Tendencias

Home

Opinión

Artículo

opinión

Diana Giraldo Columna Semana
Diana Giraldo - Foto: Archivo Personal

¿Va a votar por Rodolfo?

Rodolfo Hernández es un hombre inmensamente rico, que construyó una sólida constructora llamada HG, amigo de la clase política de Santander y financiador de campañas.

Por: Diana Giraldo

Llegó la primera vuelta presidencial y el protagonista ha sido Rodolfo Hernández, un hombre chabacán, empresario, el “outsider” de la política. El tono fuerte y el lenguaje básico del ‘ingeniero’ logran conectar al ciudadano del común y reunir el sentimiento de hastío de todo un país con su clase política.

Eso está bien. Pero, si va a votar por Rodolfo, debería saber bien quién es. Más allá de sus tiktoks virales, que hacen sonreír hasta al más férreo opositor, el ingeniero no es ningún “viejito” divertido que acaba de aterrizar en la política.

Rodolfo Hernández es un hombre inmensamente rico, que construyó una sólida constructora llamada HG, amigo de la clase política de Santander y financiador de campañas.

Hernández llegó a la Alcaldía de Bucaramanga, el paso previo a la candidatura presidencial, tras prometer acabar con la corrupción de su antecesor, el alcalde Luis Francisco Bohórquez, inmerso en diversos escándalos de corrupción.

Lo que pocos saben es que el financiador de la campaña de Bohórquez fue precisamente Hernández. Su cercanía era tal que Hernández es su padrino de matrimonio. El ingeniero ha dicho que se convirtió en su mayor opositor porque no soportó ver sus manejos irregulares. Pero otra versión tienen funcionarios y concejales de la época, que sostienen que el distanciamiento se dio porque Bohórquez no cumplió con lo que había prometido. “La pelea se da cuando va a pedir un permiso para un lote de Pan de Azúcar (zona de reserva) para urbanizar y el compromiso era habilitarlo en el POT. Lucho no lo habilita… Y de ahí en adelante Rodolfo se vuelve el enemigo número uno de Bohórquez”, afirma un exconcejal. Esta versión la confirman exfuncionarios de la administración Bohórquez.

Rodolfo insiste en que no es cierto y que su distanciamiento se dio porque no soportó la corrupción. Bucaramanga merecía un mandatario transparente. Y así se hizo alcalde.

Tuvo muy buenas gestiones, como reducir el déficit fiscal y quitarles las Secretarías a los concejales, que manejaban la contratación a dedo. Pero su carácter autoritario hizo que se distanciara poco a poco de las personas que lo apoyaron.

Y mientras toda una ciudad aplaudía su discurso de transparencia, vino el llamado escándalo de Vitalogic, que trataré de explicar. Desde hace 20 años, el botadero de basuras de Bucaramanga se llenó y se dio la orden de buscar una solución. La Empresa de Aseo (Emab) debía contratar una consultoría para realizar los pliegos y abrir la licitación para escoger la mejor tecnología y un nuevo lugar para disponer residuos. La Emab invitó a tres ingenieros para escoger la consultoría: Álvaro Gutiérrez, Arturo Vargas y Jorge Hernán Alarcón. El elegido fue Alarcón, que firmó el contrato 096, por 344 millones de pesos, en julio de 2016. Pero meses después, Vanguardia reveló que los otros dos ingenieros que aparecían compitiendo con Alarcón jamás presentaron su hoja de vida, y sus firmas fueron falsificadas.

Un mes después de adjudicada la consultoría, Luis Carlos Hernández, hijo de Rodolfo, firmó la famosa comisión por el contrato de basuras. Se trata de un documento en el que se pacta una comisión por la gestión “en la celebración de un contrato por término de 30 años para la operación y procesamiento de las basuras y disposición final de residuos” de Bucaramanga. Según el documento, esta intermediación generaría “una comisión del 2,2 % de participación en la operación por todo el tiempo que perdure el contrato”, más el pago de 666.000 dólares por la venta de cada planta procesadora de residuos. La comisión se repartiría así: Jorge Hernán Alarcón (el de los pliegos), 34 por ciento; Luis C. Hernández, 28 por ciento; y Luis Andelfo Trujillo, 15 por ciento. Este último fue quien estalló el escándalo. Los tres aparecen como gestores del acuerdo, y como corredor aparece Carlos A. Gutiérrez Pinto, lobista contratado por la Unión Temporal Vitalogic. Esta empresa sostiene que Gutiérrez sí fue su corredor, pero que jamás lo contrataron para este lobby.

Durante el tiempo en que se estructuraron los pliegos, Alarcón se hospedaba en la casa de Rodolfo Hernández. El ingeniero lo admitió en Vanguardia: “Lo recibí, porque me parecía que con todas las retenciones y con todo ese trabajo que tenía que hacer el equipo era muy poquita plata (que recibía por la consultoría) y yo quería ahorrarle el hotel”, afirmó en diciembre de 2017.

Finalmente, la Emab abrió la licitación y se publicaron los pliegos. ¡Sorpresa!, el único que cumplía requisitos era Vitalogic. No obstante, no presentaron póliza de cumplimiento, sino una fianza, por lo cual la Procuraduría advirtió que no podía adjudicarse el contrato. Ahí es cuando ocurre la llamada en la que el ingeniero, furioso, afirma que el contrato “va porque va”. Finalmente, la licitación se declaró desierta.

Rodolfo ha dicho que su hijo fue engañado y se dejó embaucar. Lo que el país no sabe es que el negocio de las basuras no es ajeno a Hernández.

En 1999, se creó Recogemos Basuras de Colombia. Diez años después, cambió su nombre a Entorno Verde. Esta empresa tiene como objeto prestar el servicio de aseo, desde su recolección hasta la disposición final de residuos. En documento del 21 de junio de 2011, aparecen sus socios: Valores Inmobiliarios HG (25 por ciento), Amep Ltda. (20 por ciento), Hocon SAS (15 por ciento), López Morales y Cía. (30 por ciento) y Sayan SAS (10 por ciento). Estas dos últimas empresas eran del cuestionado Fredy Anaya, hoy contralor de Santander. El suplente del gerente era Rodolfo Hernández. Su hijo Rodolfo José aparece luego también como suplente.

“A él le han gustado siempre las basuras. Manejó las basuras en Girón… Rodolfo es un vagabundo. Ama la plata como Dios ama a los humanos… Es un hombre que no tiene escrúpulos”, dice un socio del pasado.

“Cuando yo veo a Rodolfo hablando de transparencia, digo, venga, no sea tan descarado, si en su apartamento era donde se arreglaba todo”, dice un exconcejal que asegura haber participado de estas reuniones.

Rodolfo niega todo. Insiste en que son mentiras de los corruptos y la politiquería.