privacidad en redes sociales

Juez ordenó a un hombre borrar fotos con su expareja, este fue el motivo

Este falló podría ser un precedente en cuanto al uso de imágenes privadas en redes sociales compartidas por otras personas.


El Tribunal Administrativo de Cundinamarca, con ponencia del magistrado Luis Gilberto Ortegón, ordenó a un hombre eliminar todo tipo de publicación en redes sociales en las cuales se mencionara, directa o indirectamente, alguna situación de la vida íntima de quien fuera su pareja y quien, en últimas horas, hizo la petición judicial.

El denunciante pedía, desde el 10 de agosto de este año (fecha de la imposición de la denuncia), la eliminación de su fotos y videos en publicaciones en las redes sociales de su expareja.

Al parecer, el denunciado utilizó las plataformas digitales para hablar de la vida íntima del denunciante sin un “consentimiento adecuado”.

El documento emitido por el Tribunal, ordena eliminar todas las publicaciones que se refieran a la unión sentimental que el demandante y el demandado tuvieron en el pasado.

Además de la publicación de su imagen, al parecer sin su consentimiento, el demandante indicó que aquel hombre reveló su inclinación sexual a pesar de que él había decidido mantenerla bajo reserva.

“Con la divulgación de hechos privados, es decir, de información verídica, pero no susceptible de ser divulgada, se transgrede de forma directa esta garantía constitucional, súmese a esto que se trata de datos sobre la orientación sexual diversa del actor, dentro de una sociedad que ha discriminado de manera continua a los miembros de la comunidad LGTBIQ+, para estimar que el derecho se afectó de manera intensa”, concluye el documento al respecto.

Según el texto en las plataformas digitales YouTube, TikTok, Facebook y Grindr se convirtieron en espacios desde los cuales el demandado expuso la vida íntima y sentimental de la pareja, haciendo uso de fotos, videos y frecuentes menciones con su nombre.

“(El demandado) aseguró que los videos, fotos y cualquier información conexa con el tema a la relación que sostuvo con (el demandante) se han eliminado de sus redes sociales a petición de las partes interesadas, en consecuencia, solicitó que sea finalizado el proceso jurídico que se ha iniciado en su contra”, puntualiza el texto.

La discusión alrededor del caso planteó, en su momento, qué tanto el falló limitaba o se interponía en la libertad del uso de las redes sociales del demandado. Sin embargo, a la final primó la protección ante posibles daños derivados del uso sin consentimiento de imágenes y datos privados de la otra persona, es decir, de quien interpuso la demanda.

Este expediente será enviado en diez días a la Corte Constitucional “para su eventual revisión”.

Este tipo de situaciones son recurrentes, debido a la continua exposición en redes sociales que tienen los usuarios de diversas plataformas digitales y que cada vez ocupa más espacio en la vida cotidiana.

Peligros en la red: ¿qué son sexting y grooming?

De acuerdo con la organización GCF Global, el sexting es el término utilizado para describir el envío de contenido sexual o erótico, principalmente fotos y videos, creados por el mismo remitente para otras personas por medio de internet.

Según GCF, esta práctica es realizada principalmente entre jóvenes, y el acceso a internet y a dispositivos móviles ha permitido que se extienda, con el peligro de que estos contenidos puedan caer en manos equivocadas o que terminen publicándose en redes sociales o plataformas de pornografía, que monetizan estos contenidos para adultos, aunque incluyan imágenes de menores de edad.

“El problema del sexting es que, al enviar material con contenido sexual por internet, se pierde el control sobre la difusión del mismo y puede volverse viral fácilmente”, indica la organización, que agrega que aunque las fotos o los videos se puedan enviar a la pareja, en ocasiones estas relaciones terminan y la otra persona puede compartirlas sin el consentimiento del otro.

Pero este no es el único riesgo que existe frente al sexting, pues también se corre el peligro de que hackers puedan robar la información de un celular o un computador, incluso de almacenamiento en la nube, y terminen extorsionando al dueño de los datos a cambio de no publicar este contenido íntimo.