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 Los excesivos cobros en playas como Barú han ocasionado una oleada de críticas a uno de los principales destinos turísticos de Colombia.
Los excesivos cobros en playas como Barú han ocasionado una oleada de críticas a uno de los principales destinos turísticos de Colombia. - Foto: guillermo torres-semana

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Cartagena, en el ojo del huracán: atracos, asesinatos, extrañas muertes y engaños a turistas sacuden a La Heroica

Cartagena está inmersa en una ola de escándalos mediáticos que han minado la confianza internacional. La inseguridad está disparada.

Lo de Cartagena no es solo una mala hora. La ciudad insignia del turismo en Colombia padece de una gran cantidad de males que hoy la tienen en el ojo del huracán tanto en el escenario nacional como en el ámbito internacional, donde ya varios países le han bajado la calificación de recomendación para futuras visitas.

Lo acontecido en los últimos días con cobros excesivos de hasta seis millones de pesos a turistas mexicanos, ecuatorianos, asiáticos y figuras reconocidas del periodismo nacional es solo la punta del iceberg de los verdaderos problemas de una ciudad inmersa en la informalidad.

En playas como Barú, por ejemplo, turistas han denunciado cobros de hasta 350.000 pesos por una mojarra (pescado) frita, y cuando el comensal se niega a pagar es atacado por una horda de tramitadores informales que buscan millonarias recompensas por favores no pedidos.

El caso de los turistas ecuatorianos es el que más ha generado indignación, pues el costo total por el consumo, las actividades realizadas y el servicio fue de 6.502.000 pesos. Sobresale el cobro por el concepto de una ‘picada familiar’, que fue de 1.250.000 pesos. Otros de los costos fueron una lancha privada 980.000 pesos; cinco sancochos, 225.000 pesos; 26 cervezas Corona, 1.170.000 pesos; una bolsa de hielo, 40.000 pesos; tres Coca-Cola grandes, 135.000 pesos; un ceviche de camarón, 85.000 pesos; siete estadías, 910.000 pesos; un bafle de música, 120.000 pesos, y el servicio de restaurante, 737.000 pesos.

El caso fue llevado a la Secretaría del Interior de Cartagena, sin embargo, como en las demás situaciones, aún no hay un pronunciamiento oficial. El concejal Sergio Mendoza dice que este problema se debe a una serie de irregularidades que empiezan desde que el turista arriba al aeropuerto.

“Creo que aquí lo que prácticamente sucede es que desde que el turista toma un taxi o un transporte de servicio público hasta el sitio de la playa, hay una intermediación de dos o tres personas hasta que llega al establecimiento. Y esa intermediación o tercerización de esa cadena del rebusque, conlleva a que las tarifas de venta crezcan de una manera abrupta, exagerada”, señaló.

Pero, más allá del alboroto mediático, los cobros excesivos a turistas en Cartagena son uno de los males menores. Los grandes problemas vienen por cuenta de la inseguridad en la ciudad. Las cifras de los diez meses más violentos de la última década; son impresionantes los cuatro primeros lugares son de periodos de este año, es decir, 2022 ha sido una de las temporadas más sangrientas de la ciudad.

El mes más violento fue justamente agosto de este año. Desde el día 1 hasta el 31 se registraron 38 asesinatos, mientras que enero –también de 2022– ocupa el segundo lugar, con 36 homicidios. Mayo y marzo completan los primeros lugares con 35 hechos de sangre cada uno.

“Lo que sucede en la ciudad de Cartagena es, sin duda, la respuesta de ese contexto nacional de una disputa territorial de las bandas criminales de la ciudad. Se están sorteando el territorio, se están sorteando los distintos sectores de la ciudad de Cartagena”, sostiene el concejal Mendoza.

Y como si con todo este coctel de desgracias no bastara, ahora la ciudad está envuelta en un escándalo internacional por la muerte de los dos turistas holandeses Robert Gerrit Kootte y Nienke Guri, quienes fallecieron aparentemente por una intoxicación en un restaurante de la ciudad. Las investigaciones están abiertas para determinar las causas de su muerte. La Heroica pasa por una mala hora.