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Debate: ¿Sí a los partidos de fútbol en medio del peor pico de la pandemia?

Más de 65.000 abonados en todo el país se vieron privados de asistir a fútbol el año pasado, y los equipos dejaron de percibir más de 50.000 millones de pesos en taquillas. ¿Deberían abrir?


“El fútbol es lo más importante entre las cosas menos importantes”. La célebre frase de Jorge Valdano quedó, una vez más, demostrada en todo el mundo desde 2020, el año de la pandemia. En Colombia, las 385 personas que asistieron al estadio de Techo en Bogotá la noche del martes 10 de marzo fueron las últimas que se han visto en una tribuna, y el partido Equidad-Pasto, el último en el que, hasta ahora, se recaudó algún dinero en la taquilla. Un año y dos meses después, los estadios del país siguen cerrados. Entre las cosas menos importantes, ir a la cancha es la que más extrañan cientos de miles de hinchas.

En enero del año pasado, cuando la covid-19 parecía ser solo un cuento chino, Atlético Nacional había vendido 19.865 abonos para la temporada; Millonarios, 11.000; Medellín, 9.000; Once Caldas, 7.120; Junior, 10.500; Santa Fe, 5.204; América, 2.431 y Deportivo Cali, 700, según reportó el diario La República. Por lo menos cerca de 65.800 personas en el país pagan, en promedio, desde 96.000 hasta 2,1 millones de pesos por ir a alentar a su equipo. Unos 1.100 millones de pesos recaudaron los equipos para empezar 2020. Poco después del confinamiento obligatorio fue suspendido el campeonato profesional, que solo se reanudó hasta el 18 de septiembre, pero sin tribunas. En un año en el que lo único importante era la vida, la salud y el bolsillo, la pelota siguió rodando, pero con estadios vacíos.

Junior de Barranquilla vs. Millonarios - Liga Betplay. Foto: Prensa Dimayor
La situación del país causa incertidumbre en el entrono del FPC. - Foto: Prensa Dimayor

Enrique Camacho, presidente de Millonarios, informó en la asamblea anual del pasado 23 de marzo que el club acumuló pérdidas por 19.000 millones de pesos en el año de la pandemia y quedó en riesgo de entrar en causal de liquidación. Fernando Jaramillo, presidente de la Dimayor, anticipó que las pérdidas de los equipos superaron 50.000 millones. Más allá de lo económico, la enorme fanaticada del América se privó de celebrar en el estadio un nuevo título; mientras que la afición de los que disputaron Copa Libertadores, de ver grandes equipos como River Plate o Flamengo, dos de los tres recientes campeones del certamen. “El público es una gran motivación. Ese calor de la afición es fundamental para el juego y para vivir el fútbol”, le dijo a SEMANA Christian Bonilla, arquero de Equidad, uno de los semifinalistas del actual campeonato.

Desde diciembre de 2020, con ocasión de la final del campeonato, los clubes le pidieron al Gobierno la posibilidad de abrir las puertas de los estadios para un reducido aforo de espectadores, como venía sucediendo entonces en ligas europeas como en Francia o Rusia. Si a esas alturas ya era habitual ver personas unas con otras en los buses y vagones del transporte público, habilitar 30 por ciento de las tribunas garantizaría que los espectadores asistieran respetando los dos metros de distanciamiento social. Sin embargo, las aglomeraciones de hinchas fueron consideradas como peligrosos focos de contagio del virus.

Miguel Ángel Borja Selección Colombia Argentina
Miguel Ángel Borja Selección Colombia Argentina - Foto: AP

Ese fue uno de los argumentos por los que los equipos de Bogotá tuvieron que empezar 2021 jugando fuera de su ciudad, pues la administración no prestó ni El Campín ni Techo ante un nuevo pico. De hecho, en el mundo hubo experimentos como los del Reino Unido, que permitieron el ingreso de público, pero que luego fracasaron. En Europa, un partido entre Atalanta de Italia y Valencia de España que se disputó en Milán, ante más de 47.000 espectadores, fue señalado por las autoridades sanitarias como el foco de coronavirus en febrero de 2020.

Con esos antecedentes, la reapertura de los estadios parecía imposible. Pero la resolución 777 de 2021 del Ministerio de Salud y Protección Social, que dio vía libre a la reapertura económica gradual, se convirtió en una luz de esperanza. Según el ministro Fernando Ruiz, y dependiendo de la ocupación de uci, se habilitaría en principio el 25 por ciento del aforo de estadios. Ese día, el partido que por eliminatoria al mundial disputó la selección Colombia frente a Argentina en Barranquilla fue el primero en el continente que se hizo con presencia de público: 10.000 personas entraron a las tribunas con tapabocas y guardando distancias.

Puede que tras un año de crisis no haya demasiado ambiente en el país para ir al fútbol, más aún con la turbulenta situación que desde hace más de un mes se ve en las calles. Es probable que algunos se hayan acostumbrado a vivir sin ir al estadio, pero también son muchos los que tras un año de encierro quieren tener un respiro.

El día, cada vez más cercano, en que vuelvan a la cancha extrañarán a aquel vecino de localidad que no pudo superar el virus, los futbolistas volverán a escuchar el grito de gol, y puede que las llamadas barras bravas asuman que los partidos no son enfrentamientos a muerte. Porque en el año de la pandemia quedó demostrado que el fútbol no está en la lista de las cosas importantes, así sea la más importante de las menos importantes.