En medio de las cosas que pasan en un país surrealista, donde todo puede suceder parece que en medio de contextos agresivos, de incertidumbre y pesimismo hay algo que más o menos mejora que es el desempleo.
Para el mes de junio de 2023, la tasa de desempleo del total nacional fue 9,3%, lo que representó una disminución de 1,9 puntos porcentuales respecto al mismo mes de 2022 (11,3%). La cifra para mujeres fue de 13,2% y para los hombres, de 8,4%, con una brecha de 4,9% para el mercado laboral. Nuevamente, las mujeres no salen muy bien paradas de las estadísticas de empleo y brechas.
Y a pesar de la leve mejoría, la situación sigue siendo agobiante para muchos que buscan desesperadamente la manera de salir del país a encontrarse con mejor futuro así sea en empleos que no reconozcan sus perfiles. Pensar en un país con tanto enredo y un deseo de irse mayor al 50% lo pone a
Esta fue la conversación que tuve hace poco con alguien que me llamo insistentemente. ”Necesito trabajo, llevo más de un año sin encontrar nada. He buscado en todas las páginas y ni siquiera me llaman. He enviado mi hoja de vida a toda la gente que conozco y parece que mi perfil no le gusta a nadie. Pensé que sería más fácil, pero ya no sé qué hacer”.
En la última semana, recibí también estas hojas de vida; un chico recién graduado, una ejecutiva senior en el área de procesos y una excelente vendedora. Ninguno de los tres ha podido conseguir trabajo en el último año.
Mateo por su parte me confesó: “Tuve que empezar a trabajar en esta empresa en un cargo en donde hago el doble y gano la mitad, hicieron una restructuración por la pandemia, pero la carga sigue siendo la misma. De hecho, me exigieron ser bilingüe y tener un MBA, pero me pagan muy mal.” Me dolió mucho escuchar eso y obviamente sentí tremendo malestar por el abuso que evidentemente se estaba cometiendo.
Le pregunté cómo se sentía y me dijo que al menos tenía trabajo. En dos años pasó de ser un ejecutivo de gran proyección en una multinacional a trabajar para sobrevivir. Durante un año y medio vivió de sus ahorros y haciendo algo de repostería que era su hobby, pero después de esta situación tuvo que aceptar un empleo por un pago algo menos de la mitad de su anterior salario.
Hace poco en un grupo vi una posición que una empresa X buscaba con todo tipo de experiencia, títulos, idiomas y habilidades para pagar $2 millones. La lógica me invita a pensar que si piden un perfil así es que se consigue, pero el deber ser y la justicia me hacen llegar a que no hay derecho que se subestime la capacidad de una persona con tantos requerimientos y que se abuse de la necesidad de muchos profesionales que tienen que aceptar lo que sea para alimentar sus familias.
Puedo entender que no estamos viviendo los mejores momentos en el macroentorno y que eso implica que hay algunos costos que deben optimizarse dentro de la gestión financiera, pero es inaceptable que haya organizaciones que quieran abusar de la situación ofreciendo salarios muy bajos y comprando talentos por física necesidad ante la falta de oferta.
En este país no es fácil estudiar. De hecho, no es fácil conseguir un empleo justo para la gran mayoría de la población y si los líderes de las organizaciones no tratan de generar un cambio esto va a ser un círculo eterno y vicioso. Trabajar solo por plata y recibir gente que así lo haga es el peor negocio para todos. Eso solo lleva a falta de compromiso, alta rotación, desmotivación y, por tanto, baja productividad, y lo peor muchos tienen que afirmar que “siguen sin conseguir” y que mejor van a emprender. El alma emprendedora es genial y admirable. Pero no puede ser solamente una forma de auto emplearse.
Colombia, país resiliente que igual a veces hace como si nada pasara.
Es inevitable: en Colombia, toda reunión de más de seis, de cualquier clase y a cualquier hora, está condenada a convertirse en baile. Gabriel García Márquez
