En jornadas pasadas, el dólar fuerte ha tomado por sorpresa a muchos países emergentes. La lira turca, el peso argentino, real brasileño, peso colombiano y hasta el won coreano presentaron grandes devaluaciones. Lo anterior nos recuerda los movimientos que hicieron fluctuar a las monedas de estos países en 2018.
Durante ese año, la causa detrás de la debilidad de las monedas emergentes fue la subida de las tasas de interés por parte de la FED por encima del 3% y en particular los bonos del tesoro.
Hoy la historia es diferente. Jerome Powell, presidente de la FED, ha sido doblegado ante la voluntad política de Donald Trump. Por lo que no hay que descontar nuevas subidas de las tasas. En efecto, para este momento los bonos de tesoros a 10 años de Estados Unidos se transan en el orden del 2,5%.
El problema es que la manera de alcanzar una política monetaria contractiva no solo se logra a través del aumento de las tasas de interés, sino también con la fortaleza de la moneda. Esto se acelerará en un escenario como el actual, en el que las proyecciones de crecimiento en Estados Unidos superan a las de la mayoría de mercados desarrollados, y algunos emergentes.
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La pregunta que deja esto es: ¿Por qué invertir en bonos o monedas emergentes? La respuesta es que en el escenario actual es posible obtener rendimientos superiores comprando papeles estadounidenses.
Para entender mejor cómo está de nublado el panorama para los países emergentes, basta con ver el ‘Carry Trade Index’. Este nos sirve para monitorear el desempeño al invertir en estos países con alta tasa para luego endeudarse en otros que tengan una baja tasa de interés.

Este índice nos muestra que desde 2018, el ‘carry’ se viene deteriorando en el mundo y se viene posicionado una gran reversa.
¡La volatilidad está de vuelta! Pero irónicamente el índice VIX, que mide la volatilidad de los mercados y que se correlaciona con un miedo en los mercados, está en sus mínimos históricos.
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Mientras tanto, los fondos globales de cobertura mantienen una posición especulativa y apuestan en contra del VIX, que tiene una alta probabilidad de aumentar. En un escenario así, adquirir protección será más que necesario para quienes se planteen mantener su posición de riesgo.
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