mañana a trabajar, pues deben caminar entre 5 y 12 cuadras para poder encontrar transporte público.

“Decidimos reactivar los patrullajes del grupo de seguridad a raíz de un atraco, en el cual un vecino resultó gravemente herido con arma blanca. El miedo y la zozobra se apoderaron del barrio y eso no lo íbamos a permitir. A inicios de agosto (de 2021) volvimos a salir con pitos, palos, bastones, bates de béisbol y, sobre todo, mucho valor”, revela Melgarejo.

Una vez que se encuentran a las 4:00 a. m. se dividen en varios grupos, conformados por hombres y mujeres, y se ubican en puntos estratégicos del barrio. Portan chaquetas verdes fluorescentes y ruanas, así como perros. Su objetivo es disuadir a toda persona extraña o ajena al sector, pues básicamente conocen a la mayoría de quienes residen allí.

La iniciativa comunal de seguridad se creó originalmente en 2012, pero tuvo que reactivarse en 2021 tras el incremento de la inseguridad en Madrid.
La iniciativa comunal de seguridad se creó originalmente en 2012, pero tuvo que reactivarse en 2021 tras el incremento de la inseguridad en Madrid. - Foto: Revista Semana

“Antes de que saliéramos nos estaban atracando una o dos veces cada mañana. Desde hace una semana no se registra ni un solo caso”, cuenta orgulloso el presidente.

Aunque no todos tienen el vigor o la valentía de salir a patrullar las calles, todos ponen su granito de arena: “Hay gente que nos monitorea a través de las cámaras. Lo hacen desde su casa. Otras personas nos preparan tintico y nos dan pan en medio de la jornada”, explicó.

¿Y dónde están las autoridades?

Tras el aumento de casos de robo y fleteo, no solo en el barrio San Francisco, sino en todo Madrid (un municipio de 85 mil personas), las juntas de acción comunal se reunieron con el secretario de Gobierno, Enrique Puerto, quien designó el patrullaje de los gestores de convivencia para ayudar con la seguridad. Lamentablemente es un grupo reducido, de máximo 6 personas, quienes no dan abasto por la extensión del pueblo.

Por su parte, la oficina de comunicaciones de la alcaldía municipal habla de una cifra muy distinta: asegura que son 60 los gestores de convivencia con los que cuenta Madrid.

De otro lado, la Policía de Madrid recibió las denuncias de la ciudadanía, pero no hubo un pronunciamiento oficial al respecto. En la estación trabajan alrededor de 45 patrulleros, una cifra que se queda corta, teniendo en cuenta que también hay que cubrir las veredas aledañas.

“Sentimos que aquí no hay policías que conozcan el municipio: los traslados son constantes y el pie de fuerza es insuficiente, y eso es algo que saben los ladrones. Por eso tenemos que defendernos a nosotros mismos”, denunció Daniel.

A raíz de estas quejas, una patrulla de Policía está llegando cada madrugada al barrio San Francisco para apoyar a la brigada vecinal. Habitantes de otros barrios como El Edén han seguido el ejemplo y también conformaron su propia estrategia, para buscar lo que las autoridades no han podido brindarles: seguridad y bienestar.