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Columna de opinión Julio Londoño
Columna de opinión Julio Londoño - Foto: Juan Carlos Sierra

Algo especial tiene Jamaica

La nominación de Kamala Harris como compañera de fórmula de Biden, en las elecciones norteamericanas ha hecho volver los ojos otra vez hacia Jamaica.


Por: Julio Londoño Paredes

Algo especial tiene Jamaica. Fue inicialmente un dominio español que, en 1655 en una de tantas guerras, los españoles la entregaron sin mayor resistencia a los ingleses, en un gran error geopolítico de España.   

El candidato demócrata a la presidencia de los Estados Unidos, John Biden ha designado como su compañera de fórmula para las próximas elecciones, a Kamala Harris, una mujer de raza negra de 55 años, sin pergaminos y con una larga trayectoria política.

Aunque nació en los Estados Unidos, su madre es de la India y su padre de Jamaica. Una mezcla muy especial, que conjuga condiciones y cualidades de ambas razas.

Para nadie es un secreto que el estado de salud de Biden no es el mejor. Es uno de los aspectos más criticados del candidato, por amigos y adversarios políticos. Incluso se llegó a especular que poco antes de las elecciones podría renunciar y en su lugar se designaría a una mujer.

También se comentó la posibilidad de que, si Biden fuera el ganador en las elecciones presidenciales, también por razones de salud podría retirarse y así el vicepresidente asumiría el cargo.

No sería la primera vez que alguien de origen jamaicano ocupara una posición prominente en los Estados Unidos. El general Colin Powell, no solo fue comandante de las Fuerzas Armadas, sino Secretario de Estado y precandidato a la candidatura republicana en 1996, con muchas posibilidades de ser presidente.

Jamaica, tiene otras características. Los atletas jamaicanos se cuentan entre los mejores del mundo, imbatibles en varias disciplinas y han tenido siempre puesto preferencial en el medallero olímpico.  Pero las cosas no paran ahí, el café jamaicano, especialmente el “Blue Mountain”, en medio de los calipsos de Harry Belafonte, se posicionó como uno de los mejores del mundo, alcanzando un alto precio en el mercado mundial.

Es curioso, ya que se trata de un país de tan solo unos 11000 kilómetros, similar en extensión al departamento de Sucre, no ubicado en Europa occidental, sino en la mitad del Caribe, de precario desarrollo y abundantes problemas sociales.

Jamaica es un país limítrofe con Colombia. La negociación del tratado sobre delimitación marítima firmado en 1993, tomo más de 15 años y fue fundamental para Colombia. No solamente reconoce nuestros derechos sobre los cayos de Bajo Nuevo y Serranilla, que eran pretendidos, además de Jamaica, por los Estados Unidos, Honduras y Nicaragua, sino que establece la línea de delimitación de mayor longitud en el Caribe. Igualmente, un área de régimen común entre el archipiélago de San Andrés y Jamaica. Ha sido muy elogiado por expertos mundiales y publicaciones sobre el derecho del mar. 

Cuando estábamos negociando el tratado, tanto Nicaragua como Honduras se atravesaron y trataron de evitarlo a toda costa, ofreciendo cada uno a Jamaica áreas y privilegios enormes. Jamaica en forma leal no aceptó semejantes propuestas.

Nicaragua tanto directamente, como en el pleito con Colombia en la Corte Internacional de Justicia, sigue tratando de hundir el tratado colombo-jamaicano. De lograrlo sería un desastre para nuestros intereses caribeños.

Sin embargo, Colombia durante muchos años, consideró a Jamaica, como un país de “estrato dos” en su política exterior, lejano de las cortes europeas y de otros países mayor atractivo para declaraciones conjuntas.  

Error geopolítico similar al de España en 1655.