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¿Una máquina del mal?: Coronel (r) Robinson González del Río se burló de la JEP y se alió con narcos

SEMANA revela pruebas de la alianza criminal entre la organización del poderoso narcotraficante Juan Larrison Castro, alias Matamba, con el tristemente célebre coronel (r) Róbinson González del Río, quienes infiltraron las Fuerzas Militares para lograr la impunidad.


Apenas había pasado unos días desde que el coronel (r) Róbinson González del Río, protagonista de más de 40 falsos positivos y graves casos de corrupción dentro del Ejército, recuperó la libertad tras haberse acogido a la JEP, y ya estaba de nuevo delinquiendo. Amparado en esa impunidad retomó su senda criminal y se alió con uno de los narcotraficantes más poderosos del país, Juan Larrison Castro, alias Matamba. Le informaba de operativos en su contra, le ayudaba a entrenar en uso de armas a la organización la Cordillera, se encargaba de torcer los traslados de uniformados a la región para que llegaran “aliados” y, lo más desconcertante, hombres del Ejército lo escoltaban para evitar que algo malo le pasara. Era un pacto criminal.

Del Río, pese a su prontuario, aprovechó la JEP para, de un plumazo, convertirse en un hombre libre desde el 9 de enero de 2018. Luego conformó una red dentro del Ejército que al parecer llegaría a rangos de generales, aprovechando su condición de militar en retiro, para ayudar a Matamba a sacar toneladas de cocaína al exterior.

Los intentos por atrapar a este narco resultaban infructuosos y no era para menos, los pasos que daban las autoridades en su persecución eran “soplados”. Pero el oscuro pacto se derrumbó el 2 de febrero de este año, cuando la Dirección de Antinarcóticos, la Fiscalía y el Ejército capturaron a 15 miembros de esa red.

SEMANA conoció al detalle cómo operaban y las vueltas que realizaban para alias Matamba. Se trata de audios, videos y chats que comprueban cómo entre uniformados y delincuentes se pusieron de acuerdo para, a cambio de millonarias sumas de dinero, evitar que les cayera la ley.

No fue un golpe de poca monta. Fue al corazón de este complot criminal en el que cayó González del Río y, con él, otro coronel en retiro, Harry Gómez Tabares, excomandante del Batallón Boyacá, con sede en Pasto, quien recibía 50 millones de pesos mensuales para realizar el movimiento de tropas lejos de los cargamentos y entregar información privilegiada a la organización criminal.

La red contaba además con un prestigioso abogado de la ciudad de Pasto, identificado como Wilton Mauricio Sánchez, quien era el encargado de hacer las conexiones en la capital de Nariño, realizar los pagos de dinero y enviar información.

Pero hay un hallazgo que resultó explosivo para las autoridades. La organización creada por González del Río, al parecer, contó con la activa participación de un general de la república que daba las órdenes directas para favorecer a la organización de Matamba.

Un audio interceptado a González del Río señala al general Chawes (en otros casos se refieren a él como coronel), quien habría recibido millonarias comisiones. Lo particular del apellido hace que ya esté casi identificado el posible responsable. Sin embargo, SEMANA se abstiene de publicar su nombre para no entorpecer la investigación.

En el cruce de mensajes entre González del Río con Matamba y otros integrantes de la Cordillera aparece varias veces la mención de un hombre conocido como el Padrino, un general que se encontraba en Bogotá, al parecer el mismo de apellido Chawes. Pide 25 millones de pesos para empezar a “tocar”. Matamba, por su parte, le pregunta al coronel González del Río cómo se le podía enviar ese dinero.

“El Padrino ya citó al que maneja la inteligencia en Bogotá para preguntarle qué es lo que está pasando que no arman paquetes contra ‘Sábalo’ y de una vez que hagan uno y se lo envíen al comandante de división”. Le cuenta, además, que el primero de noviembre de 2019 va a ir con el Padrino hasta Cali para hablar personalmente con el de la división. Alias Juan, un integrante de la organización, señaló en una de las conversaciones que el Padrino ya había trabajado con ellos sin cobrar un solo peso.

‘El Padrino’ ya se había comprometido a hablar con dos coroneles para ver a quién ponían como comandante, buscando una persona idónea para las pretensiones de Matamba. El jefe de la organización criminal consideró que por sus buenos resultados y colaboración, el Padrino iba a empezar a trabajar formalmente con ellos.

Se trata de una compleja investigación de varios años, que nació en febrero de 2017, cuando, borracho, sobre una tarima y en compañía de un conjunto de música popular, alias Matamba, siendo ya uno de los criminales más buscados del país, hizo varios disparos al aire celebrando haber coronado un cargamento de cocaína. Estaba frente a una multitud que le tomaba fotos, videos y hasta lo aplaudía en el corregimiento de Santa Rosa, zona rural de Ipiales (Nariño).

Junto al peligroso narcotraficante aparecían varios hombres vestidos de camuflados, portando armas largas y elementos de uso privativo de las Fuerzas Militares. Todos estaban pendientes de cada uno de los movimientos de Matamba, pero no para capturarlo, sino para brindarle protección.

Una fuente les reveló a las autoridades que esos hombres efectivamente hacían parte del Ejército Nacional y tenían una estrecha relación con Matamba. Era más que evidente que tenía infiltrados en las Fuerzas Militares y que le soplaban con anticipación las acciones que se iban a adelantar contra él y la organización ilegal que comandaba. ¿Quiénes eran?

