A la presidente de Proquinal, Olga Inés Cano, le encanta la innovación y los productos de primera calidad. No le suena mucho la idea de fabricar grandes volúmenes a precios bajos para hacerle frente a la competencia de los chinos. Sus clientes, esparcidos por todo el mundo, le agradecen eso.
Esta es una de las empresas de las que no se habla mucho. Pocos saben que Proquinal fabrica los tapizados para los yates más grandes y lujosos del mundo. Tampoco que miles de buses escolares en Estados Unidos llevan sus telas ‘antiflama’ o que los asientos de estadios y aeropuertos en los cinco continentes tienen materiales diseñados o fabricados en esta planta de Puente Aranda.
Proquinal llega en la actualidad a 70 países y tiene oficinas en México D.F., Múnich, Barcelona y cuatro bodegas en Estados Unidos. Sus ventas anuales superan los US$170 millones y en Colombia tienen 40% del mercado de telas y pisos de vinilo.
Esta empresa suministra también tapizados para el mobiliario de las líneas navieras Princess y Royal Caribbean y de empresas de alimentos como McDonald’s (Estados Unidos y Europa), Pizza Hut, Juan Valdez y la cadena de hoteles Marriot.
En el sector automotor la penetración de esta compañía es también muy importante. Sus productos llegan a ocho fabricantes de motos, a los vehículos de GM ensamblados en Colombia, así como al recubrimiento del piso para los buses del Sitp y Transmilenio.
Las ventas de Proquinal también han llegado a los mercados de Europa y Asia. Tras una alianza estratégica con la firma europea Figueras, los productos bogotanos están en las sillas de las salas de espera de los aeropuertos de Baréin (Golfo Pérsico), San Petersburgo (Rusia), Miami, Barajas de Madrid y El Prat de Barcelona, entre otros.










