OPINIÓN

Nicole Levy

¿Qué podría salir mal?

Teniendo en cuenta que tenemos un ministro de Defensa que aborrece a las Fuerzas Militares y un mandatario que se dedica a viajar por el mundo dando discursos incoherentes y desproporcionados mientras Colombia se sale cada vez más de control, ¿qué podría salir mal?
7 de julio de 2023, 10:12 a. m.

Mientras el presidente Petro se dedica a viajar y a derrochar como si no hubiera un mañana, el país cada vez se hunde más en un caos sin precedentes. Desde el inicio de su mandato, Gustavo Petro ha buscado llegar a la ‘paz total’ a como dé lugar, sin importarle las consecuencias ni los antecedentes de la violencia en Colombia; para él eso poco afecta y se le ha convertido en un capricho que parece no tener marcha atrás. Lo verdaderamente alarmante es que el ELN, grupo principal con el que quiere alcanzar un acuerdo de paz, secuestró hace pocos días a la sargento segundo Ghislaine Karina Ramírez y a sus dos hijos menores de edad en el departamento de Arauca.

¿Cómo se puede hablar de paz con un grupo al margen de la ley que sigue secuestrando? Como si no fuera suficiente el dolor de una familia al tener un miembro secuestrado, el padre de la sargento, Gerardo Ramírez, dice que su hija habría sido privada de la libertad varios días antes de que se conociera la noticia, pero que el ejército no quería que los medios de comunicación se enteraran. ¿En qué país estamos viviendo donde el Gobierno maneja como fichas de ajedrez al Ejército y engaña a los ciudadanos a su antojo para que no nos enteremos de lo que sucede? Es de suma gravedad que por llegar a un acuerdo con el ELN sean capaces de mantener un secuestro oculto.

Al Gobierno, que dice ser “la potencia mundial de la vida”, manteniendo en secreto un secuestro de seres humanos que están sufriendo, le quedaría mejor “¿potencia mundial de…?”, pues para sumar a la difícil situación que están viviendo la sargento Ramírez y su familia, en las diferentes ciudades del país los ciudadanos son víctimas de robos, asesinatos e inseguridad a diario. Robos que innumerables veces salen mal y concluyen en homicidios. Solamente en Bucaramanga el día de ayer hubo un estallido de un artefacto en una estación de policía que dejó varias personas heridas. En Bogotá a diario se llevan a cabo atracos a automóviles detenidos en trancones que frecuentemente terminan en asesinatos. En Bogotá aparecieron dos pancartas de las disidencias de las Farc, es decir que tristemente ya hacen presencia en la capital del país.

Al mismo tiempo que todo esto sucede, nos piden a los ciudadanos, como si fuéramos ineptos e incapaces de pensar, que creamos en la ‘paz total’; una paz totalmente inventada y absurda que solo busca pagar favores políticos de campaña de la actual administración. No es justo con los colombianos el desgobierno que nos gobierna. Un desgobierno que premia el caos y la anarquía.

En Colombia se volvió mejor atracar y matar que trabajar. Al fin y al cabo, entre más desestabilización exista, para el gobierno mejor, pues puede manipular y manejar a los ciudadanos más fácilmente. Estamos poco a poco cayendo por un abismo del no retorno en el que, o frenamos a la pésima administración actual o nos atenemos a vivir en un país donde nos gobierne la violencia desmesurada sin escarmiento. Debemos preguntarnos, ¿en qué país queremos vivir y hasta cuando permitiremos que se nos violen nuestros derechos?

Teniendo en cuenta que tenemos un ministro de Defensa que aborrece a las Fuerzas Militares y un mandatario que se dedica a viajar por el mundo dando discursos incoherentes y desproporcionados mientras Colombia se sale cada vez más de control, ¿qué podría salir mal?

“Libertad y anarquía son cosas muy diferentes”. - Juan Montalvo