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La vicepresidenta Francia Márquez rechazó los actos de violencia racista de los que fue víctima una familia afrocolombiana en Boyacá.
La vicepresidenta Francia Márquez rechazó los actos de violencia racista de los que fue víctima una familia afrocolombiana en Boyacá. - Foto: Collage con fotos de: Presidencia/Cortesía.

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Fuerte reacción de la vicepresidenta Francia Márquez ante denuncia de racismo que destapó SEMANA; pide a Fiscalía investigar el caso

La vicepresidenta expresó su rechazo absoluto hacia todos los tipos de violencia racista.

Un aterrador caso de violencia racista se conoció en el corregimiento de Morcote, ubicado en el municipio de Paya (Boyacá), donde una familia afrocolombiana vivió un completo infierno.

Tras haber escapado de la violencia en el Chocó, llegaron a territorio boyacense sin esperar que serían víctimas de otra fuente de violencia: el racismo. La docente de inglés Kerlin Murillo Mena logró un puesto como profesora de bachillerato en la Institución Educativa El Rosario, sin saber que ahí le esperaban rechazos y el sufrimiento de sus dos pequeños hijos, quienes quedaron marcados de por vida.

A mediados de 2021, junto con su madre, Keiner Joel Córdoba, de 5 años, y Keyler Yojackson Córdoba, de 9 años, se matricularon en la institución educativa. De inmediato, según afirmó Murillo, recibieron el rechazo del cuerpo de profesores.

“Nos atacaron por pertenecer a la población negra y afrodescendiente. Por la pigmentación de nuestra piel fuimos agredidos de todas las formas, hasta el punto de que mis hijos fueron abusados sexualmente”, contó Murillo en conversación con SEMANA.

Según testigos consultados por este medio, la comunidad recibió amablemente a la familia. Todo iba bien hasta que se terminó el aislamiento y tanto estudiantes como profesores volvieron a las aulas. “Cuando decidimos entrar a la presencialidad, efectivamente no les caí bien simplemente por mi pigmentación de piel. Desde ese momento iniciaron conmigo una segregación social y racial, además de acoso laboral. No sé cómo lo resistí”, agregó.

De acuerdo con la madre de familia, esa discriminación no tuvo efecto en ella y por eso asume que los agresores decidieron afectar a sus hijos. “Me dieron en el talón de Aquiles, mis niños”, dijo.

Ante este reprochable hecho de racismo, el cual fue destapado por SEMANA, la vicepresidenta de la República, Francia Márquez, reaccionó de manera tajante a través de su cuenta de Twitter.

El racismo mata, daña familias y sociedades. Rechazo absoluto a todo tipo de violencia racista, es nuestro compromiso luchar contra este flagelo, que existe con fuerza en nuestro país y no nos permite vivir en paz y dignidad”, trinó Francia Márquez.

Adicionalmente, solicitó a la Fiscalía General de la Nación investigar este caso, con la finalidad de esclarecer lo sucedido y tomar acciones pertinentes para garantizar el bienestar de esta familia.

Los niños sufrieron brutales palizas y agresiones sexuales

El infierno de Kerlin Murillo y sus hijos llegó a ser mucho más que una discriminación verbal o en cuestión de actitudes. Con el tiempo, el asunto se volcó hacia algo físico y los pequeños fueron los grandes afectados.

Ligia Cataño, madre de un estudiante del colegio, aseguró que ser negra no fue el único motivo del ataque. “Ella se dio cuenta de que ese colegio no les estaba dando a los niños el trato que merecían y que ellos no tenían por qué estar pagando cosas”, dijo.

“Ella entró a hablar por eso y se echó de enemigos a los profesores, rector y secretaria; todos se fueron contra ella. Incluida la familia de un concejal, Jorge Tabaco Largo, pues su hija es la secretaria y el nieto estudia ahí”, agregó.

En ese momento, los profesores habrían mostrado desdén por su colega afrocolombiana y sus hijos. “La comunidad no es racista, pero los profesores empezaron a mirarla mal, se reían. Hay una profesora que se llama Paola Duarte, que le cogió como odio, a toda hora le decía ‘horrible’ y ‘terrible’”, contó una antigua estudiante de la institución.

Con el ejemplo de los profesores, los niños habrían empezado a maltratar a los hijos de Murillo hasta el punto de propinarles duras palizas, que llevaban a los menores a centros asistenciales para ser atendidos.

SEMANA conoció los informes de las consultas médicas por lesiones en ambos menores y fotografías de las heridas, las cuales, según cuenta la madre, provocaron hospitalizaciones.

Comenzaron por echarle orín en la boca a Keiner, el de preescolar. A meterle el pene en la boca, lo accedían carnalmente metiéndole el pene en su ano y le golpeaban. En una de las agresiones, cuando el niño no quería dejarse, le amarran el pene con una cabuya y lo tiran. Aún dice que le duelen los testículos. Lo subían a la parte alta del tobogán para tirarlo al vacío, ocasionándole una fractura en el cráneo que hasta hoy persiste. Ha deteriorado el proceso cognitivo de mi hijo”, relató la mujer.

La agresión sexual a Keiner, el hijo de 5 años, fue uno de los golpes más duros para Kerlin y Keyler. El 4 de abril de 2022, el menor fue víctima de la peor agresión al haber sido presuntamente violado por otros siete menores de la institución educativa.

SEMANA también conoció el testimonio de Keiner en el centro de salud en Paya, donde narra algunas de las agresiones que sufrió: “Un niño de bachillerato me lanzó al piso desde esas escaleritas y me empezó a decir ‘váyase, negro hijo de puta’. Después de que me caí, me ha dolido el brazo y me duele al moverlo”.

En la consulta, el personal médico observó una “abrasión” en la región anal y “dolorosa a la exploración”. En la zona superior anal se observó una “herida en proceso de cicatrización”.