Los estudios realizados por sismólogos y geofísicos de distintos países mantienen la atención sobre la posibilidad de un gran terremoto de magnitud 8,0 o superior. Entre las zonas consideradas de mayor riesgo se encuentran la falla de San Andrés, en California, y la fosa de Nankai, en Japón, donde el movimiento de las placas tectónicas puede acumular enormes cantidades de energía.

Aunque la ciencia no puede determinar con precisión el día o la hora en que ocurrirá un terremoto de estas características, los especialistas coinciden en que estos grandes eventos forman parte de la dinámica natural de las placas tectónicas. Por ello, el llamado Big One no se considera un fenómeno que pueda evitarse, sino un evento cuya ocurrencia dependerá de cuándo se libere la tensión acumulada.
Según una nueva investigación liderada por Liliane Burkhard, de la División de Investigación Espacial y Ciencias Planetarias del Instituto de Física de la Universidad de Berna, publicada en el Journal of Geophysical Research: Solid Earth, el estudio no busca predecir cuándo ocurrirá un terremoto, pero sí señala que el sistema se encuentra bajo una tensión crítica.

En el caso de California, la sismóloga Lucy Jones, citada en Okdiario, señaló el comportamiento cíclico de la falla de San Andrés y la importancia del tiempo transcurrido desde sus grandes rupturas. A esto se suman modelos geofísicos que han identificado elevados niveles de tensión en las fallas de San Andrés y San Jacinto.
¿Cuáles son los países que podrían verse afectados?
Japón mantiene una vigilancia constante sobre la fosa de Nankai debido al riesgo de que se produzca un megaterremoto en las próximas décadas. Los modelos oficiales han estimado una probabilidad superior al 80 % para este tipo de evento, por lo que las autoridades y los científicos trabajan en medidas de prevención y preparación ante un posible sismo de gran magnitud.

En Estados Unidos, California concentra parte de la atención por la actividad de la falla de San Andrés, especialmente en zonas cercanas a ciudades como Los Ángeles y San Francisco. Además, el noroeste del país enfrenta el riesgo asociado a la zona de subducción de Cascadia, cuya estructura tectónica se prolonga hacia la costa occidental de América del Norte y representa una amenaza para varias regiones.
El riesgo sísmico también podría alcanzar otras áreas del Pacífico, como la brecha sísmica de Guerrero, en México, donde se ha estudiado la acumulación de tensión tectónica. Mientras tanto, Japón continúa reforzando su preparación ante la posibilidad de un terremoto de magnitud superior a 8,0 en la fosa de Nankai, considerada una de las zonas de mayor actividad sísmica del país.
