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¿Cuándo van a reaparecer los clientes?

Por: Mauricio Botero

Aparte de la pregunta obvia: ¿Cómo y cuándo se debe reabrir la economía?, hay una pregunta más de fondo: ¿Cuándo van a reaparecer los clientes? La respuesta es casi elemental: solo van a reaparecer cuando perciban que su vida no tiene riesgo.


Es decir, cuando haya vacuna, cura, o la llamada “Protección del Rebaño”. A la hora de la verdad, la apertura de la economía va a estar condicionada por dos factores: la primera fase, que es la apertura del sector industrial y comercial, estará necesariamente atada a las directrices o protocolos que establezca el gobierno, ya sea a nivel local o nacional. Pero la segunda fase, la más importante de todas, la van a tomar son las personas basadas en su propia percepción de riesgo. Una cosa es que el Gobierno le permita a las tiendas y los restaurantes abrir o a las aerolíneas volar, pero otra  muy diferente es que aparezcan los clientes para comprar, cenar o para volar. La primera será una decisión autorizada o impuesta de arriba. La segunda es totalmente individual. Doble a sencillo que va a haber una importante diferencia entre las dos: va a abrir mucho más rápido la industria y el comercio que lo que los clientes, comprando bienes o exigiendo servicios, van a apoyarla con su presencia y billetera.

Un mal manejo de la reapertura puede tener consecuencias funestas por años y lustros. Es necesario partir de una premisa elemental: la economía no es un juego de ‘Monopolio’ en donde los billeticos son de papel y las edificaciones son de plástico. La economía es algo muy serio, y su manejo irresponsable puede llevar a bastante más sufrimiento y muerte que la misma pandemia. Empecemos por el dinero que necesitamos para pagar y mantener a los tres eslabones fundamentales de la economía en la crisis sanitaria: la cadena de la salud pública; la cadena alimentaria; y la cadena de la fuerza pública. Los bancos igualmente solo pueden prestar al alcance de su capital y sus depósitos. Forzar al sistema bancario a emitir dinero sin el respaldo patrimonial conducirá a una inflación descontrolada que destrozará el valor del peso y va a echar por la borda más de treinta años de confianza en la independencia y seriedad del emisor.

Algunos, lamentablemente, como la alcaldesa Claudia López, tienen una visión de túnel. Es decir, exigen mantener la economía cerrada, indistintamente de las consecuencias económicas que este cierre indefinido pueda tener. Pareciera que las consideraciones económicas de un cierre indefinido poco le importan a la burgomaestre. Un análisis de la Facultad de Economía de la Universidad de los Andes, sobre el retorno al trabajo de los sectores de construcción y manufactura, afirma: "El escenario de cierres que hemos vivido desde finales de marzo amenaza con destruir 8.2 millones de empleos entre informales, cuentapropistas y empleados de microempresas si se extiende un mes de cierre adicional. Esos empleos representan un valor agregado y, por tanto una contribución al PIB, de casi 19 billones de pesos al mes. Transcurridos tres meses de cierre esos impactos pueden llegar a 10.5 millones de empleos en empresas de todos los tamaños que significan casi 30 billones de pesos mensuales de pérdida para el PIB.".

Desde arriba pueden dar las directrices que consideren pertinentes. Pero a la hora de la verdad, somos nosotros los ciudadanos quienes vamos a terminar decidiendo cuándo se reactiva la economía.