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Testimonio: así contagié a mi familia de coronavirus y sobreviví a la UCI

Esta es la increíble historia de cómo Augusto Rojas, un auxiliar de enfermería de la Fundación Cardioinfantil se infectó en la UCI. En la misma unidad de cuidados intensivos fue donde logró superar la enfermedad y vivir para contarlo.


Quizá no ha habido otros días donde el juramento hipocrático —“La salud y la vida del enfermo serán las primeras de mis preocupaciones…”— se cumpla tan a cabalidad. Ahora el personal médico se ocupa al 100 por ciento de atender a las personas infectadas por coronavirus, aunque esto les implique la posibilidad de un contagio y, en últimas, la muerte.

Augusto Rojas es auxiliar de enfermería en la unidad de cuidados intensivos de la Fundación Cardioinfantil y hace poco se recuperó de covid-19: estuvo en la misma sala UCI donde ha ayudado a salvar cientos de vidas. Su testimonio es la prueba de que el personal médico también es vulnerable ante la enfermedad que por estos días sacude el mundo.

“A los cuatro días de estar en mi casa en cuarentena fue cuando me compliqué y presenté los síntomas, manifesté a mi familia que me llevaran urgencias a la Cardioinfantil porque me sentía muy mal, ahí fue cuando los médicos decidieron trasladarme a la UCI”, dice Rojas y confiesa que sabía muy bien lo que significaba entrar a la unidad, era el aviso de que su salud estaba en riesgo, era crítica, y podía morir.

En cuidados intensivos, a Rojas lo intubaron y cayó en el sueño de los sedantes: “Pasaron muchos días en que no supe de mi existencia, hasta que ya me retiraron todos los sedantes y me empezaron a despertar; la sensación fue terrible porque uno se despierta desorientado, y la pregunta constantes es ¿dónde estoy? ¿Qué ha pasado? Y ya empieza uno paso a paso a ir recordando y entrando en conciencia de que ha estado enfermo”.

Rojas cuenta su relato sin drama, como si hubiera sido apenas el testigo del paso de una vida. Sin embargo, debido a sus labores de enfermería en la UCI, también se contagió su familia: su esposa y su hijo.

“Sé que me contagié en el carro, cuando fuimos a recoger a mi esposo el día que le hicieron el examen de covid-19, lo recogimos y nos pusimos a charlar a pesar de que tenía el tapabocas. No estábamos muy conscientes todavía de la situación, nos lo quitamos (el tapabocas), comimos en el carro, compartimos, hablamos y ese fue el motivo del contagio”, dice Rosalía Botía, la esposa de Augusto Rojas.

La familia sufrió durante varios días por la condición del padre, sin embargo, sabían que estaba en las mejores manos, justo rodeado de compañeros que lo querían. “Mi papá hace parte del equipo médico de la UCI de la Fundación Cardioinfantil, y por este motivo él era en la casa quien tenía más el riesgo de exponerse al virus. Parte de ese equipo médico fue el que le devolvió la vida a mi  papá, entonces agradecimientos totales”.