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Piques ilegales se toman semanalmente la Circunvalar en Bogotá, ¿dónde está la Alcaldía?

Residentes del sector han enviado derechos de petición, se han reunido con funcionarios de la Alcaldía local y de la Secretaría de Movilidad, pero hasta el momento no se ha hecho nada al respecto.


Conciliar el sueño para los residentes del barrio La Macarena en Bogotá se ha convertido en una tarea maratónica por cuenta de los motociclistas que semanalmente se toman la avenida Circunvalar para hacer piques ilegales, incluso ante los ojos de la propia Policía, sin que hasta el momento se haya hecho nada al respecto.

El ruido de los motores, de los resonadores, de las frenadas en seco y hasta de la música a todo volumen por cuenta de los carros que se parquean a ambos lados de la vía tienen en velo y desesperados a los residentes de esta zona de Bogotá.

Los piques ilegales, la música, el alcohol y el consumo de sustancias psicoactivas han hecho que decenas de residentes no vean más opciones que querer abandonar el barrio, pues este escenario se repite semana a semana desde hace un año, cuando Bogotá se reactivó por completo dejando a un lado los confinamientos, pero esta problemática caló más allá de la imposibilidad de conciliar el sueño y la intranquilidad a desvalorizar considerablemente los inmuebles, lo que ha hecho difícil la venta de los mismos.

Desesperados por lo que está ocurriendo, los vecinos se agruparon y han mandado derechos de petición a la Alcaldía de Bogotá, se han reunido con funcionarios de la Alcaldía local de Santa Fe, de la Secretaría de Movilidad y la Secretaría de Gobierno, pero hasta el momento las autoridades distritales no han hecho nada para contrarrestar esta problemática.

“Los piques en la Circunvalar tienen su epicentro a 30 metros de la entrada de la Estación de Carabineros de la Policía Nacional de Colombia, en la bifurcación que divide la Avenida Circunvalar en vías norte y sur. La reunión principal se da todos los jueves de 10 p. m. a 1 a. m., tiempo en el cual se hacen los piques ilegales, pero a lo largo de la semana es recurrente la presencia de motociclistas practicando para estos piques”, aseguró a SEMANA una líder de los vecinos del sector de La Macarena, quien pidió reserva absoluta de su nombre por seguridad.

Según lo explicó la mujer, los infractores se reúnen en dirección norte-sur, obstaculizando la vía con filas horizontales de cinco a diez motos que practican las carreras. Asimismo, entre 20 y 30 carros se parquean en el costado occidental de la vía, con música a alto nivel de volumen y presencia de alcohol.

Como si se tratara de un evento organizado y avalado por la ley, los motociclistas siempre están acompañados por dos ambulancias que permanecen con las luces de alerta encendidas.

De acuerdo con los residentes, la Policía está al tanto de lo que sucede en este importante corredor vial de la ciudad, no solo porque a pocos metros está la estación de Carabineros, sino también porque en varias ocasiones los policías acompañan el recorrido de los motociclistas cuando están practicando.

“Los policías en moto pasan frecuentemente por la zona, al parecer, cuidando de los infractores. Las velocidades de las motos pasan los 120 kilómetros por hora, en vías cuya máxima velocidad está entre los 30 y los 60 km. Muchas de estas motos no tienen silenciador y varias hacen uso de resonadores, cosa que hace que el ruido y la vibración de las casas aledañas suba a más de 110 decibeles”, advirtió la líder del sector.

Estamos frente a “una Alcaldía que ha bajado los topes de velocidad en las vías, pero que no regula de ninguna forma estos movimientos ilegales”, puntualizó la líder.

La concejala Diana Diago ha estado al tanto de la situación y advierte que la Alcaldía sabe de primera mano lo que ocurre en la Avenida Circunvalar, pero no han hecho nada al respecto.

“Los vecinos se organizaron y acudieron a la alcaldesa, quien también es residente del sector, y por más de dos semanas la situación se frenó, pero luego retornaron como si nada. Es claro que la Alcaldía Mayor tiene claro lo que está pasando, pero no hace nada, no hay ningún control. Es necesario que las autoridades corten de raíz esta práctica ilegal y peligrosa”, afirmó Diago.

Además de la intranquilidad y el ruido, estos piques ilegales ya ocasionaron víctimas fatales. “En junio de 2021, un tendero de Monserrate, el señor Casto José Pallares Cárdenas, de 49 años, salió de su casa a comprarle un medicamento a su bebé y fue arrollado por uno de los motociclistas, causándole la muerte”, recordó la líder.

Esta escena se estaría repitiendo en varios puntos de Bogotá, pero la administración de la alcaldesa Claudia López se ha hecho la de la vista gorda hasta el momento.

SEMANA buscó a la Secretaría de Movilidad para obtener una explicación del por qué se siguen presentando estos piques ilegales a pesar de las denuncias constantes que han interpuesto los residentes.

De manera extraoficial aseguraron desde la Secretaría de Movilidad que a la fecha se han hecho varios operativos contra piques ilegales, no solo en la Circunvalar, sino en otros puntos de Bogotá, pero al llegar al sitio en los horarios en los que la ciudadanía informa que estos piques se presentan recurrentemente, los motociclistas no están.

Sin embargo, a pesar de que desde la Secretaría de Movilidad prometieron un pronunciamiento detallado de lo que está ocurriendo, al momento de publicar este artículo la respuesta no se ha dado.

Miguel Forero, director de la fundación Moto Cultura SOS, uno de los líderes moteros que lideró las protestas en contra de la Alcaldía de Bogotá por la restricción del parrillero en la ciudad, cuestionó que estos piques se estén haciendo de manera ilegal, pero al mismo tiempo pidió a la administración distrital habilitar espacios en donde estas prácticas se puedan adelantar sin ningún tipo de restricción.

“No tenemos conocimiento de que esto esté ocurriendo en la Circunvalar, pero sí tenemos conocimiento de otros lugares donde se están presentando estos piques. Generalmente lo hacen en puntos donde no hay mucha parte de población. Pero esto que está pasando lo reprochamos porque es un acto inseguro, pero el hecho es que el Distrito no nos ayuda a darles espacio donde puedan practicar, Bogotá no tiene un autódromo”, aseguró Forero.

“Yo me ofrezco como un negociador ante el Distrito para poder encontrar esos espacios y evitar estas prácticas y poder mejorar así la convivencia con la ciudadanía”, complementó Forero.