Matamba ya era dueño y señor del tráfico de drogas en el sur y Pacífico del país. En 2019, se trazó el objetivo de controlar los cultivos de coca en el municipio de Policarpa, ampliando su red de producción de cocaína e instalando nuevas rutas. En la región eran continuos los operativos de la fuerza pública, por eso puso en marcha el plan de infiltración que fue desnudado por las autoridades esta semana.

Agentes de inteligencia de la Policía y del Ejército Nacional planearon una minuciosa operación para identificar a los infiltrados. Tras dos años de trabajo lograron interceptar líneas telefónicas, chats en una aplicación diferente a WhatsApp para evitar ser detectados y hacer seguimientos milimétricos en contra de los integrantes de esta red.

No eran pocas las menciones al coronel González del Río, quien seguía mandando sobre varios oficiales y suboficiales del Ejército. Era el encargado de orquestar los movimientos internos en los batallones con el fin de beneficiar a la Cordillera, comandada por Matamba.

Matamba: Ayúdeme a cuadrar eso, están en el puente del Río Cauca. Los policías están pidiendo una plata por eso, piden 20, yo no los tengo Sé que se cometió un error. Ayúdeme a solucionar. Yo le respondo por eso amigo. Ayúdeme con un abogado que valla (sic) hasta allá y hable los policías quieren negociar.

González del Río: Toca dar 4 millones hay en remolinos (sic).

Matamba: Yo le pago eso.

González del Río: Bueno agale (sic).

Matamba: Que se los pase montería,cuadre con el (sic).

Consta en las grabaciones cómo González del Río tenía comunicación directa y constante con el narcotraficante, recibiendo y dando instrucciones precisas sobre lo que se debía hacer en la zona. Igualmente, le exigía de manera reiterada adelantos de dinero con el fin de cumplir con sus misiones.

El 23 de octubre de 2019 se da un diálogo entre González del Río y Matamba, que deja al descubierto la alianza.

González del Río: Mañana voy a hablar con el sargento de inteligencia. Pero necesito que usted me ayude con 5 millones de pesos, de adelanto, mientras cuadro caja de acá al fin de mes.

Matamba: Ahorita no hay dinero, toca buscar el dinero por otra forma.

Las pruebas son tozudas. Por ejemplo, el 15 de octubre de 2019, el sargento del Ejército Ómar Ramón Faillece, quien acataba órdenes de González del Río a cambio de millonarias sumas de dinero, le envía tres imágenes de pantallazos en los que se observa una orden de operaciones conjuntas con la Dijín, que golpearía el corazón de la estructura criminal. Era la ubicación de cuatro viviendas en el corregimiento de Santa Rosa y seis viviendas en el corregimiento de Santa Cruz, municipio de Policarpa, relacionadas con la Cordillera. Esta información era de carácter reservado y originada desde el Batallón de Infantería n.° 9 Batalla de Boyacá. Le llegó en primicia a González del Río porque posteriormente la envía a quienes iban a desarrollar el operativo. Como ocurrió, una y otra vez, la acción fracasó por los soplones.

En otro audio, se escucha claramente cómo, para mantener el control en el municipio de Policarpa, el coronel (r) González del Río buscó la forma de montar a un candidato a la Alcaldía con el fin de que les permitiera realizar diferentes actividades en la región sin ningún problema, que “dejaran trabajar”, todo esto, obviamente, a cambio de una millonaria comisión.

“González del Río le informa que siempre que él dice que puede hacer algo se compromete, ‘Juan’ (otro miembro de esta banda) manifiesta que le dijeron que un amigo viene a manejar todo y es un general”.

Como prometió el coronel (r) González del Río, los cambios exigidos por Matamba se realizaron. Los operativos en su contra registraron una notable disminución y el éxito de estos cayó en picada. En los meses posteriores, el jefe de la Cordillera aumentó el tráfico de cocaína por la región de Tumaco, fortaleciendo su poder en la zona y cumpliendo con los pagos prometidos a los militares.

Esta semana, durante las audiencias de imputación de cargos, fue evidente que González del Río se pasa la ley por la faja, incluyendo a quienes lo defienden. Le fue asignado un abogado de la Defensoría del Pueblo para que ejerciera su representación en las audiencias, pero el jurista no aguantó y le renunció. González del Río lo acusó de “ponerse altanero” cuando lo llamó para pedir que apelara la decisión que había tomado el juez de control de garantías de Pasto de legalizar la captura.

El jurista no soportó las constantes llamadas del coronel, advirtiendo que fue tanta la presión que recibió que se le “salió la piedra”, por lo que le dijo al oficial que se buscara un abogado. “El señor Róbinson tiene los medios para pagarse uno, gana siete millones de pesos debido a una jubilación, que pague su defensor si está inconforme”, manifestó.

Cambió de abogado y está respondiendo por los delitos de lavado de activos, tráfico de estupefacientes, entrenamiento a bandas criminales, concierto para delinquir agravado y cohecho (entrega de sobornos). El ente investigador pidió medida de aseguramiento.

Se trata de una investigación de más de dos años que dejó en evidencia a uno de los más polémicos hombres que han pasado por el Ejército, el coronel González del Río quien, pese a su prontuario, quedó libre y casi con licencia para volver a delinquir. La JEP, seguramente, tomará decisiones que revoquen los beneficios obtenidos, pero queda una duda sobre la mesa: ¿esta colaboración traducida en impunidad es vigilada o se trata de un acto de fe en que no vuelvan a la vida criminal? Las víctimas ya golpearon las puertas de la JEP para reclamar justicia, y que pague por lo menos la pena de 39 años de prisión que recibió en 2015, por la ejecución extrajudicial de 40 campesinos.